La Seguridad Social mantiene coeficientes reductores para la jubilación anticipada voluntaria que penalizan incluso a quienes acumulan más de cuatro décadas de cotización

La jubilación anticipada voluntaria continúa siendo una de las alternativas más recurridas por quienes desean retirarse del mercado laboral antes de alcanzar la edad ordinaria de jubilación. No obstante, esta opción implica un coste económico que puede resultar considerable incluso para aquellos con trayectorias laborales prolongadas.
La legislación de la Seguridad Social permite adelantar el retiro hasta un máximo de dos años respecto a la edad legal correspondiente. Sin embargo, esta elección conlleva la imposición de coeficientes reductores que disminuyen de manera permanente la cuantía de la pensión.
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En 2026, la edad ordinaria de jubilación se establecerá en los 65 años para quienes hayan cotizado un mínimo de 38 años y tres meses, mientras que quienes acrediten períodos inferiores tendrán que esperar hasta los 66 años y diez meses. Por consiguiente, la jubilación anticipada voluntaria podrá solicitarse desde los 63 años en el primer caso y a partir de los 64 años y diez meses en el segundo.
Qué reducciones se aplican
Las sanciones dependen fundamentalmente de dos factores: el número de meses por el cual se adelanta la jubilación y la duración total cotizada a lo largo de la vida laboral. Aunque quienes poseen carreras más largas se benefician de coeficientes reductores más benignos, no quedan exentos de sufrir recortes en su pensión.
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De hecho, los trabajadores que acrediten más de 44 años y seis meses de cotización, siendo este el tramo mejor tratado por la normativa vigente, pueden ver reducida su pensión hasta un 13% si optan por retirarse 24 meses antes de la edad legal de jubilación. Si el adelanto es de 23 meses, la disminución alcanza el 12%.
La ministra de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, Elma Saiz, ha declarado en el Congreso de los Diputados que el Gobierno brindará una respuesta «lo antes posible» sobre la jubilación anticipada para personas cuidadoras de grandes dependientes que han combinado empleo y cuidados. (Fuente: Congreso)
Las penalizaciones se reducen progresivamente a medida que se acorta el tiempo de anticipación. Por ejemplo, un trabajador de ese mismo grupo que retrase su retiro un año enfrentará una reducción del 4,75%, y si lo adelanta solo un mes, soportará un descenso del 2,81%.
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Las asociaciones rechazan el recorte
Una de las cuestiones más polémicas del sistema es que estos coeficientes reductores se mantienen vigentes durante toda la vida del pensionista. Por ello, distintas asociaciones de jubilados y organizaciones que representan a trabajadores con largas trayectorias de cotización llevan años solicitando modificaciones legales que eliminen o atenúen estas sanciones para quienes han superado ampliamente las cuatro décadas de trabajo.
Sus objeciones se centran en que personas que han contribuido al sistema por más de 44 años continúan experimentando reducciones en su pensión a pesar de haber superado ampliamente los requisitos para acceder al 100% de la prestación.
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Retrasar la jubilación en lugar de adelantarla
Frente a la jubilación anticipada, la Seguridad Social también ofrece incentivos para aquellos que deciden posponer su retiro. La denominada jubilación demorada permite aumentar la pensión un 4% por cada año completo trabajado tras alcanzar la edad ordinaria o, alternativamente, percibir una compensación económica a tanto alzado, entre otras modalidades.
Esta opción ha cobrado mayor relevancia en los últimos años debido a los incentivos introducidos por las reformas del sistema. Mientras tanto, quienes consideran adelantar su jubilación deberán valorar detenidamente el efecto de los coeficientes reductores, puesto que esta decisión podría representar una pérdida permanente de ingresos durante todo el período de retiro.
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