El seleccionador nacional, tras coronarse campeón europeo sub21 y lograr la medalla de plata olímpica, tuvo un debut complicado frente a Cabo Verde. El encuentro contra Arabia representará un desafío para Luis de la Fuente, natural de Haro, quien deberá encontrar la fórmula para cambiar el rumbo.
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El resultado amargo contra Cabo Verde ha dejado una sensación agridulce y ha evidenciado la necesidad de una reflexión profunda en el seno de la selección española. Lo que se esperaba como un comienzo favorable para ganar confianza y ajustar el ritmo, se convirtió en un encuentro complicado, con dificultades tácticas que rebajaron el entusiasmo inicial.
En estos casos, las críticas externas suelen surgir rápidamente, enfocándose en los jugadores, la falta de velocidad en la circulación del balón o la desconexión temporal en las áreas.
No obstante, limitar el análisis del debut a un simple problema de actitud de los internacionales no abarcaría la totalidad del problema. España se ha enfrentado al primer obstáculo del camino, y la respuesta que se vislumbra en el horizonte no depende únicamente de un asunto de orgullo.
El equipo está obligado a avanzar, y para lograr ese golpe decisivo frente a Arabia Saudí, la visión táctica de Luis de la Fuente desde el banquillo resulta esencial. Es el momento de que despliegue su lectura del juego y su capacidad para corregir el rumbo.
Enfrentar el segundo partido de un torneo con la necesidad de despejar dudas de inmediato no implica, de ninguna manera, que la Selección esté al borde del abismo. El margen para maniobrar continúa intacto, aunque el fútbol de alto nivel no concede descanso alguno.
Uno de los rasgos que caracterizan la exitosa carrera del entrenador riojano en categorías inferiores y la Absoluta es su temple para manejar los momentos de incertidumbre.
Luis de la Fuente conversa con sus jugadores durante el partido contra Cabo Verde. REUTERS
De la Fuente no es un técnico que se detenga ante la rutina del plan inicial; es un estratega meticuloso, un especialista del fútbol que sabe cuándo es necesario introducir cambios y mover las piezas para revitalizar a sus futbolistas.
Su historial de éxitos refleja que sus mejores conjuntos no siempre comenzaron de forma perfecta, sino que fueron mejorando gradualmente durante la competición.
Experiencia en situaciones similares
El recuerdo de triunfos pasados es el mejor alivio para momentos de incertidumbre. Los antecedentes de Luis de la Fuente en torneos cortos revelan a un líder que sabe adaptarse a tiempo cuando el guion inicial se complica inesperadamente.
El ejemplo más claro y recordado corresponde al Europeo sub21 de 2019. Esa destacada generación española inició en Bolonia con una dolorosa derrota por 3-1 contra la anfitriona, Italia.
El panorama tras esos primeros 90 minutos podía generar pesimismo, pero, lejos de dejarse dominar por la urgencia o mantener la alineación por inercia, De la Fuente mostró su carácter.
Realizó cambios significativos en el once inicial, ajustó el centro del campo y otorgó protagonismo definitivo a jugadores que habían comenzado como suplentes, como Dani Olmo o el sobresaliente Fabián Ruiz, quien acabaría siendo elegido el mejor jugador del certamen.
España se corona campeona de Europa Sub21. REUTERS
Esa selección no solo se recuperó, sino que progresó notablemente en cada fase eliminatoria, hasta finalmente levantar el trofeo continental en la final contra Alemania. La aportación de De la Fuente fue clave para esa transformación.
Dos años después, la historia volvió a demandar adaptación en los Juegos Olímpicos de Tokio 2020. El estreno en Japón contra Egipto terminó en un empate gris y accidentado a cero.
Además, aquel inicio negativo supuso no solo la pérdida de dos puntos, sino también la baja por lesión de Óscar Mingueza y del líder del equipo, Dani Ceballos. La situación parecía propicia para el escepticismo, pero el cuerpo técnico mantuvo el control.
España logra la medalla de plata en los Juegos Olímpicos de Tokio.
De la Fuente reajustó las piezas tácticas durante el torneo, dosificó los esfuerzos en un entorno exigente física y mentalmente, y fomentó la adaptabilidad de un grupo que terminó alcanzando la final frente a Brasil, logrando una medalla de plata muy valiosa.
Es cierto que su historial también incluye inicios contundentes. En el Europeo Sub-19 de 2015, celebrado en Grecia, España arrancó con fuerza imponiéndose 3-0 a Alemania, gracias a la efectividad de jugadores como Mikel Merino y Borja Mayoral, sentando las bases para un torneo que también conquistaron.
El plan para Arabia
Los antecedentes aportan respaldo, pero el fútbol se decide en el presente. El enfrentamiento contra Arabia Saudí será la oportunidad ideal para que España muestre su auténtica esencia y asiente un golpe de autoridad necesario.
El combinado asiático propondrá sin duda un despliegue físico intenso, con líneas compactas y gran energía en la disputa del balón. Para romper ese esquema, la respuesta española debe surgir de la combinación entre la creatividad de los jugadores y la propuesta estratégica desde el banquillo.
El encuentro contra Cabo Verde dejó la enseñanza de que un exceso de juego horizontal y la falta de profundidad facilitan el trabajo del rival replegado. Esperar un cambio sin modificar factores sería un error que De la Fuente evitará.
Su pizarra debe aportar soluciones para lograr mayor dinamismo: optar por extremos puros que expandan el campo, una circulación más vertical y agresiva del balón, e incluir centrocampistas que se incorporen al ataque para desordenar la defensa contraria.
La respuesta obligatoria, por tanto, no llegará por mera casualidad ni por un arrebato aislado de orgullo. Se producirá gracias a la perspicacia del entrenador para identificar qué perfiles se adecuan mejor a las exigencias tácticas de este segundo compromiso y qué jugadores suplentes pueden brindar ese impulso que faltó en el debut.
Cambiar la altura de la presión, acelerar la salida del balón y renovar las tareas ofensivas constituyen las herramientas disponibles para el seleccionador. España dispone del talento humano y, sobre todo, de la experiencia de un técnico que ya ha sabido convertir un inicio indeciso en un camino hacia un gran éxito.

