Andalucía marca un mes desde el 17-M con un acuerdo confidencial en la cocina y la negativa firme de la izquierda a Moreno

Juanma Moreno celebra la victoria en la noche electoral del 17 de mayo Las claves

Juanma Moreno salió victorioso en las elecciones andaluzas del 17 de mayo, aunque quedó a dos escaños de alcanzar la mayoría absoluta.

El PSOE y la izquierda rechazaron cualquier opción de abstención o acuerdo que facilitara la investidura de Moreno.

El PP mantiene negociaciones confidenciales con Vox, que exige participar en el gobierno, al menos con una consejería, para respaldar la investidura.

María Jesús Montero asumirá el liderazgo de la oposición socialista y prepara una ofensiva parlamentaria mientras el PSOE busca renovarse de cara a los comicios municipales de 2027.

Antes incluso de que se desprecintaran las urnas en Andalucía a las 9:00 del 17 de mayo, la victoria de Juanma Moreno estaba prácticamente asegurada. La única incógnita era si conseguiría repetir la mayoría absoluta o si surgiría algún tipo de complicación. Es decir, si tendría que contar con Vox para gobernar.

Ha transcurrido exactamente un mes desde aquella jornada agridulce para el presidente de la Junta, en el cargo desde enero de 2019.

Fue dulce porque nuevamente, incluso con más votos que en cualquier otra ocasión —casi 150.000 sufragios adicionales y un total de 1,7 millones—, los andaluces le dieron su respaldo; amarga porque se quedó muy cerca, a dos escaños, de lograr esa «mayoría suficiente» con la que se sentía cómodo.

Después de cuatro años ejerciendo en el ámbito nacional dentro del PP una especie de ‘centralidad absoluta’, Moreno debió regresar al punto de partida, el de los pactos, como en 2019, cuando accedió a la Junta gracias a los votos de Ciudadanos y el apoyo de Vox tras casi 40 años de socialismo.

Un mes después, Andalucía permanece sin Gobierno y es previsible que Moreno no tome el mando hasta mediados de julio, si todo transcurre sin contratiempos. En 2019, entre las elecciones y la investidura pasaron 45 días; en 2022, apenas fueron 32.

Juanma Moreno debe fijar su mirada a la derecha. La izquierda nunca fue una alternativa; desde el comienzo rechazaron cualquier posibilidad de acuerdo. El propio presidente en funciones lo recordaba ayer: «No han querido ni siquiera dialogar para que haya alguna posibilidad de abstención».

Incluso la UGT, sindicato vinculado al PSOE, ha llamado a la conciliación para eliminar a Vox de la ecuación gubernamental: «Hay que tender puentes entre demócratas», sugería Oskar Martín.

Las declaraciones del secretario general de UGT en Andalucía han causado una fuerte reacción en el PSOE andaluz. Consideran que no refleja el sentir de sus afiliados, muchos de los cuales también son militantes socialistas.

«No solo no lo comparto, sino que ni por activa ni por pasiva el PSOE contribuirá a la privatización de los servicios públicos», afirmó este martes María Jesús Montero, secretaria general del PSOE-A.

De la ‘vía andaluza’ al acuerdo inevitable

En resumen, ‘no es no’ desde su izquierda y ‘complicación’ desde su derecha. Moreno no ha ocultado su escasa afinidad con el programa y el estilo de Vox.

Antes del 17-M, el dirigente malagueño se posicionaba como la alternativa moderada frente al modelo casi inevitable de pactos territoriales entre Génova y Bambú que pueden culminar en acuerdos tras las elecciones generales de 2027. La conocida como ‘vía andaluza’.

Durante tres semanas, el presidente en funciones evitó precipitarse ante las demandas de Vox para entablar diálogo. Finalmente, se produjo una primera llamada entre los equipos y luego, el 9 de junio, el primer encuentro cara a cara.

Las negociaciones ya se desarrollan en total discreción, lideradas por un círculo cercano a Moreno aunque con Génova atenta al proceso.

Para obtener los dos escaños que necesita el PP-A para alcanzar la mayoría absoluta, Vox hará valer su «prioridad nacional», que ha sido refrendada en Extremadura, Aragón y Castilla y León.

El portavoz andaluz de Vox, Manuel Gavira, junto con sus portavoces nacionales, mantienen que lo esencial son las medidas y no los cargos. «Ya se verá a quién corresponde implementar esas medidas», indican.

No obstante, parece que Andalucía no será una excepción en el ciclo regional y que también aquí aspiran a formar parte del Gobierno, aunque sea ocupando una consejería.

La XIII Legislatura arrancó el 11 de junio con la sesión constitutiva del Parlamento, la cual comenzó sin un acuerdo previo para la Mesa entre Vox y PP-A y, por tanto, con una mayoría de 5 escaños ‘populares’ frente a 2 del PSOE.

Todos las partes dan por sentado que la Mesa, que nuevamente preside Jesús Aguirre, podrá modificarse más adelante dependiendo del pacto de investidura.

Mientras las negociaciones prosiguen en privado, la izquierda se prepara para no desperdiciar tiempo en la oposición. Tanto PSOE-A como Adelante y Por Andalucía consideran que PP-A y Vox protagonizan estas semanas un «vodevil», afirmando que el acuerdo no solo es inevitable sino deseado.

Por su parte, han comenzado a intensificar su actividad parlamentaria.

Montero, entre oposición y municipales

María Jesús Montero, quien permaneció dos semanas fuera del foco tras los comicios, asumirá el liderazgo de la oposición tras renunciar al escaño en el Congreso y tomar posesión en el Parlamento andaluz. Además, previsiblemente será senadora por designación autonómica.

La secretaria general del PSOE-A compareció este martes para anunciar una ofensiva parlamentaria que incluye hasta 15 comparecencias urgentes en asuntos como sanidad, educación e incendios. Se trata de tres temas sociales en los que el partido ha ejercido presión desde la precampaña.

Mientras lidera la oposición regional, María Jesús Montero afronta el reto de recuperar e impulsar a su partido para las elecciones municipales de mayo de 2027. Una tarea compleja.

Por un lado, Montero tendrá que reducir el efecto del voto castigo al PSOE nacional y contener el avance del PP en el ámbito local. Por otro, deberá frenar el crecimiento de Adelante Andalucía, la alternativa a su izquierda que fue la gran sorpresa de aquel 17-M hace un mes.

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