Un estudio en ratones muestra que las lentillas con descargas eléctricas pueden reducir síntomas de depresión

En España, más de dos millones de personas padecen un trastorno depresivo

Una persona sujetando una lentilla (Shutterstock España)

Investigadores de la Universidad de Yonsei en Corea del Sur han desarrollado una tecnología experimental que emplea lentillas capaces de transmitir impulsos eléctricos a través de la retina con la finalidad de modular áreas cerebrales vinculadas al estado anímico. A partir de experimentos realizados únicamente en ratones, el equipo científico detectó mejoras en comportamientos análogos a signos depresivos.

Los hallazgos de este estudio fueron divulgados en la revista Cell y suponen un enfoque innovador para el tratamiento de la depresión, aunque se encuentran en fases muy preliminares de investigación. En roedores, la implementación de este método causó una disminución de conductas asociadas a modelos animales de depresión luego de la administración de una hormona relacionada con el estrés.

PUBLICIDAD

La particularidad del experimento radica en que los animales utilizaron lentes integradas con microelectrodos, lo que permitió que corrientes eléctricas de baja intensidad atravesaran la retina. Este procedimiento solo funcionó en ratones con fotorreceptores dañados, debido a que las señales eléctricas interferirían con el funcionamiento habitual de una retina sana.

El ojo, una ventana hacia el cerebro

El ojo humano ya se reconoce como un canal para diversas aplicaciones tecnológicas en la monitorización médica. Hoy en día, existen lentes de contacto inteligentes que se utilizan para controlar enfermedades como el glaucoma, medir los niveles de glucosa en personas con diabetes o registrar el tamaño de la pupila para evaluar la actividad del sistema nervioso.

PUBLICIDAD

Sin embargo, la investigación del grupo surcoreano aborda otro reto: alcanzar circuitos cerebrales relacionados con la regulación del ánimo mediante la estimulación eléctrica retiniana, empleando un método llamado ‘interferencia temporal’. Este procedimiento consiste en la aplicación simultánea de dos frecuencias eléctricas ligeramente diferentes, que se potencian solamente en la zona donde se superponen, permitiendo dirigir la estimulación a áreas muy específicas del cerebro.

A diferencia de las técnicas actuales, esta propuesta permite actuar sobre regiones cerebrales involucradas en la depresión sin recurrir a métodos invasivos. Los investigadores compararon el principio con la intersección de dos haces de linterna que generan un punto de mayor intensidad en su cruce. No obstante, la validez de los resultados está limitada por varios aspectos. Los ratones usados tenían visión dañada, requisito necesario para evitar que la actividad eléctrica interfiera con la señal visual normal, lo que impide por ahora su uso en personas con retina intacta.

PUBLICIDAD

La estimulación cerebral no invasiva, la ciencia del futuro

El empleo clínico de esta tecnología todavía está lejos. Las pruebas se han realizado en roedores con daño visual, y la diversidad de manifestaciones depresivas junto con la dificultad para replicar estas condiciones en modelos animales complican su traslación a la práctica clínica. En España, más de dos millones de personas conviven con un trastorno depresivo, según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE).

En el terreno de la investigación biomédica, la estimulación cerebral no invasiva es un área en crecimiento, y los primeros resultados de este estudio en ratones han generado interés por su potencial. Sin embargo, la posibilidad de que una lentilla inteligente sirva para tratar la depresión en humanos está condicionada a superar numerosos retos técnicos, fisiológicos y de seguridad antes de ser considerada una opción viable.

PUBLICIDAD

Scroll al inicio