Estas singulares formaciones rocosas, moldeadas por la erosión a lo largo de millones de años, se han convertido en uno de los paisajes naturales más impresionantes de la Región de Murcia
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Existen lugares que pueden desconcertar al visitante desde el primer instante. Formas inverosímiles, relieves que desafían cualquier lógica y un paisaje que evoca más escenarios de ciencia ficción que la costa mediterránea. En la Región de Murcia se encuentra uno de estos rincones: un monumento natural cuya imagen resulta casi extraterrestre, rodeado además de un entorno privilegiado.
Ese paraje corresponde a las Gredas de Bolnuevo, también conocidas como la Ciudad Encantada de Murcia. Ubicadas frente al mar, en el municipio de Mazarrón, estas impresionantes formaciones geológicas se han posicionado como uno de los paisajes más originales del litoral español. Su aspecto recuerda vastas zonas áridas de otros continentes, pese a hallarse muy cerca de una de las playas más emblemáticas de la Costa Cálida.
Un monumento natural moldeado durante millones de años
Las Gredas de Bolnuevo fueron declaradas Monumento Natural de la Región de Murcia en 2019 y representan un documento abierto sobre la historia geológica del Mediterráneo. Su formación data de hace más de cinco millones de años, cuando la creación del estrecho de Gibraltar permitió la entrada masiva de agua al Mediterráneo, elevando el nivel del mar y transformando radicalmente el paisaje local.
Desde entonces, los sedimentos marinos se acumularon y compactaron hasta generar el terreno actual, constituido por margas, areniscas y conglomerados de tonalidades amarillentas. Durante milenios, el viento y la lluvia erosionaron las capas más blandas mientras preservaban las más resistentes, dando lugar a las distintivas columnas y formaciones en forma de hongo que hoy alcanzan varios metros de altura.
Playas, fósiles y algunas de las calas más hermosas de Murcia
Además de sus peculiares formas, las Gredas de Bolnuevo contienen fósiles de antiguos organismos marinos incrustados en sus sedimentos, testimonio de cuando esta área estuvo cubierta por las aguas del Mediterráneo. Debido a la fragilidad de los materiales que forman el monumento, el espacio está protegido con un vallado que limita el acceso directo a las formaciones para asegurar su preservación.
A los pies de estas formaciones se halla la playa de Bolnuevo, un arenal de más de un kilómetro de largo que ofrece servicios turísticos y un ambiente familiar. Al oeste comienza además el tramo más virgen del litoral de Mazarrón, una cadena de calas y pequeñas playas de aguas transparentes que convierten esta zona en uno de los destinos costeros más atractivos de la Costa Cálida.
El momento óptimo para admirar las Gredas suele ser al atardecer. La luz dorada potencia las texturas de la roca y proyecta sombras que aumentan el impacto visual de este paisaje singular. Un escenario que demuestra que, sin salir de España, se pueden encontrar lugares capaces de hacer creer al visitante que ha llegado a otro planeta. El acceso es sencillo desde el pueblo de Bolnuevo, en Mazarrón, a aproximadamente 45 minutos en coche desde la ciudad de Murcia por la A-7. Además, la cercanía de la playa y el paseo marítimo permite complementar la visita con un recorrido por uno de los lugares más peculiares de la Costa Cálida.
Existen lugares que pueden desconcertar al visitante desde el primer instante. Formas inverosímiles, relieves que desafían cualquier lógica y un paisaje que evoca más escenarios de ciencia ficción que la costa mediterránea. En la Región de Murcia se encuentra uno de estos rincones: un monumento natural cuya imagen resulta casi extraterrestre, rodeado además de un entorno privilegiado.

