El ambiente a bordo estuvo lleno de simbolismo religioso y detalles junto a todos los tripulantes de la nave

El Papa León XIV efectuó ayer el trayecto entre Madrid y Barcelona en un vuelo especial gestionado por Iberia, acompañado por una tripulación compuesta exclusivamente por voluntarios. Entre estos, figuraban el comandante Pablo Martínez Núñez, responsable del pilotaje entre ambas ciudades, y la sobrecargo Leticia San Martín.
En una entrevista concedida a Castilla y León Televisión, Martínez intentaba expresar la emoción que le generó este encargo: “Como piloto, un enorme honor, gran responsabilidad y, finalmente, un regalo siendo católico como soy”. Añadió: “Es un privilegio transportar al Santo Padre y, como he mencionado en alguna ocasión, colaborar humildemente en la medida de mis posibilidades para que el mensaje que él trae a la comunidad cristiana en España llegue a una ciudad como Barcelona”.
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Por su parte, San Martín relató en RTVE que el vuelo se desarrolló sin contratiempos y con un ambiente especial: “Fue excelente. Despegó en cabina y, poco después, conversaron un poco; tras observar un F18 que acompañó a la izquierda durante un breve periodo, se dirigió a su asiento y disfrutó del catering preparado para él”. Este vuelo contó con la escolta de un F18 del Ejército del Aire.
La Virgen de Montserrat estuvo a bordo
El ambiente dentro del avión estuvo impregnado de simbolismo religioso y detalles personales. Según los datos recopilados por RTVE, una imagen de la Virgen de Montserrat se ubicaba junto al asiento del Papa, mientras sonaba la música del coro de la escolanía de El Escorial, fundado por religiosos agustinos, en alusión a los orígenes de Robert Prevost, prefecto del Dicasterio para los Obispos. San Martín reveló que el pontífice se reencontró con una antigua amiga que formaba parte de la tripulación, un gesto que aportó calidez al viaje.
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El avión Iberia Airbus A-320 en el que viajaba el Papa León XIV despegó este martes 9 de junio con un retraso superior a media hora respecto al horario previsto, alrededor de las 11:52 horas, desde el Aeropuerto Adolfo Suárez Madrid-Barajas rumbo a Barcelona, luego de cuatro días en la capital española durante los cuales movilizó a millones de personas en una quincena de eventos. (Fuente: RTVE/POOL)
Sobre las condiciones técnicas, San Martín comentó que no hubo turbulencias durante el vuelo: “El clima fue excelente y no se experimentaron turbulencias. Por otra parte, a nivel comercial, fue un vuelo muy breve, pues hasta que el Santo Padre se acomodó, todos aprovechamos para tomar una foto con él. Eso disminuyó bastante el tiempo disponible para la atención, la cual era más completa de lo habitual y más abundante. Fue necesario apresurarse para brindar el mejor servicio posible, ya que, aunque nosotros éramos la imagen visible, detrás trabajaron muchos departamentos durante meses para que todo saliera bien. Teníamos la gran responsabilidad de lograrlo en muy poco tiempo, pero considero que lo logramos y que el Santo Padre quedó satisfecho; nosotros, aún más”.
La sobrecargo también resaltó la actitud del Papa durante el vuelo: “Pareció una persona muy serena, cercana y que transmitía una gran paz. No cesaba de sonreír, siempre agradeciendo, mostrando sincero reconocimiento por todo”. San Martín añadió que el departamento de comunicación del Vaticano solicitó que cada integrante de la tripulación se tomara una fotografía con el pontífice, quien además obsequió un regalo personal a cada uno.
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Una responsabilidad y un “privilegio incalculable”
El comandante Martínez Núñez enfatizó ante Castilla y León Televisión la magnitud de la responsabilidad que implica transportar al máximo líder de la Iglesia católica: “En mis 26 años de carrera, nunca había asumido una responsabilidad de tal envergadura. Es una ocasión para dar visibilidad al mensaje de la comunidad cristiana y, para mí, como creyente, un privilegio incalculable”.
Por su parte, San Martín manifestó su agradecimiento hacia Iberia y el equipo de voluntarios: “Estoy profundamente agradecida a Iberia, que es mi hogar, pues llevo veintisiete años volando. Nunca imaginé que tendría esta oportunidad. Fue, sin duda, el momento más importante de mi carrera profesional y también lo más significativo a nivel personal”.
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