El investigador del IVIE y profesor de la Universitat de València sostiene que el sistema público de pensiones enfrenta un déficit estructural debido a que las prestaciones otorgadas a los jubilados superan ampliamente las contribuciones acumuladas durante su vida laboral, una circunstancia que califica como “insostenible” a largo plazo

El envejecimiento demográfico, el aumento constante del déficit en el sistema público de pensiones y la falta de reformas profundas que aseguren su viabilidad indican que los jóvenes actuales tendrán que posponer su edad de retiro en el futuro si desean recibir pensiones similares a las que disfrutan sus abuelos en la actualidad.
Esta es una de las conclusiones extraídas por Enrique Devesa, investigador del Instituto Valenciano de Investigaciones Económicas (IVIE) y profesor de Economía Financiera y Actuarial en la Universitat de València, que en esta entrevista aborda los retos del sistema público de pensiones, desmiente ciertos mitos acerca de su sostenibilidad, y señala como solución la implementación de una reforma que introduzca el sistema de cuentas nocionales en España.
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-Pregunta: El Gobierno español llevó a cabo en 2021 una reforma de las pensiones destinada a preservar el poder adquisitivo de los jubilados. ¿Cómo evalúa esta reforma y cuáles son sus fortalezas y debilidades?
-Respuesta: La disposición más significativa fue la actualización de las pensiones conforme a la evolución del Índice de Precios al Consumo (IPC). Esto es beneficioso para los pensionistas porque garantiza que sus ingresos se mantengan actualizados, aunque genera presión sobre el sistema público ya que, a pesar de la reducción de ingresos, habrá que continuar pagando y revalorizando las pensiones anualmente. Esto añade carga a una estructura que ya presenta dificultades.
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-P: ¿El ajuste de las pensiones en función del IPC podría comprometer la sostenibilidad del sistema público de pensiones en España?
-R: Incrementa la tensión. El sistema enfrenta un déficit elevado y indexar las pensiones al IPC aumenta el gasto, especialmente con la incorporación a la jubilación de la generación del baby boom. Esto supondrá una presión adicional para el sistema. ¿Por cuánto tiempo podrá sostenerlo? No está claro. El déficit se prolonga por años y parece que se asume como un problema menor mientras se puedan pagar las pensiones, pero esta percepción es equivocada.
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-P: La hucha de las pensiones (Fondo de Reserva de la Seguridad Social) cerró marzo con más de 15.000 millones de euros, su nivel más alto en una década. ¿Cuál es su valoración sobre esta cifra? ¿Es suficiente para garantizar la viabilidad del sistema?
-R: Es una maniobra engañosa. Se ha incrementado la recaudación vía el mecanismo de equidad intergeneracional, lo que implica mayores costos para las empresas y una reducción en el salario neto de los trabajadores. Sin embargo, esos fondos no benefician directamente al futuro jubilado: se destinan a la hucha para cubrir déficit futuros, aunque ya se está en déficit actualmente. Parece una iniciativa positiva en apariencia, pero bajo mi punto de vista, resulta un engaño.
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-P: Instituciones como el Fondo Monetario Internacional y la OCDE consideran que las pensiones españolas están entre las más generosas de Europa, otorgando a los jubilados un monto muy superior a lo que han aportado durante su vida laboral en la Seguridad Social. ¿Puede permitirse el sistema público español tal nivel de generosidad?
-R: Por el momento las pensiones se abonan, pero con un déficit significativo. La tasa de reemplazo, que mide la proporción entre la pensión y el último salario, ronda en España el 80%. Esto significa que la pensión representa el 80% del último salario recibido, mientras que en países cercanos como Francia o Alemania este porcentaje oscila entre un 40% y 50%. El sistema está entregando más en pensiones de lo que acumula por cotizaciones. Específicamente, los pensionistas perciben un 60% más que lo aportado y esta diferencia insostenible acabará por afectar al sistema. Cuando existe una relación favorable entre cotizantes y pensionistas no ocurre problema, pero si esta relación se deteriora, como se observa en España últimamente, surge un déficit que muestra una falta de equilibrio financiero.
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Enrique Devesa, investigador del Instituto Valenciano de Investigaciones Económicas (IVIE): expone las posibles medidas para reducir el gasto en pensiones y lograr la sostenibilidad del sistema público.
-P: ¿Para restaurar el equilibrio, debería reducirse el monto de las pensiones, particularmente las más elevadas? ¿Es factible esta medida?
-R: No tendría sentido alterar las pensiones ya otorgadas, pues los jubilados han organizado su vida en función de ellas. La solución pasaría por una reforma que limite el crecimiento del gasto: reducción de ciertas pensiones, incremento en la edad de jubilación, revalorizaciones inferiores al IPC o pensiones iniciales más bajas. Ninguna de estas opciones es popular, pero si no se aplican, el sistema corre riesgo de colapsar. Cuando un país destina altos recursos a las pensiones, suele recortar en áreas como sanidad o educación. Estas medidas serán inevitables y confío en que se llevarán a cabo.
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-P: ¿Considera que los políticos españoles cuentan con la habilidad y valentía necesarias para implementar una reforma que podría ser impopular y acarrear un costo electoral en futuros comicios?
-R: Solo será viable mediante un amplio acuerdo político. En 2011 se aprobó una reforma rigurosa que elevó la edad de jubilación y redujo las pensiones iniciales. Aunque impopular, se mantuvo porque era imprescindible. Ahora se conoce bien el gasto futuro, pero los ingresos son inciertos. Las pensiones se han reducido anteriormente y se conservaron. Espero que se repita esta situación.
