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Información del artículo
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- Autor, Daniel Bush
- Título del autor, Corresponsal en Washigton de BBC News
- Fecha de publicación 42 minutos
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El memorando de entendimiento entre Estados Unidos e Irán divulgado el miércoles representa la reapertura del estrecho de Ormuz y un pacto para intentar alcanzar un convenio definitivo sobre casi todos los demás temas.
El presidente Donald Trump lo presentó como una importante victoria para Estados Unidos durante una extensa rueda de prensa en la cumbre del G7 celebrada en Francia.
Más tarde, ambos gobiernos confirmaron que el memorando fue firmado electrónicamente el miércoles y que ya entró en vigencia.
No obstante, detalles nuevos, revelados por funcionarios estadounidenses en una llamada telefónica con periodistas, evidencian que ambos países aún deben recorrer un largo camino para llegar a un acuerdo de paz integral y definitivo que cumpla el propósito principal de Trump: impedir que Irán desarrolle armas nucleares.
Trump ha reiterado que el acuerdo asegura que Irán nunca adquirirá, desarrollará ni fabricará armas nucleares. Sin embargo, el texto oficial, que fue leído en voz alta por los funcionarios durante la llamada, no hace tal afirmación categórica.
En cambio, la extensión de la tregua inicia una carrera contrarreloj de 60 días para que ambas partes cierren un pacto nuclear duradero.
Mientras que a la administración Obama le tomó 20 meses negociar el acuerdo nuclear original con Irán en 2015, la interrogante es si la administración Trump podrá lograrlos en solo dos meses.
¿Qué compromete Irán?
Por el momento, el acuerdo solamente obliga a Irán a disminuir el nivel de enriquecimiento de sus reservas de uranio altamente enriquecido, supervisado por el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA).
Un alto cargo estadounidense calificó este miércoles esta medida como una "concesión importante" por parte de Irán.
Sin embargo, todos los aspectos técnicos sobre la implementación y los plazos todavía están por definirse durante el periodo de negociación de 60 días que comenzará tras la firma prevista para este viernes.
Trump también ha declarado que Estados Unidos no entregará fondos a Irán. Este punto es fundamental para el presidente, quien ha criticado el pago de US$1.700 millones efectuado por la administración Obama a Irán en 2016.
Con la intención de proteger su legado, Trump ha tratado de presentar su acuerdo con Irán como superior al del expresidente Barack Obama, utilizando el tema financiero para sostener que su enfoque hacia Teherán es más estricto.

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Sin embargo, conforme al texto del acuerdo, Estados Unidos cooperará "con socios regionales para diseñar un plan definitivo y de mutuo consenso, financiado con al menos US$300.000 millones" destinado a la reconstrucción de Irán.
Un alto funcionario estadounidense sostuvo que el acuerdo no obliga a Estados Unidos a desembolsar ni un centavo a Irán. Aun así, la redacción del documento es ambigua y parece dejar abierta la opción de que Estados Unidos efectúe algunos pagos a Irán dentro de una solución negociada al conflicto.
Esto podría representar un desafío político considerable para Trump y el vicepresidente JD Vance, quienes basaron su campaña en la promesa de evitar nuevas "guerras interminables".
Es probable que los sectores más duros del movimiento MAGA, conocido por su postura antiintervencionista, perciban negativamente este acuerdo, incluso si algún pago eventual a Irán no proviniera directamente de Estados Unidos.
Las críticas al acuerdo
Las críticas surgieron rápidamente, incluso dentro del propio partido de Trump. Legisladores en el Congreso demandan sesiones informativas y una explicación detallada del gobierno sobre el acuerdo, debido a las incertidumbres que genera.
Algunos republicanos manifestaron escepticismo respecto al acuerdo. Un senador prominente del partido lo criticó señalando que Trump cedió demasiado a Irán y no obtuvo suficientes beneficios a cambio.
"Las aspiraciones nucleares de Irán no fueron detenidas, y han aprendido que amenazar el Estrecho de Ormuz da resultados, algo que sin duda explotarán en el futuro", expresó en X el senador saliente Bill Cassidy, de Luisiana, quien perdió una primaria frente a un rival apoyado por Trump.
"Este es el error de política exterior más grave en décadas", agregó el republicano.

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Otros temas críticos apenas reciben atención en este documento de una página y media.
Al inicio del conflicto, Trump sostuvo que una prioridad máxima era impedir que Irán financie a grupos apoyados en la región, como Hezbolá. Esto también fue prioridad para Israel, que se unió a Estados Unidos al inicio de la guerra y ha combatido en paralelo contra esta milicia iraní en el Líbano.
El alto el fuego acordado también abarca a Hezbolá. Sin embargo, la organización apenas se menciona en el documento, y no queda claro si se presionará a Irán para que retire su respaldo a esta y otras milicias locales en las próximas negociaciones.
El texto divulgado el miércoles tampoco profundiza en el programa de misiles iraní, otro aspecto que tanto Trump como el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, consideraban prioritario en los primeros días de la guerra.
Queda por ver si el acuerdo firmado esta semana en Ginebra desembocará en un pacto final. El documento fija un plazo de 60 días para ambas partes, pero indica que este período puede extenderse si es necesario.
Esto sugiere que ninguno de los dos países confía plenamente en la posibilidad de llegar a un acuerdo más amplio.
Durante la rueda de prensa celebrada en la cumbre del G7, el mismo Trump pareció poco comprometido con las perspectivas de una paz duradera con Irán.
"Si no se logra en 60 días, no hay problema", afirmó Trump. "Volveremos a los bombardeos".

