Alemania prueba una nueva forma de generar electricidad las 24 horas: así funcionan los «peces energéticos» que nadan bajo el río Rin

¿Y si los ríos pudieran producir electricidad sin presas ni grandes centrales hidroeléctricas? Ese es el objetivo de un innovador proyecto que ya se está desarrollando en el río Rin. Decenas de pequeñas turbinas flotantes trabajarán bajo el agua para generar energía de forma continua, incluso cuando no haya viento ni sol.

Una solución para cuando fallan la energía solar y la eólica

Uno de los mayores retos de las energías renovables es que dependen del clima.

Cuando no sopla el viento y el cielo permanece cubierto durante varios días, la producción eléctrica disminuye notablemente. En Alemania este fenómeno recibe el nombre de «Dunkelflaute», es decir, un periodo con muy poca generación eólica y solar.

Para reducir ese problema, la empresa alemana Energyminer ha desarrollado un sistema completamente diferente: pequeñas centrales hidroeléctricas flotantes que aprovechan únicamente la corriente natural del río.

Un banco de 124 turbinas bajo el agua

El proyecto piloto se está construyendo en Sankt Goar, en el tramo medio del río Rin.

La instalación contará, una vez completada, con 124 módulos flotantes, conocidos como Energyfish («peces energéticos»).

Actualmente ya funcionan varios prototipos y el siguiente paso será ampliar el sistema con nuevas unidades antes de alcanzar su capacidad total.

Cuando todos los módulos estén operativos, trabajarán las 24 horas del día generando electricidad de forma continua.

Cómo funciona un Energyfish

Cada unidad actúa como una pequeña central hidroeléctrica.

En lugar de construir una presa, el dispositivo permanece completamente sumergido y anclado al fondo del río.

La propia corriente hace girar las aspas de la turbina, que accionan un generador eléctrico.

Posteriormente, la electricidad llega hasta la orilla mediante cables submarinos para incorporarse a la red eléctrica.

Todo el sistema permanece oculto bajo el agua y no modifica el cauce del río.

Una tecnología pequeña con un gran potencial

Cada Energyfish mide aproximadamente:

  • 2,8 metros de largo.
  • 2,4 metros de ancho.
  • Un peso cercano a los 80 kilos.
  • Una potencia máxima de unos 6 kilovatios en condiciones ideales.

De forma individual la producción es modesta.

Sin embargo, trabajando en conjunto cambia completamente la escala.

Según la empresa, un conjunto de 100 unidades puede producir alrededor de 1,5 gigavatios hora al año, suficiente para abastecer aproximadamente entre 400 y 500 hogares de cuatro personas.

¿Por qué eligieron precisamente el río Rin?

No todos los ríos son adecuados.

Las turbinas necesitan corrientes constantes y suficientemente rápidas.

El tramo del Rin situado junto a Sankt Goar ofrece velocidades de entre 1,5 y 2 metros por segundo, ideales para este tipo de tecnología.

Además, la empresa ya había probado previamente el sistema en un canal de Múnich antes de dar el salto a un proyecto mucho mayor.

Este nuevo parque servirá como prueba definitiva para comprobar si la tecnología puede utilizarse a gran escala.

Electricidad sin construir presas

Las centrales hidroeléctricas tradicionales suelen modificar profundamente el entorno.

Las presas alteran el curso del río, afectan a los peces migratorios e inundan grandes superficies.

El sistema de Energyminer pretende evitar esos problemas.

Sus turbinas funcionan aprovechando únicamente la corriente existente, sin embalses ni grandes infraestructuras.

¿Y qué ocurre con los peces?

Una de las principales preocupaciones era el posible impacto sobre la fauna.

Según la empresa, las turbinas incorporan un diseño específico para minimizar el riesgo para los peces.

Además, estudios realizados por especialistas de la Universidad Técnica de Múnich concluyeron que las especies migratorias presentes en el Rin no modifican su comportamiento ni sufren daños por la presencia de estas unidades.

Precisamente este aspecto será uno de los más observados durante el funcionamiento del proyecto.

Una pieza más para la transición energética

Los impulsores del proyecto no pretenden sustituir la energía solar o la eólica.

La idea es complementarlas.

La gran ventaja de la energía obtenida mediante la corriente del río es que resulta mucho más constante.

Puede producir electricidad:

  • Durante la noche.
  • En invierno.
  • En días nublados.
  • Cuando apenas sopla el viento.

Eso ayuda a estabilizar el sistema eléctrico y reduce la dependencia de otras fuentes de respaldo.

¿Podría instalarse en otros ríos?

En teoría sí.

Sin embargo, solo determinados lugares reúnen las condiciones necesarias.

Se necesitan:

  • Corrientes permanentes.
  • Profundidad suficiente.
  • Bajo riesgo para la navegación.
  • Compatibilidad con la protección medioambiental.

Ríos como el Rin, el Mosela, el Weser o el Elba podrían albergar proyectos similares en algunos de sus tramos.

Todavía quedan preguntas por responder

Aunque la propuesta resulta prometedora, aún existen varios desafíos.

Entre ellos destacan:

  • El comportamiento de las turbinas durante las crecidas.
  • Su resistencia frente a troncos, hielo y sedimentos.
  • Los costes reales de mantenimiento a largo plazo.
  • El impacto acumulado sobre los ecosistemas fluviales.

Cada nuevo proyecto deberá superar estudios ambientales específicos antes de recibir autorización.

Una nueva fuente de energía que trabaja cuando otras se detienen

Los llamados «peces energéticos» no reemplazarán por sí solos a las grandes centrales eléctricas, pero podrían convertirse en un complemento importante dentro del futuro sistema energético.

Mientras los paneles solares dejan de producir por la noche y los aerogeneradores dependen del viento, la corriente de un río continúa fluyendo las 24 horas.

Si el proyecto del Rin demuestra su viabilidad, esta tecnología podría abrir la puerta a una nueva generación de pequeñas centrales hidroeléctricas capaces de producir electricidad de forma constante, discreta y con un impacto mucho menor sobre el paisaje.

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