El entrenador portugués fue anunciado este jueves para el cargo tras la victoria de Florentino Pérez en las elecciones presidenciales.
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El Real Madrid comunicó este jueves el retorno de José Mourinho a la dirección técnica del Santiago Bernabéu. El técnico iniciará labores el próximo 13 de julio, coincidiendo con el comienzo de la pretemporada del equipo blanco.
El entrenador portugués firmó contrato hasta junio de 2029, posicionándose como la primera gran incorporación del sexto mandato consecutivo de Florentino Pérez, reelegido presidente el pasado domingo con un apoyo del 65% de los socios en las primeras elecciones desde 2006.
El anuncio se produjo cuatro días después de que Florentino celebrara su triunfo frente al empresario energético Enrique Riquelme en Valdebebas, poniendo fin a una campaña electoral inédita que el presidente había convocado en mayo adelantando los comicios tres años.
Desde entonces, la presencia de Mourinho fue una constante en la campaña: el 3 de junio, la candidatura de Florentino publicó en redes sociales un video con el técnico vistiendo la camiseta del Real Madrid, confirmando efectivamente el acuerdo y marcando el cierre del debate electoral.
El coste del regreso
El regreso del ‘Special One’ representó una inversión importante. El Real Madrid pagará 15 millones de euros al Benfica para liberar a Mourinho, quien tenía contrato con el club lisboeta desde septiembre de 2025 hasta 2027.
Esta suma duplica los siete millones que habría costado la operación si se hubiese cerrado dentro de los diez días posteriores a la finalización de la temporada portuguesa, cuyo retraso por el proceso electoral elevó el precio.
La intervención del agente Jorge Mendes fue clave para desbloquear las negociaciones y definir los términos finales.
Todos los detalles del acuerdo se cerraron verbalmente antes del final de la temporada, y el contrato fue extendido por el club hasta 2029, añadiendo un año adicional respecto al acuerdo inicial.
Arbeloa y Mourinho dialogan durante el Benfica – Real Madrid de Champions League EFE
Mourinho tomará el relevo de Álvaro Arbeloa, quien cerró una etapa caracterizada por malos resultados: registró un índice del 31,6% de derrotas en sus primeros partidos al frente del equipo, el porcentaje más alto entre los técnicos del primer equipo en los últimos años.
El contexto que recibe Mourinho es el de un Real Madrid afectado por una crisis interna. La temporada 2025/26 estuvo marcada por conflictos en el vestuario y una preocupante irregularidad en los resultados.
El conjunto blanco perdió la Liga frente a un Barcelona que recuperó su dominio nacional, y la eliminación en la Champions League dejó una campaña decepcionante que precipitó la salida de Arbeloa y aceleró la contratación de un entrenador con autoridad y experiencia consolidada.
Una asignatura pendiente
Mourinho tiene amplio conocimiento del Bernabéu. Entre 2010 y 2013 estuvo al mando del Real Madrid durante tres campañas, logrando tres títulos: La Liga 2011/12 -que se cerró con un récord histórico de 100 puntos-, la Copa del Rey de 2011 frente al Barcelona en Mestalla, y la Supercopa de España de 2012.
No obstante, quedó pendiente el salto en la Champions League, ya que el equipo alcanzó tres semifinales consecutivas sin avanzar a la final.
Ahora vuelve con esa cuenta pendiente y con plenas facultades para llevar adelante su proyecto. El club le ha otorgado autoridad real en la planificación deportiva, con influencia directa en fichajes y salidas. Esta condición fue previamente expresada por Mourinho al ser cuestionado sobre su regreso:
«Depende de la propuesta, de lo que se espere de mí. No hablamos de aspectos económicos, sino de si puedo cumplir lo que plantean y si encajo en el perfil de trabajo que necesitan».
Cuarto entrenador en un año
El portugués, ahora con 63 años, se convierte en el cuarto técnico del primer equipo blanco en apenas un año, después de Carlo Ancelotti, Xabi Alonso y Álvaro Arbeloa, reflejando la intensidad de la crisis institucional sufrida desde la salida del italiano.
Mourinho regresa con la reputación de haber frenado en 2010 la hegemonía aplastante del Barcelona de Guardiola, y con la convicción de que, tras su paso por clubes como Chelsea, Manchester United, Tottenham, Roma, Fenerbahçe y Benfica, aún tiene retos por cumplir en la entidad que lo vio brillar.

