Intercambios de mensajes entre Cristina Narbona y Leire Díez complican la estrategia del PSOE con Cerdán como escudo político

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Los intercambios de WhatsApp entre Cristina Narbona y Leire Díez demuestran que Narbona estaba al tanto de las acciones de Leire desde 2024, lo que complica la estrategia del PSOE de restringir la trama solo a Díez y Santos Cerdán.

La UCO ha recopilado diálogos en los que Leire Díez informaba a Narbona sobre iniciativas para reconducir los ataques dirigidos al presidente Sánchez en un momento crítico para el partido.

Aunque Cristina Narbona conocía estas maniobras, públicamente manifestó sorpresa y descontento ante las actividades de Leire Díez cuando salieron a la luz las primeras grabaciones.

El PSOE emitió un comunicado calificando a los implicados como «farsantes y resentidos», atribuyendo sus acciones a decisiones individuales sin vinculación con las directrices del partido.

Hasta ahora, Ferraz había intentado limitar la trama de las cloacas a Leire Díez y Santos Cerdán.

Según las declaraciones de dirigentes del PSOE, ambos habrían actuado a escondidas del partido, aunque uno de ellos fue el secretario de Organización y la gerente, Ana María Fuentes, ya está imputada.

El PSOE pretendía crear un cortafuegos para evitar que la crisis escalase, pero esta táctica se ve comprometida por los mensajes de WhatsApp obtenidos por la UCO que demuestran que Cristina Narbona tenía conocimiento de las actividades de Leire desde 2024.

Los agentes registraron una conversación del 24 de abril de ese año en la que Leire Díez hablaba de «reencauzar» los ataques al presidente del Gobierno, de brindar «una ayuda cualificada» y de darle la vuelta a la situación «como un calcetín». Ese día Sánchez anunció que se tomaría un periodo de reflexión tras conocerse la imputación de su esposa.

Como publicó EL ESPAÑOL, en esa reunión celebrada en Ferraz se analizó el contenido de los audios grabados por Villarejo.

Antonio Hernando, que mostró interés por las investigaciones de Villarejo en torno a las saunas, fue uno de los presentes en las reuniones que Leire Díez y Javier Pérez Dolset mantuvieron en la sede del PSOE en abril y mayo de 2024.

La primera de esas reuniones tuvo lugar durante los cinco días de reflexión de Pedro Sánchez tras la imputación de su esposa Begoña Gómez por el juez Juan Carlos Peinado.

En su contestación, Narbona asegura que ya le había comentado esos asuntos a Santos días atrás.

La declaración de la presidenta del PSOE indica que estaba informada sobre las maniobras de las cloacas.

Un año después, la exministra de Medio Ambiente con José Luis Rodríguez Zapatero, figura con gran influencia en el partido, afirmaba sentirse «sorprendida» por las acciones de Leire Díez.

Era el 28 de mayo y, frente a los periodistas en los pasillos del Congreso de los Diputados, Narbona expresó una «absoluta sorpresa» que no se correspondía con la realidad, también admitió sentirse «muy disgustada».

Estas declaraciones se produjeron tras la publicación de las primeras grabaciones de la fontanera, en las que se hacía evidente que realizaba gestiones destinadas a desacreditar a la UCO y a la Justicia.

Pocos minutos más tarde, posiblemente por el cansancio de la jornada o el ritmo informativo, la veterana política se quedó dormida en su escaño, como reflejó EL ESPAÑOL ese día.

Un año después de este incidente y dos desde que Narbona tuvo conocimiento de las actividades de la cloaca, en el PSOE sostienen que Leire Díez no envió ningún documento a Narbona y que la presidenta solo facilitó el contacto con el secretario de Organización.

Esta misma versión presentó Cristina Narbona el jueves. Según la formación, días después, Santos Cerdán, tras revisar la información entregada por Leire, habría informado a la presidenta del PSOE que «no había nada que no se conociera ya».

En Ferraz consideran que estas explicaciones cerrarían la cuestión que involucra a Narbona y no prevén que el asunto escale.

Luego de que se revelara el contenido del sumario este miércoles, Ferraz difundió un comunicado en el que calificó a los miembros de la red investigada como «farsantes, oportunistas y resentidos». Además afirmó que sus actos eran el resultado de una «suma de comportamientos individuales» sin ninguna directriz partidaria.

No obstante, el comunicado evita mencionar nombres ni aclarar a quiénes se dirigen esas calificativos, aunque fuentes del partido los atribuyen principalmente a Leire Díez.

La relación entre Narbona y Leire Díez no es reciente y data de antes de su etapa como presidenta del PSOE.

Se remonta, al menos, a cuando la fontanera dirigía la comunicación de los socialistas cántabros y a los veraneos del matrimonio Borrell-Narbona en Santander, donde suelen participar en actividades de la Universidad Menéndez Pelayo.

Desde entonces, el trato entre ambas habría sido «esporádico», según admiten en el PSOE, a pesar de la familiaridad que revelan los mensajes, actualmente cuestionados en la estrategia socialista.

Un cargo más que honorífico

La figura de Narbona tiene importancia, aunque su cargo como presidenta del PSOE es principalmente simbólico.

No posee responsabilidad ejecutiva, aunque preside las Ejecutivas del partido, suele asistir a actos institucionales en representación del PSOE y cumple funciones de mediación.

En el partido reconocen que mantiene «interlocución» con todos y destacan su tono cordial, que le ha permitido conocer algunas confidencias internas.

Antes de Narbona, ocuparon este puesto Ramón Rubial, Manuel Chaves, José Antonio Griñán y Micaela Navarro.

Narbona es uno de los cargos que permanecen desde la llegada de Sánchez a la Secretaría General en 2017. No ha experimentado cambios, sobrevivió a los tres congresos del sanchismo.

La presidenta se mantiene firme pese a que el secretario general ya cuenta con su tercer secretario de Organización y su segunda vicesecretaria general.

Con ese cargo, sostienen en el PSOE, Sánchez buscó premiar a uno de los pocos exministros que lo apoyaron en las primarias, Josep Borrell, esposo de Narbona.

De esta manera, el nuevo PSOE de Sánchez intenta cierta continuidad con etapas previas, ya que Narbona fue una de las ministras mejor valoradas bajo la dirección de José Luis Rodríguez Zapatero.

«Las políticas ecológicas llevan el sello Narbona», aseguran en el PSOE, que la consideran responsable del «éxito» político en integrar las políticas ambientales dentro de la marca socialista y evitar que dicho espacio fuese ocupado por un competidor electoral, como sucedió en otros países europeos.

Incluso este miércoles, alguien poco relacionado con el sanchismo como Emiliano García Page elogió su política de desaladoras en el Mediterráneo tras la derogación del trasvase del Ebro impulsado por José María Aznar.

Borrell, nombrado ministro de Exteriores por Sánchez, sufrió enfrentamientos notables con los independentistas, que incluso llegaron a escupirle en el Congreso.

Tras dejar el Gobierno para ser comisario europeo, continuó apoyando las políticas del presidente, excepto la ley de amnistía.

No se le conocen otras discrepancias, pese a que Sánchez pactó con quienes Borrell había combatido y despreciado, como Carles Puigdemont y Oriol Junqueras.

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