Los pensionistas en España reciben pensiones estatales más altas que los británicos, pero estos últimos cuentan con mayor poder adquisitivo gracias al ahorro privado

La jubilación en España destaca por ofrecer una de las tasas de sustitución más elevadas de Europa, es decir, el porcentaje de ingresos previos a la jubilación que se recibe como pensión. Sin embargo, esto no implica necesariamente que los pensionistas españoles tengan un mayor poder adquisitivo en comparación con otros jubilados europeos.
Así lo revela un análisis comparativo realizado por BBVA entre un trabajador español y otro inglés, ambos con una carrera laboral completa y salario medio, que se retiren en 2026 y residan en sus respectivos países durante la jubilación. El estudio concluye que, aunque el jubilado español dispondrá de una pensión pública superior, el trabajador del Reino Unido que ha ahorrado en planes de empleo a lo largo de su vida gozará de una situación financiera más confortable.
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El análisis compara los ingresos brutos y netos durante la jubilación, el peso relativo de la pensión pública y del ahorro privado, así como la capacidad real de gasto de ambos perfiles tras cubrir los gastos esenciales.
El resultado pone en evidencia dos modelos claramente distintos: uno centrado principalmente en el sistema público, como es el caso de España, y otro basado en el ahorro complementario y los planes de pensiones de empresa, como ocurre en Reino Unido.
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Santiago Carbó, catedrático del Departamento de Economía en CUNEF Universidad, señala que los sueldos de los jóvenes son inferiores a las pensiones que reciben los jubilados, lo que requiere adoptar medidas para reducir esta desigualdad.
Dos modelos de jubilación a comparación
El estudio parte de dos trabajadores con salarios medios y más de 40 años cotizados a lo largo de su carrera laboral. El trabajador británico habría percibido un salario bruto anual medio equivalente a aproximadamente 41.285 euros, mientras que el español habría recibido en torno a 30.400 euros al año.
Ambos alcanzan la jubilación a los 66 años y mantienen su residencia en el país donde han desarrollado toda su vida laboral. Para comparar el poder adquisitivo real, el análisis sitúa al jubilado británico en Newcastle y al español en Valencia, dos ciudades cuyos costes de vida son representativos del promedio nacional.
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La diferencia crucial: el ahorro complementario
La mayor distinción entre ambos modelos radica en la relevancia de los planes de pensiones de empleo. En Reino Unido, el sistema de autoenrolment obliga prácticamente a empresas y empleados a aportar a planes de ahorro para la jubilación. En contraste, en España los planes de empleo siguen siendo poco comunes.
El análisis plantea dos escenarios para el trabajador británico: uno considera a un empleado que comenzó a ahorrar en un plan de empleo en 2012, cuando se implantó el sistema casi obligatorio de autoenrolment; el otro describe el caso de un trabajador con un plan de pensiones empresarial activo durante toda su carrera laboral.
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En el escenario más ventajoso, el jubilado británico obtiene unos ingresos netos anuales de 37.740 euros gracias a la combinación de pensión pública, ahorro personal y plan de empleo. Esto le brinda un margen de aproximadamente 1.795 euros mensuales disponibles tras atender vivienda, alimentación y otros gastos esenciales.
En cambio, el jubilado español promedio cuenta con ingresos netos anuales de 26.880 euros. A pesar de que la pensión pública española cubre una parte sustancial respecto al último salario, su monto mensual libre tras gastos básicos ronda los 1.140 euros.
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Esta diferencia subraya el impacto significativo que tiene el ahorro acumulado durante décadas mediante planes empresariales. De hecho, el estudio concluye que el trabajador británico con un plan de empleo consolidado mantiene mejor su situación financiera durante la jubilación que el pensionista medio español.
España conserva una de las pensiones públicas más elevadas
El sistema público de pensiones español se caracteriza por la proporción elevada de la pensión pública. La tasa de reemplazo ronda el 80,4% bruto y supera el 86% en términos netos, según datos de la OCDE.
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Esto hace posible que un trabajador medio español se jubile con una pensión pública cercana a los 24.442 euros brutos anuales, cifra considerablemente superior a la pensión estatal británica, conocida como New State Pension, que apenas llega a los 14.430 euros anuales.
No obstante, el modelo británico compensa la menor protección pública con el ahorro privado acumulado a lo largo de la vida laboral, especialmente a través de las contribuciones conjuntas de empresas y empleados a planes de empleo.
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El principal problema: comenzar tarde a ahorrar
El estudio también advierte sobre una desigualdad significativa dentro del propio Reino Unido. Los trabajadores que empezaron a ahorrar tarde —por ejemplo, desde 2012 con el inicio del autoenrolment— enfrentan una situación financiera mucho más limitada.
En este caso, el jubilado británico dispone de unos ingresos netos anuales de 21.510 euros y cuenta con apenas 443 euros mensuales disponibles después de cubrir los gastos esenciales. Esta cifra lo sitúa claramente por debajo del jubilado español promedio en términos de estabilidad económica. Los expertos indican que casi la mitad de los trabajadores británicos, sobre todo los empleados en pequeñas empresas, podrían encontrarse en este escenario al jubilarse.
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La comparación refleja una tendencia creciente en Europa: el aumento del papel del ahorro complementario para sostener el nivel de vida durante la jubilación. Mientras los sistemas públicos sufren presión debido al envejecimiento de la población, los modelos que combinan pensión pública y ahorro privado ofrecen una capacidad de gasto mayor a largo plazo.
En España, la presencia de planes de empleo continúa siendo muy reducida. Actualmente, apenas 3,1 millones de trabajadores participan en este tipo de instrumentos, lo que representa cerca del 13,5% de la población ocupada.
Vivir mejor no siempre equivale a recibir más ingresos
El análisis concluye que el pensionista español mantiene una posición relativamente estable gracias a la relevancia de la pensión pública y al menor costo de vida, aunque queda rezagado frente a aquellos británicos que han acumulado un ahorro privado considerable a lo largo de varias décadas.
El estudio también advierte a las nuevas generaciones sobre la importancia de no retrasar el inicio del ahorro, ya que esto puede marcar una diferencia sustancial en la calidad de vida futura. En un contexto de presión sobre los sistemas públicos de pensiones, el ahorro sistemático y los planes de empleo comienzan a ser elementos clave para garantizar una jubilación financieramente segura.

