El Gobierno reafirma su apoyo al rescate mientras maneja la delicada situación con Zapatero

«En el Ejecutivo mantienen una gran tranquilidad con respecto a lo que conocen, que es Plus Ultra», argumentan sobre el rescate de la aerolínea

Pedro Sánchez junto a Francina Armengol, Pedro Rollán (presidente del Senado) y Conde-Pumpido (presidente del TC).

Se encontraban en plena recuperación, descolocados tras el impacto que supuso el batacazo en las elecciones andaluzas, cuando justo buscaban ese ritmo constante, ocurrió otro golpe que inutilizó la rueda. La decisión del juez de la Audiencia Nacional José Luis Calama de imputar a José Luis Rodríguez Zapatero, antiguo presidente socialista del Gobierno, por blanqueo de capitales en el caso Plus Ultra volvió a sacudir al PSOE y al Ejecutivo. Así lo admitían varios dirigentes. Otro de los suyos bajo investigación por corrupción. Un nuevo golpe que atraviesa el ya vulnerable casco de su nave. «Esto nos afecta profundamente. Nos paraliza…», lamenta un destacado miembro de la dirección socialista.

La noticia surge en un clima de desánimo y abatimiento generalizados dentro de las filas socialistas, tras un ciclo electoral -Extremadura, Aragón, Castilla y León y Andalucía- marcado por las derrotas, justo cuando intentaban recuperar impulso. El shock convivió ayer con la incredulidad. «No puedo creer que sea cierto lo de José Luis»; «Estamos viendo acusaciones, no evidencias»; «Soy como Santo Tomás, necesito pruebas para creer»… comentaban cargos socialistas tras conocer la imputación esa misma mañana. Ya en la tarde, un auto de 85 páginas comenzó a aportar evidencias.

Mientras dentro del PSOE se sostiene la idea de que todo responde a una campaña contra el partido y el Gobierno, que incluso involucra a ciertos jueces, y se insinúa el concepto de lawfare -«El que pueda hacer, que haga», citan una frase de José María Aznar, interpretada como un llamamiento a distintos sectores institucionales para derribar al Ejecutivo-, en el Gobierno prevalece la moderación. Predomina la «prudencia». Pedro Sánchez lanzó un mensaje a su Ejecutiva para defender el «buen nombre» de Zapatero y su trayectoria. No obstante, a diferencia de otros casos, como los de Begoña Gómez y David Sánchez, o del ex fiscal general, donde se expresó la inocencia sin tener en cuenta las investigaciones judiciales, ahora se evita manifestarse tan rotundamente.

Se espera que Sánchez defienda a Zapatero en la sesión de control prevista para el miércoles en el Congreso, evento en el que la oposición utilizará este tema como arma principal contra el Gobierno.

«Creemos en la inocencia del presidente Zapatero»; «Confiamos en que es inocente», expresan como deseo. Sin embargo, no llegan a respaldarlo categóricamente, como sí hicieron con Santos Cerdán, ex mano derecha de Sánchez en el PSOE, con quien sufrieron consecuencias. Tampoco el presidente del Gobierno lo hizo en diciembre de 2025, cuando se le preguntó si ponía «la mano en el fuego por José Luis Rodríguez Zapatero», y tampoco ahora. Los esfuerzos comunicativos buscan transmitir que su gestión administrativa fue llevada a cabo «ajustándose a todos los parámetros y requisitos exigidos».

«Estamos muy tranquilos respecto a lo que conocemos, que es Plus Ultra», señalan fuentes oficiales. Esta delimitation es esencial. Desde el Ejecutivo argumentan que el rescate a la aerolínea fue avalado por el Tribunal de Cuentas y que la justicia europea ratificó la validez del fondo utilizado para rescatar a Air Europa y Plus Ultra. En lo que respecta al procedimiento, sí asumen plena responsabilidad, pero no en todo lo que rodea al caso…

Las fuentes consultadas comentan que la diferencia en la actitud, más tibia o firme, entre el caso de Cerdán y el de Zapatero, radica en que esta vez existe un auto emitido por el juez después de un informe elaborado por la Unidad de Delincuencia Económica y Fiscal (UDEF) de la Policía Nacional. «Con tranquilidad, confianza, prudencia y respeto a la Justicia» describen en el Ejecutivo «préstamos transparentes, autorizados por la Comisión Europea, ratificados por el TJUE y por el Tribunal de Cuentas».

Zapatero representa uno de los pilares del denominado sanchismo. Es una de las figuras clave del Gobierno liderado por Sánchez, como ha mostrado en su protagonismo en diferentes campañas electorales y en la defensa de las políticas del Ejecutivo. Más reciente, las elecciones en Andalucía. Fue uno de los motores del PSOE en las generales de 2023. A diferencia de Felipe González, este ex presidente se ha comprometido profundamente con la defensa del proyecto y la hoja de ruta del actual jefe del Ejecutivo. Existe mucha sintonía y afinidad. Es uno de los consejeros a los que Sánchez escucha y consulta. Su influencia es tan considerable que Zapatero actúa como interlocutor principal con Carles Puigdemont.

Esta postura mesurada en La Moncloa se contrasta con Ferraz, que juega el papel de ariete. Poli bueno, poli malo. En el PSOE enmarcan la imputación de Zapatero dentro de una campaña dirigida contra el Gobierno de Pedro Sánchez, a la que atribuyen el apoyo de partidos como PP y Vox, pseudosindicatos como Manos Limpias, medios de comunicación e incluso jueces que, según sostienen, actúan con fines políticos más que judiciales. Una idea que el propio Sánchez ha defendido y expresado en otras ocasiones.

Sánchez se enteró de la imputación de Zapatero mientras estaba en el Palacio de la Zarzuela junto al Rey, en un acto para sancionar la reforma del artículo 69.3 de la Constitución española, que posibilitará a la isla de Formentera elegir senador propio. Después se trasladó a La Moncloa para presidir el Consejo de Ministros.

El primer dirigente socialista que reaccionó a la imputación fue Emiliano García-Page, quien fue sorprendido en directo durante una entrevista en Onda Cero. «Me deja atónito», expresó el presidente de Castilla-La Mancha. «No coincido con él en muchas cosas, pero nunca lo he visto con problemas económicos», añadió.

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