Motivos detrás de la solicitud para eliminar sitios de la Lista del Patrimonio Mundial de la Unesco

Casas de colores en Eslovaquia

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    • Autor, Bailey Berg
    • Título del autor, BBC Future
  • Fecha de publicación 35 minutos
  • Tiempo de lectura: 9 min

La lista de Patrimonio Mundial de la Unesco destaca sitios de "valor universal excepcional" y puede poner en el mapa global a pueblos, ciudades o lugares desconocidos.

Entonces, ¿qué motivos llevan a algunos de estos lugares a solicitar su exclusión de la lista?

Ubicado en las montañas centrales de Eslovaquia, el pequeño pueblo de Vlkolínec es una aldea medieval que parece sacada de una postal, con más edificios que habitantes.

Sus cerca de 20 moradores permanentes residen en 45 construcciones que evocan un cuento, decoradas con colores brillantes y dispuestas alrededor de un campanario del siglo XVIII.

Su arquitectura particular llevó a Naciones Unidas a inscribir este asentamiento, bien conservado, en la lista del Patrimonio Mundial en 1993.

Desde entonces, la comunidad recibe cada año a más de 100.000 visitantes.

Recientemente, algunos habitantes han señalado que esta distinción y el turismo que atrae han generado más complicaciones que ventajas, y por ello buscan que el pueblo sea excluido de la lista.

A unos 7.000 km, en Tanzania, la Alianza Internacional de Solidaridad Masái también ha pedido la exclusión del Área de Conservación de Ngorongoro del Patrimonio Mundial, una región con gran diversidad de fauna.

Este territorio es hogar de comunidades pastoras y brinda algunas de las experiencias de safari más representativas de África.

No obstante, los residentes afirman que las políticas conservacionistas vinculadas a su estatus internacional han causado el desplazamiento de comunidades de sus terrenos tradicionales de pastoreo.

Estas controversias ponen en evidencia un debate creciente acerca de lo que ocurre cuando los intereses de las comunidades locales entran en conflicto con los esfuerzos por proteger lugares de relevancia global.

Machu Pichu

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El alcance de la Unesco

La lista del Patrimonio Mundial, en constante ampliación, está administrada por la Unesco, un organismo de la ONU que identifica y protege sitios con "importancia cultural o natural excepcional para toda la humanidad".

Desde la inscripción inicial de 12 lugares en 1978, la lista ha llegado a 1.248 sitios distribuidos en 170 países.

Estos incluyen desde monumentos mundialmente famosos, como Machu Picchu o la Gran Muralla China, hasta sitios menos conocidos, como las iglesias de madera de Maramureș (Rumania) y antiguos poblados en oasis de Ait-Ben-Haddou (Marruecos).

La creación de esta lista se originó tras la Segunda Guerra Mundial para proteger recursos culturales y naturales amenazados por conflictos, industrialización y desarrollo urbano.

El estatus de la Unesco suele facilitar el acceso a financiamiento internacional para conservación, lo que convierte a esta herramienta en una de las más potentes para proteger el patrimonio mundial.

Entre sus logros está la desincorporación de la lista de patrimonio "en peligro" del Sistema de Reservas de la Barrera de Arrecifes de Belice en 2018, después de aplicar medidas ambientales más rigurosas; y la restauración de Angkor Wat en Camboya, donde intervenciones durante décadas rescataron un lugar gravemente afectado por guerras y saqueos.

"El principio esencial de la Unesco reside en el patrimonio compartido: conservarlo, celebrarlo y reconocerlo como un logro global", señala John H. Stubbs, especialista en preservación y exvicepresidente del World Monuments Fund.

No obstante, con el auge de las redes sociales, el reconocimiento de la Unesco ha ido más allá de conservar un sitio, generando también transformaciones en las comunidades locales impulsadas por el turismo.

Un enorme crucero navega frente a Venecia

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Greg Richards, especialista en turismo cultural y sobrecarga turística, equipara la designación de la Unesco con las estrellas que asignan las guías turísticas para identificar destinos imprescindibles.

También subraya que la afluencia de visitantes aumenta como resultado seguro de figurar en esa lista.

"Existe un consenso entre expertos reconocidos: aunque la inscripción puede derivar en varios efectos, un resultado seguro es la intensificación del turismo".

Preservación y la transformación en museo

Históricamente, la Unesco enfocaba sus esfuerzos en conservar estructuras físicas como monumentos, ruinas arqueológicas y edificios con valor arquitectónico.

Hoy, muchos sitios patrimoniales incluyen comunidades que continúan viviendo y trabajando allí.

Venecia (Italia), incluida en la lista en 1987, ha visto un aumento del turismo que la convierte en uno de los lugares europeos con mayor saturación turística, lo que ha contado con migración creciente de residentes.

En Lijiang (China), famosa por su casco antiguo y cultura naxi, el turismo, potenciado tras su inscripción en 1997, ha convertido zonas del centro en áreas dominadas por alojamientos y tiendas de souvenirs, con lo que, según investigadores y lugareños, ha decaído la vida ancestral.

En Marrakech (Marruecos), el aumento de turistas e inversión extranjera en la medina —listada por la Unesco— ha generado debates en torno a la escalada de precios inmobiliarios y procesos de gentrificación.

Casas blancas con techos de ladrillo y vegetación en las puertas

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Investigadores describen este fenómeno como "museificación": la progresiva conversión de ámbitos vividos en espacios cada vez más orientados al visitante, en detrimento de los habitantes.

