El seleccionador español suele retirarse a un enclave de Galicia para relajarse durante algunos días en verano.
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En el centro de las Rías Baixas se encuentra una joya marina que mezcla, de forma excepcional, la atmósfera medieval con el constante murmullo del océano Atlántico. Es Baiona, una localidad pontevedresa con poco más de once mil residentes que se ha ganado el título de refugio favorito de una de las figuras más prominentes del deporte español: Luis de la Fuente.
El seleccionador nacional de fútbol halla en este paraje gallego el espacio idóneo para alejarse del estrés que genera la competición de alto nivel.
Alejado de la atención mediática y del ruido de las gradas, De la Fuente busca serenidad en sus paisajes imponentes, alojándose en el exclusivo marco del renovado Faro Silleiro, un lugar singular que encarna perfectamente el equilibrio entre aislamiento y elegancia auténtica.
No obstante, el atractivo de Baiona no solo seduce a deportistas destacados; proviene de una historia notable que modificó el curso de la humanidad. El 1 de marzo de 1493, este puerto gallego pasó a ser oficialmente el primer sitio de Europa donde se conoció la existencia de América.
En ese puerto atracó la carabela La Pinta, comandada por Martín Alonso Pinzón, tras su legendaria travesía atlántica. Actualmente, recorrer su muelle brinda una experiencia casi cinematográfica gracias a la réplica exacta de la nave, que permanece amarrada como un museo flotante.
Luis de la Fuente, en un desayuno informativo. Europa Press
Este acontecimiento se conmemora anualmente con la deslumbrante Festa da Arribada, una celebración medieval que congrega a miles de asistentes y cuenta con la declaración de Interés Turístico Internacional.
El otro elemento fundamental que define la figura y el espíritu de Baiona es la imponente Fortaleza de Monterreal. Esta monumental construcción, iniciada en el siglo XII, domina la península de Monte Boi y posee más de tres kilómetros de murallas defensivas completamente rodeadas por el mar.
Su diseño original tuvo como objetivo proteger la zona de los duros ataques de piratas atlánticos y corsarios ingleses, incluyendo la amenaza representada por Francis Drake, y aún hoy se mantiene robusta ante el paso del tiempo.
Actualmente, atravesar sus accesos significa realizar un viaje temporal, ya que sus muros históricos guardan tres torres de vigilancia imponentes y albergan el reconocido Parador de Baiona, considerado uno de los alojamientos más bellos del país.
En definitiva, Baiona es un refugio tranquilo en Galicia donde parece que el tiempo se detiene. La combinación de historia palpable, su cocina ligada al mar y la protección de un entorno natural salvaje justifican por qué es el destino perfecto para quienes buscan despejar la mente y recuperar fuerzas.
Entre sus murallas medievales, playas de arenas doradas y el recuerdo imperecedero del Descubrimiento, esta villa continúa ofreciendo un refugio excepcional a orillas del Atlántico.