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-P: El buen comportamiento del empleo en España ha incrementado los ingresos por cotizaciones. ¿Considera esta situación sostenible?
-R: Puede tratarse de un espejismo. En caso de crisis económica, descenderán los afiliados y las cotizaciones, aumentando el déficit actual que ya supera los 30.000 millones. El sistema es demasiado generoso y deberá modificarse.
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-P: Los analistas señalan que los principales perjudicados por la reforma de pensiones son los jóvenes, quienes deberán cotizar más para recibir prestaciones menos generosas. ¿Es acertado? ¿Los jóvenes percibirán pensiones inferiores a las de sus abuelos o padres? ¿Existe alguna fórmula para evitarlo?
-R: Es complejo preverlo. Enfrentamos una tormenta perfecta: la generación baby boom se jubila mientras que la natalidad posterior disminuye considerablemente. Solo una fuerte inmigración podría aliviar la situación, pero es incierto cuántos immigrantes llegarán ni cuánto tiempo permanecerán. Hay mucha incertidumbre respecto a los ingresos.
-P: ¿Cuántos cotizantes necesita el sistema ahora por cada pensionista?
-R: Actualmente hay 2,2 cotizantes por pensionista, que está cerca del límite de sostenibilidad. Lo ideal es mantener esta cifra siempre por encima de dos.
-P: ¿Hasta cuándo tendría que incrementarse la edad de jubilación en España para asegurar la sostenibilidad del sistema público de pensiones?
-R: Elevar la edad de jubilación es una medida necesaria. Los jóvenes cobrarán una pensión más alta que la actual en términos reales, aunque no nominales, pero poseen una mayor esperanza de vida. Por tanto, si no se ajustan las pensiones o se implementa un mecanismo que compense ese aumento de esperanza de vida, el sistema enfrentará complicaciones. Actualmente esto no se contempla y debe considerarse, ya que mantener la fórmula vigente con un aumento progresivo en la esperanza de vida no es viable. Sin recalcular la pensión, el sistema enfrentará dificultades. En consecuencia, para sostener pensiones elevadas en el futuro, lo lógico es retrasar la jubilación para equilibrar la mayor esperanza de vida.
Enrique Devesa, investigador del Instituto Valenciano de Investigaciones Económicas (IVIE), explica cómo la pensión que perciben los jubilados en España es un 60% superior a lo que han aportado a la Seguridad Social.
-P: ¿La población inmigrante se convertirá en el principal sostén de las pensiones en España?
-R: Contribuirán porque aportan nuevas cotizaciones que permiten cubrir un mayor porcentaje del pago de pensiones. Sin embargo, para que esto sea efectivo, el flujo migratorio debería duplicarse. Un informe de la AIReF evidencia que muchos inmigrantes no permanecen mucho tiempo debido a dificultades para acceder a la vivienda, generando alta rotación, lo que es negativo. Por un lado, la llegada de inmigrantes incrementa las cotizaciones, pero a la vez implica la generación de futuras pensiones que habrá que pagar. Esto solo dilata el problema. Debido a la generosidad del sistema, que entrega un 60% más en pensiones que las cotizaciones recibidas, cada nuevo afiliado, inmigrante o no, incrementa la deuda implícita del sistema.
-P: En resumen, ¿Cuáles son los principales problemas del sistema público de pensiones español y cuál es la solución?
-R: El principal problema es la generosidad excesiva de las pensiones. A esto se suman el déficit estructural, la ausencia de reformas profundas y la desigualdad del sistema. Frente a esta problemática, es fundamental implementar una reforma estructural amplia, como la introducción del sistema de cuentas nocionales, que, aunque es un sistema de reparto similar al actual en España, resulta mucho más transparente, eficiente y sostenible. Para llevar a cabo esta reforma, sería indispensable que los partidos políticos alcanzaran un acuerdo.
-P: ¿En qué consiste el sistema de cuentas nocionales?
-R: Es un sistema de reparto, similar al vigente, pero con aportaciones definidas. Cada trabajador dispone de una cuenta virtual donde se registran sus contribuciones junto con intereses ficticios. Al jubilarse, la pensión se calcula dividiendo el saldo acumulado por la esperanza de vida. Este mecanismo es más transparente, fomenta la continuidad en la cotización y se ajusta automáticamente. Para mí, es el modelo ideal.
-P: Todo indica que a medio plazo las pensiones en España no serán tan generosas como hasta ahora. ¿Esto obliga a los futuros jubilados, que no quieran perder poder adquisitivo, a contratar productos de ahorro para mantener su nivel de vida?
-R: Siempre recomiendo a los trabajadores no depender únicamente de una fuente de ingresos, sea la pensión pública o cualquier otra. No importa si el producto es un plan de pensiones, un fondo de inversión, un depósito, letras del Tesoro o bonos del Estado… Lo esencial es ahorrar porque eso significa disponer de un respaldo económico al momento de jubilarse. Además, cuanto antes empiecen a ahorrar, mejor.
-P: ¿El futuro de las pensiones públicas está garantizado en España?
-R: Está garantizado, pero no en términos de cuantía. O se impulsa una reforma, o los jóvenes, además de recibir pensión, deberán asumir la deuda generada por la actual generosidad del sistema.
-P: ¿Las pensiones que cobrarán los jóvenes serán inferiores a las que actualmente perciben sus abuelos?
-R: Las pensiones de los jóvenes no serán menores que las que cobran sus abuelos en la actualidad, pero deberán retrasar la jubilación, lo que implica recibir pensiones durante un período menor.

