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Información del artículo
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- Autor, Esther Kahumbi
- Título del autor, BBC News
- Fecha de publicación 14 junio 2026
- Tiempo de lectura: 7 min
En países como China, Japón y gran parte de Asia, ponerse en cuclillas completas es una realidad cotidiana. Las personas descansan sin dificultad al agacharse con los talones apoyados en el suelo mientras aguardan trenes, conversan o comen.
No obstante, los videos de turistas intentando imitar esta postura se han vuelto virales en Internet. Muchos de ellos terminan cayéndose hacia atrás, desplomándose lateralmente o sujetándose de las paredes para no perder el equilibrio.
Expertos en movimiento corporal señalan que el interés por esta posición responde a una cuestión más amplia sobre la relevancia de conservar una buena movilidad al envejecer.
¿Por qué algunos pueden agacharse sin problema mientras otros apenas logran mantener la postura erguida?
¿Qué beneficios aporta la sentadilla asiática?
Esta postura de cuclillas se considera uno de los movimientos corporales primarios.
“No se puede realizar ninguna actividad sin hacer sentadillas”, explica el profesor Christopher Powers, experto en movimiento humano en la Universidad del Sur de California, Estados Unidos.
“Ya sea sentarse en una silla, bajar de un auto, ir al baño o agacharse para recoger algo del suelo”.
La mayoría conoce la sentadilla básica, común en entrenamientos de gimnasio, que consiste en agacharse hasta que los muslos queden paralelos al suelo, simulando estar sentados.
Sin embargo, la sentadilla asiática, también llamada sentadilla profunda o completa, presenta diferencias claras.
Esta variante implica flexionar completamente las rodillas y empujarlas hacia afuera, con los pies bien abiertos, el torso erguido y los muslos traseros en contacto con las pantorrillas.

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Matt Hsu, entrenador asiático-estadounidense especializado en movilidad y fuerza, ha compartido en redes sociales videos sobre sentadillas asiáticas que suman millones de visualizaciones. Sin embargo, advierte que el término puede ser equívoco.
“Habrá africanos reclamándola como propia y personas de países eslavos o Europa del Este diciendo: ‘esto es nuestro’. Porque esta postura es universal”, comenta.
Las sentadillas profundas exigen mayor movilidad en caderas, rodillas y tobillos, afectando más áreas del cuerpo que la sentadilla tradicional, señalan fisioterapeutas.
Investigaciones demostraron que estos estiramientos amplios pueden mejorar la flexibilidad y movilidad, aliviar dolores lumbares y preservar la autonomía durante la vida.
Alteraciones en el movimiento
Los niños adoptan naturalmente esta postura con poco esfuerzo, debido a su mayor movilidad articular y proporciones corporales distintas.
Pero las modificaciones anatómicas no son la única razón por la que muchos adultos no logran hacer sentadillas profundas.
Las rutinas sedentarias, que incluyen el uso de sillas y sanitarios elevados, hacen que muchos adultos apenas se pongan en cuclillas diariamente, reduciendo movilidad y fuerza con el tiempo.
“Si no la usas, la pierdes”, afirma Powers, cuyo estudio analiza cómo el movimiento influye en lesiones de rodilla.

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Estos hábitos de vida son menos frecuentes en zonas asiáticas, como Japón, donde actividades habituales, tales como visitar restaurantes, requieren ponerse en cuclillas.
“Es necesario poder entrar, quitarse los zapatos, ponerse en cuclillas sobre el tatami y sentarse a comer”, explica Hsu, quien también fundó Upright Movement, empresa que educa sobre movimiento y entrenamiento físico.
Otros hábitos esenciales en Asia también implican fortalecer la región de las caderas y piernas.
¿Por qué los asiáticos encuentran más sencillo hacer sentadillas profundas?
“En algunas regiones de Asia, los baños solo cuentan con inodoros en cuclillas. Si diariamente se defeca en esa postura, se mantiene esa habilidad sin perderla fácilmente”, comenta el entrenador.
Hsu conversó con la BBC durante 40 minutos, manteniendo la posición de sentadilla profunda y descansando brevemente apenas un par de veces.

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Sostiene que la relevancia de estos movimientos quedó evidenciada por la experiencia de su familia.
“Mi padre sufrió una caída y necesitaron pedir una ambulancia porque no podía levantarse del suelo”, relata Hsu.
Aunque sus orígenes son asiáticos, comenta que perdió la capacidad de hacer sentadillas profundas a los 20 años, tras permanecer sentado mucho tiempo durante la recuperación de una lesión deportiva.
“Recuerdo que ni siquiera podía alcanzarme los tobillos por la rigidez”, agrega.
Tuvo que entrenar el cuerpo para recobrar la posición y dice que esta habilidad se puede aprender igual que cualquier otra.
Cómo realizar la sentadilla asiática
Quienes desean dominar las sentadillas profundas deben evitar avanzar con demasiada rapidez antes de que el cuerpo esté preparado, advierte Hsu.
“No conviene forzar y caer hasta el fondo, porque existe riesgo de lesión”, explica.
En cambio, aconseja progresar poco a poco, sosteniéndose de muebles como sillas o encimeras, bajando solo hasta donde se sienta cómodo.
“Si haces esto un par de veces diarias durante semanas, notarás que ganas seguridad y puedes descender un poco más”.
No obstante, el debate sobre si los adultos deben reaprender sentadillas profundas se complica con la edad.
“Al envejecer, se pierde movilidad en articulaciones, columna, caderas y en especial tobillos”, indica Powers, “lo que restringe la posibilidad de realizar estas sentadillas”.
La investigación avala beneficios para sentadillas a cualquier profundidad, pero Powers advierte que no todos deberían aspirar a sentadillas profundas, sobre todo si existen dolores en rodillas, caderas o espalda.

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En el ámbito clínico, las sentadillas suelen adaptarse según constitución, antecedentes, lesión y objetivos. Esa complejidad, subraya Powers, tiende a perderse en contenidos online.
“Se suele hablar de una técnica óptima, pero la realidad es distinta: cada individuo es único”, enfatiza.
Quienes tienen fémures más largos, poca movilidad en tobillos o diferencias en la estructura de cadera enfrentan mayores dificultades para equilibrarse y lograr profundidad, sin importar su condición física.
Algunos fisioterapeutas opinan que lo prioritario no es cuánto se baja en la sentadilla, sino mantener la capacidad de movimiento autónomo al envejecer.
Actualmente, no existen estudios que validen beneficios o impactos a largo plazo de la sentadilla profunda practicada a diario.
Hsu señala que su meta no es alcanzar la perfección, sino recuperar un movimiento que el estilo de vida moderno ha ido perdiendo gradualmente.
“Basándome en mi experiencia, afirmo que es imprescindible saber controlar el cuerpo, levantarse bien y dominar la gravedad”.