Aunque muchas comunidades ya afrontaban escasez de viviendas y transformaciones económicas antes del reconocimiento de la Unesco, en ocasiones —como en Venecia— el turismo sólo potencia estas tendencias.

La discusión se complica conforme evolucionan los conceptos de autenticidad y preservación.

"Este es uno de los grandes debates en la conservación del patrimonio", afirma Richards.

Considera que el término "autenticidad" es delicado, pues puede interpretarse de distintas formas.

Lo que para un colectivo es preservación genuina, para otro puede parecer una reconstrucción falsa o forzada.

Los sitios Unesco no están vetados para modernizarse, pero los cambios deben salvaguardar el "valor universal excepcional" que justificó originalmente su inscripción.

En la práctica, esto genera tensiones entre conservar y satisfacer las necesidades actuales de comunidades que requieren viviendas e infraestructura adecuadas.

Richards destaca además cómo las redes sociales han acelerado de forma considerable la presión turística.

Antes, los viajeros consultaban guías impresas o información oficial; ahora, siguen cada vez más a otros turistas en plataformas como TikTok e Instagram.

"Hoy en día, uno se guía más por la experiencia de otros turistas", concluye.

Jirafas en Ngorongoro

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La nueva política de la Unesco respecto al turismo

Los voceros de la Unesco reconocen que esta organización está cada vez más consciente de la susceptibilidad de los sitios Patrimonio de la Humanidad a sufrir saturación turística.

"Sin duda, admitimos que el turismo ha experimentado cambios considerables en la última década y media", comenta Peter DeBrine, experto en turismo sostenible de la Unesco.

Indica que actualmente se exige a estos sitios elaborar planes para administrar visitantes, anticiparse al aumento de turistas y hallar estrategias para reducir aglomeraciones y la presión en áreas vulnerables.

"No se intenta desalentar el turismo; más bien, se busca que este aporte a la conservación y al patrimonio", explica.

Argumenta que "los lugares Patrimonio Mundial pertenecen a toda la humanidad. Se desea que las personas los visiten y los aprecien".

Este cambio refleja una evolución en la orientación de la Unesco.

Según DeBrine, los documentos iniciales de la organización mencionaban al turismo de forma limitada y principalmente bajo su impacto potencial sobre la conservación.

Un habitante de Ngorongoro pastorea animales

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Actualmente, la Unesco ve el turismo como un desafío pero también como una oportunidad: puede impulsar la conservación y las economías locales si se maneja correctamente.

Sin embargo, las demandas provenientes de Vlkolínec y Ngorongoro exceden el ámbito de acción del sistema de Patrimonio Mundial.

Aunque la Unesco puede evaluar y reaccionar ante amenazas que afecten la conservación del sitio, su papel es menos claro cuando las quejas provienen de la situación de las personas que habitan esos lugares.

Al ser consultado si la Unesco puede intervenir cuando residentes sienten que el turismo o las políticas de protección afectan sus vidas, DeBrine respondió: "No contamos con mecanismos para eso".

A pesar de las solicitudes de exclusión presentadas por Vlkolínec y el grupo defensor masái de Ngorongoro, no se espera que el Comité del Patrimonio Mundial trate estas situaciones en su próxima sesión.

En la actualidad, la Unesco puede evaluar la protección adecuada de un paisaje, monumento o ecosistema.

Es facultad de la organización incluir sitios en la lista de "Patrimonio en peligro" por razones como conflictos armados, cambio climático o desarrollo descontrolado.

También puede exigir esfuerzos de conservación o, en casos extraordinarios, remover totalmente la designación.

Sin embargo, no está contemplado marcar un sitio como "en peligro" por el turismo que el propio organismo ayudó a promover.

Santuario del Órix de Arabia

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Cómo se pierde el estatus de Patrimonio Mundial

Hasta ahora, la Unesco sólo ha retirado tres sitios de la lista, siempre debido a temas relacionados con la conservación.

En 2007, el Santuario del Oryx de Arabia fue el primer lugar excluido tras que Omán redujera drásticamente el área protegida para permitir exploración petrolera.

En 2009, el Valle del Elba en Dresde perdió su estatus por la construcción de un puente que, según la Unesco, alteraba de forma significativa el paisaje.

Finalmente, en 2021, la zona Liverpool-Puerto Mercantil Marítimo fue descartada debido a disputas sobre la reurbanización del frente marítimo.

Curiosamente, la exclusión del reconocimiento no siempre implica una caída marcada en el turismo.

Liverpool continuó recibiendo visitantes gracias a su oferta musical, deportiva y cultural aunque perdió el estatus. Similarmente, Dresde se mantuvo como destino turístico tras su exclusión.

Pese a que los habitantes de Vlkolínec y Ngorongoro solicitan ser retirados de la lista, Stubbs considera poco probable que esto genere cambios sustanciales.

"Me parece positivo que estas solicitudes evidencien los problemas del turismo masivo", señala.

Pero agrega que "la solución real que favorezca tanto a residentes como al sitio vendrá de una gestión inteligente que integre factores económicos, ubicación y población local".

Más de 50 años después de que la Unesco comenzara a proteger sus primeros sitios, estos debates muestran que proteger un lugar no equivale a proteger a su comunidad, siendo esta última tarea mucho más compleja.

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