Advertencia sobre ciertos areneros para gatos: riesgos para el monitoreo de su salud

El veterinario recalca la importancia de controlar la orina y las heces de las mascotas

Un gato atigrado naranja se agacha junto a un arenero gris en el suelo de baldosas blancas, con la cola levantada y el cuerpo tenso, listo para orinar fuera.

Los gatos son la mascota preferida en en España, según datos de la Asociación Nacional de Fabricantes de Alimentos para Animales de Compañía (Anfaac). A pesar de que estos felinos destacan por su independencia, requieren cuidados similares a cualquier otro animal doméstico y una supervisión constante para garantizar su buen estado de salud.

Un indicador clave del correcto funcionamiento del organismo, sin importar la especie animal, es el momento de ir al baño. La frecuencia con que orinan y defecan, así como la forma y consistencia de estos, pueden alertar sobre problemas o confirmar que todo está en orden. Por esta razón, el veterinario conocido en redes sociales como Juanjo Vet (@juanjovetmascotas) enfatiza la relevancia de “vigilar cuando vuestra mascota hace necesidades”.

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Según detalla el especialista en salud animal, “los gatos ocultan muchas cosas”, pero “la orina y las heces pueden proporcionarnos mucha información” sobre lo que sucede con ellos. Por eso resulta fundamental escoger un buen arenero, situarlo en el lugar adecuado y aprender a interpretar lo que nos indica acerca de la salud de nuestro felino.

El arenero que debe evitarse

La estética del arenero a menudo puede resultar poco agradable, lo que lleva a algunas personas a optar por un arenero cubierto y autolimpiable. Sin embargo, Juanjo Vet descarta esta opción, ya que impide a los dueños examinar la orina y las heces del gato.

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“Es fundamental controlar la frecuencia con la que nuestro gato realiza sus necesidades, así como las posturas que adopta mientras, por ejemplo, orina. Sobre todo, hay que vigilar que lo que deja en la arena, ya sea orina o heces, sea normal. Si empleamos areneros muy modernos y autolimpiables, perderemos muchísima información acerca de la salud de nuestros gatos”, comenta el veterinario.

Ubicación adecuada del arenero

La foto se hace en un cuarto de baño. Aparece la figura de una mujer, limpiando el arenero de su gato. Al lado, el gato mira atentamente la acción, tumbado sobre una alfombra.

No solo el tipo de arenero es relevante, sino también su ubicación en el hogar. Los gatos prefieren no hacer sus necesidades en cualquier lugar, y menos cerca de su comida o en zonas con mucho paso que les impida disfrutar de privacidad al usar el baño.

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Expertos consultados por Infobae señalan que una ubicación inapropiada puede desencadenar rechazo en el animal, alteraciones en su rutina y problemas tanto para el felino como para las personas que conviven con él. Por eso, recomiendan colocar la caja de arena del gato en un espacio tranquilo, poco transitado, lejos de la cocina y de áreas expuestas a ruidos o movimientos continuos. De igual forma, es esencial que el arenero esté alejado de sus platos de comida y agua.

El tamaño y la forma del arenero también son factores importantes para que el animal lo acepte. Se aconseja que tenga suficiente espacio para que el gato pueda girar sin tocar los bordes, además de una altura baja que facilite el acceso, especialmente para gatos mayores o con dificultades de movilidad. En viviendas grandes o con varias plantas, una distancia excesiva entre areneros puede hacer que los gatos busquen lugares poco higiénicos, lo que perjudica la convivencia y complica la limpieza general.

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