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Información del artículo
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- Autor, Amir Azimi
- Título del autor, Editor de BBC Persian
- Fecha de publicación 8 junio 2026Actualizado 9 junio 2026
- Tiempo de lectura: 5 min
Cuando Irán lanzó misiles y drones contra Israel el domingo y el lunes en represalia por ataques israelíes contra Hezbolá en Líbano, el impacto militar inmediato pareció limitado. No obstante, su importancia política podría ser considerablemente mayor.
Irán ha defendido durante años los ataques directos contra Israel como respuesta a operaciones dirigidas contra su territorio, comandantes o intereses. En esta ocasión, sin embargo, actuó tras un ataque contra uno de sus aliados, tras un bombardeo israelí contra un edificio supuestamente vinculado a Hezbolá en el sur de Beirut.
El lunes, el ejército iraní anunció la suspensión de los ataques contra Israel, pero la decisión misma de lanzar dichos ataques plantea una pregunta fundamental: ¿por qué los líderes iraníes consideraron oportuno dar este paso, conscientes de que podrían provocar una nueva respuesta militar israelí y poner en peligro las delicadas negociaciones de paz con Estados Unidos?
Parte de la explicación podría encontrarse en la percepción que tienen los dirigentes iraníes de su posición tras meses de conflicto.

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La República Islámica ha salido afectada en ciertos aspectos tras el conflicto, pero también con una percepción más firme de su propia capacidad de resistencia.
A pesar de la fuerte presión militar ejercida por Israel y Estados Unidos, las sanciones económicas y el bloqueo naval estadounidense, la República ha permanecido estable. El gobierno continúa en el poder, su aparato de seguridad sigue operativo y no se produjo ningún levantamiento masivo, pese a las constantes predicciones de sus detractores.
Esta experiencia probablemente modificó los cálculos estratégicos de Teherán.
En lugar de verse como un actor vulnerado que busca evitar confrontaciones a toda costa, Irán podría considerarse cada vez más como una potencia que ha resistido ataques severos y que ahora puede permitirse establecer nuevas líneas rojas.
¿Estrategia de disuasión?
Así, el ataque a Israel podría tener un propósito más disuasorio que simplemente represalias. Teherán estaría indicando que cualquier ataque contra sus aliados en la región será entendido como un ataque directo contra Irán mismo.
Este mensaje cobra especial importancia para Hezbolá, las milicias iraquíes y otros grupos dentro de la red regional iraní conocida como el Eje de la Resistencia. La solidez de la influencia iraní siempre ha dependido en parte de la percepción de que protege a sus aliados. No responder después de una advertencia pública a Israel podría haber perjudicado esa credibilidad.
Desde esa óptica, el ataque no solo tuvo como blanco a Israel, sino también a los aliados de Estados Unidos e Israel en la región, que observaban atentamente para evaluar si Teherán cumpliría sus amenazas.
El momento escogido también resulta notable.
Recientemente, el presidente estadounidense, Donald Trump, había sugerido que un acuerdo podría estar próximo. Según la lógica habitual, Irán debería evitar acciones que pongan en riesgo la vía diplomática.
Pero Teherán podría verlo de otro modo.
Los líderes iraníes podrían haber concluido que manifestar fuerza mediante una acción militar limitada y calculada fortalecería su posición en las negociaciones, en lugar de deteriorarla.
Desde la perspectiva iraní, exhibir la disposición a recurrir a la fuerza podría recordar tanto a Washington como a Israel que Irán sigue poseyendo opciones estratégicas.
Esto no implica necesariamente que Irán quiera que fracasen las negociaciones. Parece más bien una maniobra para sentar un precedente y enviar un mensaje político, sin llegar a una escalada inevitable.
Habrá que esperar para saber si ese cálculo resulta acertado.

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Preocupación de los iraníes
Las respuestas de los iraníes comunes al último intercambio reflejan el debate generalizado.
Algunos ven las acciones de Irán como una reacción legítima.
«Que Irán se involucre en el conflicto para defender a Líbano es coherente y correcto. Desde el acuerdo nuclear, Irán no ha violado el derecho internacional, y este ataque responde a que la otra parte quebrantó las reglas del alto el fuego», expresó un lector del servicio persa de la BBC.
Otros cuestionan las prioridades de Teherán: «Durante casi dos meses hubo combates en el sur de Irán, sin una respuesta contundente. Parece que el sur de Líbano es más prioritario que el sur de Irán».
Sin embargo, para muchos el sentimiento predominante es la inquietud respecto a la posible evolución del conflicto. «Honestamente, se me encogió el corazón cuando la guerra volvió a estallar», comentó un ciudadano iraní al servicio persa de la BBC.
Algunos sostienen que este intercambio no desembocará en una guerra mayor. «Este conflicto no es muy grave y no llegará a una guerra total como las dos previas. Irán sabe que Estados Unidos ya no desea una guerra directa, por eso toma la iniciativa. En parte es una puesta en escena y propaganda, para que sus seguidores sientan que están ganando».
Otra posibilidad es que el ataque refleje un descontento creciente con la dirección de las negociaciones. Si Irán cree que le exigen concesiones sin obtener beneficios claros, esta acción podría buscar ampliar su margen antes de la siguiente etapa de las conversaciones.
En cualquier caso, el ataque denota un liderazgo que se siente más confiado de lo que muchos observadores externos esperaban hace apenas meses.
La cuestión clave no es si Irán está dispuesto a soportar un nuevo ciclo de bombardeos israelíes, sino si ahora cree que puede hacerlo mientras impulsa la vía diplomática. Si es así, Irán podría estar intentando establecer una nueva realidad regional: negociar desde una posición fuerte e imponer activamente sus propias líneas rojas.
Aunque este enfoque conlleva riesgos, representaría un cambio significativo en la manera en que la República Islámica concibe tanto su seguridad como su papel en Medio Oriente.

