La UE planea obligar a los fabricantes de automóviles a abastecerse de chips de múltiples proveedores tras la crisis de Nexperia, que reveló una dependencia peligrosa de un único proveedor vinculado a China.
Se exigirá a los fabricantes europeos de automóviles adquirir chips de al menos dos proveedores en determinadas situaciones e incorporar la resiliencia de la cadena de suministro en sus decisiones de compra, conforme a un proyecto de ley que la Comisión Europea prevé presentar el próximo mes.
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Tras una serie de conmociones en las cadenas de suministro, la UE impondrá medidas obligatorias a empresas como Volkswagen, Stellantis y Renault para evitar una dependencia excesiva de un solo proveedor de chips, en especial de origen chino, según dos funcionarios de la UE.
Esta iniciativa forma parte de la revisión de la legislación comunitaria sobre semiconductores, conocida como Chips Act 2, la cual se incluirá en un paquete legislativo destinado a reforzar la soberanía tecnológica de la UE.
La versión actual del proyecto de ley aún se debate al interior de la Comisión Europea y podría sufrir cambios de última hora antes de su presentación oficial el 3 de junio.
«El Chip Act 2 reflejará el panorama tecnológico y las realidades geopolíticas actuales», explicó Thomas Regnier, portavoz de la Comisión para soberanía tecnológica, a Euronews.
Desde el inicio de la pandemia de COVID-19 y el aumento global en la demanda de dispositivos electrónicos, el sector automotriz ha enfrentado múltiples crisis de suministro, especialmente de chips, componente esencial en los sistemas eléctricos de los vehículos.
En respuesta, la Comisión Europea lanzó la primera versión del Chips Act, con medidas destinadas a anticipar y mitigar crisis en diversas industrias críticas, como energía, banca y defensa.
Sin embargo, durante la negociación de esta ley, los fabricantes de automóviles no estaban sujetos a las obligaciones más estrictas, que requieren a los operadores económicos compartir información y demostrar acciones para evitar desabastecimientos.
Actualmente, las autoridades de la UE consideran que ya no son útiles las recomendaciones: la industria automotriz debe acatar normas vinculantes, ya que, desde su perspectiva, no ha incorporado las enseñanzas previas.
El principal evento que impulsó este cambio en las políticas fue la situación con Nexperia, un fabricante de chips con sede en los Países Bajos, adquirido en 2019 por Wingtech, un gigante chino parcialmente estatal.
La compra fue autorizada inicialmente: Nexperia produce semiconductores básicos, incluidos los utilizados en las luces de los coches. No obstante, la empresa holandesa controlaba cerca del 10% del mercado global y hasta el 40% del mercado europeo de automoción.
En diciembre de 2024, Wingtech fue incluida en la lista de sanciones de Estados Unidos por las potenciales aplicaciones militares de sus chips. Posteriormente, la prohibición se extendió a compañías afiliadas, entre ellas Nexperia.
El gobierno neerlandés asumió control temporal de Nexperia para impedir la transferencia de tecnología y activos hacia China. En respuesta, Pekín detuvo las exportaciones de chips fabricados por Nexperia en China, provocando escasez en la cadena de suministro automotriz en Europa y otras regiones.
Esta situación se resolvió con la desescalada de tensiones comerciales entre EE. UU. y China, que llevó a Pekín a retirar las restricciones de exportación en noviembre. No obstante, la industria automotriz continúa en proceso de recuperación.
El episodio de Nexperia reforzó la convicción de Bruselas sobre los riesgos de continuidad en esta problemática. Tras la prohibición china, los grandes fabricantes europeos contaban con reservas para apenas un par de meses.
Para los responsables políticos europeos, obligar al sector automotriz a diversificar sus proveedores de chips fortalecerá la autonomía estratégica de Europa, disminuyendo la dependencia excesiva en un único proveedor y fomentando la demanda de producción comunitaria.
«En materia de semiconductores, la resistencia y la soberanía tecnológica son esenciales», afirmó Regnier, asegurando que la propuesta no implicará mayor carga regulatoria para las empresas.
La Comisión Europea ha mantenido en todo momento el riesgo en las cadenas de suministro como un pilar fundamental de su agenda de seguridad económica, impulsando a las empresas europeas a desvincularse de proveedores considerados riesgosos, especialmente aquellos relacionados con potencias hostiles como China.
No obstante, diversificar proveedores conlleva costos económicos, sobre todo porque muchos fabricantes chinos reciben fuertes subsidios estatales, lo que les permite competir a precios bajos y dominar puntos críticos en la cadena de suministro.
Por ello, la legislación propuesta exigirá a los automovilísticos evaluar los riesgos en las cadenas de suministro al tomar decisiones de compra, considerando factores geopolíticos además de los económicos.
Esta lección parece, por fin, ser ineludible para la industria automotriz.

