El impacto de las megacárceles de Bukele en la derecha radical y los resultados en sus réplicas internacionales

Preso en el Cecot

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En las recientes campañas electorales en América Latina, el presidente salvadoreño Nayib Bukele y su estrategia de "mano dura" frente a la delincuencia —que incluye las polémicas megacárceles— se han convertido en un referente habitual en los debates políticos.

En Colombia, el candidato derechista Abelardo de la Espriella, quien lidera según los resultados preliminares del conteo rápido, ha manifestado su clara admiración por Bukele. Durante su campaña, prometió construir siete megacárceles tomando como modelo el sistema salvadoreño.

En el país vecino, Perú, Keiko Fujimori puso esta propuesta en el centro de su plan de seguridad. La líder de la derecha aseguró que, si llegaba al poder, impulsaría la creación de cuatro centros penitenciarios y un megapenal para presos de alta peligrosidad "como el Cecot en El Salvador", haciendo referencia al Centro de Confinamiento del Terrorismo, un complejo que ha sido objeto de múltiples denuncias por violaciones a los derechos humanos.

La influencia de las megacárceles de Bukele trasciende América Latina. Su enfoque ha empezado a calar también en sectores de la derecha radical europea.

La semana pasada, Jordan Bardella, líder del partido francés de extrema derecha Rassemblement National, mencionó el sistema penitenciario de El Salvador al hablar sobre el problema del hacinamiento carcelario en su país.

"En una nación de 6 millones de habitantes, el señor Bukele construyó 40,000 plazas carcelarias en solo ocho meses", declaró en una entrevista con BFMTV.

No obstante, mientras este modelo resulta atractivo para algunos políticos, sus detractores advierten que muchas veces se omiten las acusaciones de violaciones a los derechos humanos que han sido documentadas en el marco de estas políticas.

"Es importante ser cauteloso al referirse al ‘modelo Bukele’, porque en realidad no se trata de un modelo formal, pero a Bukele le conviene que así se le denomine y que se replique en otros países", comenta a BBC Mundo Sonja Wolf, investigadora de la Facultad de Gobierno y Economía de la Universidad Panamericana de Ciudad de México.

Wolf, autora del libro "Mano Dura" que analiza la política de control de pandillas en El Salvador, señala que parte del interés internacional radica en el desconocimiento del contexto político donde se ha implementado dicho enfoque en El Salvador.

"Muchos no comprenden el régimen político que Bukele está consolidando. Se podría describir como una autocracia electoral donde, para mantenerse en el poder, requiere demostrar que tiene el respaldo popular", explica.

En consecuencia, el régimen de excepción —que ha permitido arrestos masivos— cumple un doble papel: combatir la delincuencia y fortalecer su legitimidad política.

Presuntos pandilleros en una audiencia virtual durante un juicio masivo contra miembros de la pandilla 'Mara Salvatrucha' (MS-13), celebrado en el Centro de Confinamiento por Terrorismo (CECOT), en el municipio de Tecoluca, San Vicente, El Salvador, el 23 de abril de 2026.

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"Más allá de las elecciones, para Bukele es crucial mantener una alta popularidad. Aunque el régimen de excepción ha tenido un fuerte impacto en los detenidos y en la democracia en El Salvador, cuenta con apoyo popular, lo que ayuda a sostener su proyecto político", comenta.

Wolf agrega que la proyección internacional de estas políticas juega también un papel fundamental.

"La promoción del régimen de excepción fuera del país, sumada a las visitas de líderes extranjeros a sitios como el Cecot, contribuyen a fortalecer su imagen y a legitimar su permanencia en el poder", concluye.

En febrero de 2024, tras ser reelegido con más del 80% de los votos, Bukele resaltó los avances en seguridad durante su mandato y se felicitó por lograrlos "con receta salvadoreña", mientras criticaba a sus detractores.

"Pasamos de ser el país más inseguro del mundo a ser el más seguro de América. ¿Y qué dijeron? Que violamos derechos humanos", afirmó ante sus seguidores en alusión a las denuncias internacionales contra su política de mano dura.

"¿Derechos humanos de quién? No de la gente honrada. Tal vez priorizamos los derechos de las personas honestas antes que los de los delincuentes, eso es todo lo que hemos hecho y es lo que llaman violar derechos humanos", aseguró el mandatario.

Bukele y su esposa

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Razones de su atractivo para la derecha radical

La popularidad de la política de "mano dura" de Bukele entre sectores de derecha radical en América Latina y a nivel global se explica por varios motivos.

Por un lado, brinda una respuesta rápida y visible frente a una de las preocupaciones principales de los votantes: la inseguridad, que en América Latina se suma a la cuestión migratoria irregular en Estados Unidos y Europa.

Las imágenes de miles de detenidos en megacárceles, junto con la marcada reducción de homicidios en El Salvador, generan la percepción de que la estrategia ha dado resultados. El país pasó de figurar entre los más violentos del mundo a posicionarse entre los más seguros de la región, lo que refuerza esta impresión.

