Las claves
El PP solicita que el ministro Albares se presente en el Congreso para aclarar si la política exterior española fue influenciada por intereses privados vinculados al expresidente Zapatero.
Esta petición se fundamenta en la investigación judicial que relaciona a Zapatero con una red de tráfico de influencias conectada con Venezuela y China, presuntamente aprovechando contactos en Moncloa.
El PP demanda aclaraciones sobre el posible impacto de estas acciones en la credibilidad internacional de España y su relación con socios europeos y de la OTAN.
Se cuestiona si la política exterior española, especialmente hacia Venezuela y China, se basa en el interés general o si está condicionada por intereses privados y relaciones personales del expresidente.
El Grupo Parlamentario Popular ha presentado una petición para que José Manuel Albares comparezca en el Pleno del Congreso.
El propósito es que el ministro de Asuntos Exteriores «rinda cuentas sobre las graves repercusiones para la política exterior española derivadas de las informaciones judiciales relativas a las actividades internacionales del expresidente José Luis Rodríguez Zapatero«. El PP pretende que esto ocurra en un pleno visible para todos, con la atención de los medios, y no restringido a una comisión.
La iniciativa, respaldada por la portavoz Ester Muñoz y a la que tuvo acceso este medio, se enfoca en la supuesta «participación» de Zapatero «en una red de tráfico de influencias relacionada con Venezuela y China».
Según el sumario del juez José Luis Calama, esta red era encabezada por el expresidente utilizando sus contactos en Moncloa y con los gobiernos de Caracas y Pekín.
El documento vincula directamente esta red con la reputación internacional de España y su fiabilidad frente a los aliados de la OTAN y socios europeos. Además, exige aclaraciones sobre la posible relación entre esos negocios y las decisiones de la diplomacia española.
Los populares remarcan que las revelaciones del sumario del caso Plus Ultra no afectan únicamente al expresidente. Solicitan que Albares explique «las consecuencias para la credibilidad internacional de España y la confianza con nuestros socios europeos y aliados atlánticos».
Asimismo, quieren conocer «las medidas que el Gobierno piensa implementar para asegurar que la acción exterior española se base exclusivamente en el interés general» y «no en redes de influencia, intereses privados o vínculos con regímenes autoritarios».
Maduro, Delcy y Xi
El primer tema a tratar en esta comparecencia se refiere a Venezuela.
Como informó este diario, el cambio en 2020 —abandono de Juan Guaidó y apuesta por una supuesta «solución dialogada» con el régimen de Nicolás Maduro— coincidió con la incorporación de Zapatero al círculo de Pedro Sánchez y, poco después, con la llegada de Albares al Ministerio.
Desde entonces, la política española hacia Caracas se ha alejado de la postura rígida de la UE, proponiendo la eliminación de sanciones a la actual representante, Delcy Rodríguez. Mientras tanto, el sumario sitúa al expresidente como «intermediario necesario» del petróleo venezolano y proyectos mineros de oro y níquel.
El segundo punto se centra en la China del líder comunista Xi Jinping.
La Estrategia de Acción Exterior 2025-2028 y las cuatro visitas oficiales de Sánchez a Pekín desde 2022 reflejan la estrategia, admitida por fuentes de Exteriores, que apuesta por «diversificar alianzas» y promover un «multilateralismo inclusivo» con el gigante asiático.
No obstante, esta apertura coincide con la investigación de la Audiencia Nacional: cartas de intención de empresas relacionadas con el Partido Comunista Chino enviadas directamente a la oficina de Zapatero, contratos con Huawei a nombre de las hijas del expresidente y pagos de un empresario chino bajo investigación del CNI.
El tercer asunto es la propia «diplomacia con voz propia» de Albares. La Estrategia presenta como característica una política exterior «alejada de seguidismos».
El PP solicita que el ministro detalle si esa voz propia se ha empleado para respaldar «la defensa de los derechos humanos y los compromisos internacionales de España», como afirma el documento oficial, o si ha acabado justificando posturas diferenciadas con Venezuela y China que ahora se encuentran contaminadas por «intereses privados».
Los socios
El denominado caso Zapatero ha deteriorado el discurso del Ministerio de Albares.
La investigación judicial describe una red que incluye petróleo, oro, níquel y ‘offshores’ en Dubái, vinculada con la figura central del Delcygate, el Banco de Venezuela, la entidad pública Minerven y compradores chinos dispuestos a firmar contratos de hasta 20 años.
La misma Delcy Rodríguez, actual sucesora de Maduro tras su salida bajo la administración estadounidense de Donald Trump el pasado 3 de enero, ha sido invitada por el Gobierno a representar a Venezuela en la próxima Cumbre Iberoamericana de Madrid, a pesar de las sanciones europeas, las cuales han motivado una investigación al respecto.
El Parlamento Europeo ha rechazado recientemente el plan de Sánchez de normalizar las relaciones con Venezuela, exigiendo que «no se levante ninguna sanción» mientras no se produzcan avances democráticos concretos.
Líderes liberales, como el danés Henrik Dahl, han acusado a España de mantener políticas que «reducen la seguridad en Europa», señalando en la misma lista la regularización masiva de inmigrantes, el incumplimiento en defensa, la «hostilidad» hacia Israel y la negativa a considerar a China como rival sistémico.
La petición formalizada por el PP refleja este contexto. En la práctica, lo que se decidirá en el hemiciclo es si la línea de Albares —acercamiento a los BRICS, respaldo a un orden multipolar y oposición a las políticas de EEUU e Israel— ha sido una estrategia legítima o una cobertura política para negocios privados actualmente bajo sospecha judicial.

