Las claves
El PSOE y sus aliados plantean reducir las condiciones para constituir un grupo propio en el Congreso, bajando del 5% al 3% la cuota de votos nacionales y del 15% al 10% en las provincias.
Esta propuesta, promovida por ERC, Junts, Podemos, Compromís y BNG, aspira a implementarse en la próxima legislatura, aun si PP y Vox controlan la Mesa del Congreso.
La reforma evitaría que los partidos nacionalistas necesiten recurrir al «préstamo parlamentario» de diputados para crear grupo, algo que se ha hecho común hasta ahora.
El cambio es defendido por el PSOE y Sumar como una forma de aumentar la pluralidad democrática, mientras que PP y Vox critican que busca garantizar privilegios a los aliados de Sánchez.
El PSOE, junto con sus socios, impulsa una modificación del Reglamento del Congreso que busca reducir del 5% al 3% el porcentaje de votos a nivel nacional para formar grupo parlamentario, y del 15% al 10% la cifra en las provincias donde se presentan.
La iniciativa, registrada por ERC, Junts, Podemos, Compromís y BNG, pretende asegurar esta ventaja para la próxima legislatura, que comenzará a regirse por esta norma, incluso si PP y Vox controlan la Mesa del Congreso, según indican los sondeos.
Durante el debate sobre esta reforma, Mikel Legarda, representante del PNV, reconoció que la intención es evitar recurrir «al préstamo parlamentario», cuyo uso, aunque constitucional, «queda sujeto a la discrecionalidad de la Mesa de la Cámara».
En la actual legislatura, ni ERC ni Junts cumplieron con las condiciones establecidas en el Reglamento de 1982 por sí solos.
El grupo de Gabriel Rufián no alcanzó el 15% de votos en Barcelona, quedándose en el 12%, mientras que el de Carles Puigdemont obtuvo solo el 9,6%.
Por esta razón, diputados del PSC facilitaron la constitución del grupo a Junts y los representantes de En Comú actuaron de igual forma con ERC.
En todas las legislaturas suele recurrirse a algún mecanismo que permite la formación de grupos parlamentarios sin cumplir estrictamente con los requisitos legales.
En 2019, el PSOE se negó a prestar diputados a Junts, ya que no logró el 15% en Barcelona —quedándose en el 11%—, por lo que Puigdemont y su grupo formaron un tipo de segundo Grupo Mixto llamado Plural, junto a Más País de Íñigo Errejón, el PRC de Miguel Ángel Revilla y Teruel Existe.
Contar con grupo parlamentario incrementa notablemente el peso de un partido en la Cámara: facilita disponer de más tiempo en debates, recibir subvenciones fijas, contar con asesoría ampliada, mayores recursos comunicativos y más espacios durante ruedas de prensa.
Aunque se rebajan los requisitos, el diputado del PSOE Joaquín Martínez Salmerón negó que esto propicie «la proliferación de grupos», como advirtió el popular José Antonio Bermúdez de Castro, que cuestionó: «¿Cuántos privilegios más quieren asegurar en esta legislatura?».
Desde el PSOE, se argumenta que es preciso «corregir una rigidez poco compatible con la pluralidad democrática». Esta idea cuenta con el respaldo de Sumar, cuyo portavoz Alberto Ibáñez afirmó que la nueva regulación «incrementará la representatividad, siguiendo modelos europeos».
También Podemos, uno de los promotores del cambio, respaldó esta postura. Su diputado Javier Sánchez Serna afirmó que con esta reforma «se amplía el pluralismo».
Mientras tanto, Ignacio Gil Lázaro de Vox denunció que los socios «pretenden conservar un estatus futuro que no les concederán las urnas, aprovechando la influencia que ahora tienen sobre Pedro Sánchez«.
Tras la toma en consideración, la reforma continuará su proceso parlamentario, pero con un bloque unido desde la primera votación, todo indica que será aprobada.