Sin embargo, esta política ha implicado un costo muy elevado.

Un pandillero escucha una audiencia virtual durante un juicio masivo contra miembros de la pandilla Mara Salvatrucha (MS-13), celebrado en el Centro de Confinamiento por Terrorismo (Cecot), en el municipio de Tecoluca, San Vicente, El Salvador, el 23 de abril de 2026. Un detenido tiene una franela blanca y toda la cara tatuada.

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Según la organización salvadoreña Cristosal, el régimen de excepción instaurado en marzo de 2022 ha institucionalizado la detención masiva con un control judicial muy limitado, dejando a miles de personas detenidas sin pruebas suficientes en su contra.

Por su parte, Human Rights Watch ha documentado casos de tortura, malos tratos, arrestos arbitrarios y desapariciones forzadas. Además, ha denunciado el debilitamiento de las instituciones democráticas y la ausencia de garantías jurídicas bajo la administración de Nayib Bukele.

Expertos de las Naciones Unidas han alertado que la detención prolongada sin acceso a asistencia legal o revisión judicial puede constituir una seria violación del derecho internacional.

En un informe conjunto con Cristosal sobre el sistema carcelario salvadoreño, Human Rights Watch concluye: "Los casos de tortura y malos tratos en el Cecot no fueron hechos aislados, sino violaciones sistemáticas que se repitieron durante el tiempo de detención".

No obstante, el interés por el denominado "modelo Bukele" no se limita a su enfoque de seguridad sino también a su dimensión política, explican expertos.

Varios líderes observan que los altos niveles de popularidad del presidente salvadoreño indican que políticas y discursos de mano dura pueden traducirse en respaldo electoral.

"Al investigar la cultura política en América Latina, en principio la población declara apoyo a la democracia, pero ante cuestionamientos más detallados, se observa que muchos prefieren líderes que resuelvan sus problemas concretos", apunta Wolf.

"La ciudadanía, en la práctica, no es tan democrática como se suele pensar", añade.

Para los políticos, este modelo que combina un liderazgo fuerte con pocas limitaciones institucionales resulta especialmente atractivo.

Reynaldo Santos Vanegas muestra un cartel con fotos de su hijo Jonathan Santos Castillo, arrestado durante el estado de emergencia decretado por el gobierno salvadoreño para combatir a un grupo criminal, durante una entrevista en Soyapango, el 25 de octubre de 2024.

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En otras naciones

No obstante, varios expertos advierten que el atractivo puede resultar engañoso. Este modelo es difícil de exportar y depende en gran medida de las condiciones particulares de El Salvador y de decisiones políticas que no siempre serían viables o legales en otros países.

Ecuador es uno de los países que ha intentado adoptar esta estrategia.

Desde 2023, bajo la presidencia de Daniel Noboa, se ha intentado replicar elementos del modelo mediante la declaración de un "conflicto armado interno", acompañada de la militarización de la seguridad, arrestos masivos y el anuncio de nuevas cárceles de máxima seguridad.

El presidente de Ecuador, Daniel Noboa, frente a un micrófono y frente a un grupo de soldados. Viste una franela negra y lleva gafas de sol negras.

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Sin embargo, estas medidas no han alcanzado los resultados esperados. La violencia sigue siendo alta. La tasa homicidios en Ecuador ascendió de aproximadamente 8 por cada 100,000 habitantes en 2020 a casi 45 en 2023, y para 2025 alcanzó los 51 por cada 100,000, convirtiendo ese año en el más violento de su historia reciente, según datos del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC), la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito, y estimaciones registradas por el medio especializado InSight Crime.

El gobierno de Xiomara Castro en Honduras también adoptó una política de "mano dura" inspirada en El Salvador, incluyendo estados de excepción desde 2022 y militarización de la seguridad.

No obstante, no ha habido una reducción sostenida de la violencia comparable a la de El Salvador.

Honduras sigue siendo uno de los países con mayor violencia en la región, con una tasa de homicidios cercana a 23 por cada 100,000 habitantes en 2025, según un informe anual de seguridad de InSight Crime.

Estas cifras han llevado a varios expertos a cuestionar la eficacia de este enfoque.

"Existe una razón por la que el modelo de seguridad de Bukele no ha funcionado en los países que han intentado replicarlo, como Honduras o Ecuador", explica a BBC Mundo Juanita Goebertus, directora para las Américas de Human Rights Watch.

"El llamado ‘modelo Bukele’ no se limita al encarcelamiento masivo: también implica concentración del poder, debilitamiento del control judicial, decenas de miles de detenidos sin debido proceso e incluso acuerdos encubiertos con pandillas", añade.

"Eso no constituye una estrategia pública sostenible. Aunque los homicidios han disminuido en El Salvador, ese logro ha implicado el debilitamiento de las instituciones necesarias para garantizar una seguridad estable y duradera".

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