Madrid y el origen histórico del agua de San Isidro en un Real Sitio creado por Carlos III

Vecinos y visitantes acuden 15 de mayo hasta su ermita para beber el popular «agua del santo» en un enclave rodeado de huertas, canales históricos y arquitectura ilustrada

Foto: Carlos III impulsó la creación de este Real Cortijo para convertir la zona en un centro pionero de agricultura y ganadería durante el siglo XVIII. (Facebook)
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Mientras Madrid capital se llena de chulapos, verbenas y romerías por San Isidro, este histórico rincón de Aranjuez conserva viva una de las tradiciones más peculiares de la celebración. Cada 15 de mayo, residentes y visitantes se congregan en torno a su ermita para beber la famosa «agua del santo», un manantial asociado a una de las romerías más especiales de la Comunidad de Madrid.

A simple vista parece una pequeña localidad con solo 511 habitantes rodeada por tierras agrícolas, pero tras sus calles simétricas y la plaza con soportales se oculta uno de los proyectos más destacados promovidos por Carlos III en la Ilustración. El Real Cortijo de San Isidro se estableció en 1766 como una explotación agropecuaria con el objetivo de suministrar a la Corona vino, aceite, frutas y verduras cultivadas junto al río Tajo.

El pueblo ilustrado que soñó Carlos III

Carlos III impulsó la edificación de este Real Caserío para transformarlo en un centro agrícola avanzado donde experimentar con nuevas técnicas de cultivo y ganadería. El complejo llegó a contar con una amplia bodega subterránea, un lagar destinado a la prensa de uva y aceituna, establos, viviendas para colonos y la denominada Casa Grande, que la familia real usó durante sus estancias en Aranjuez y que fue concebida como residencia principal dentro de esta finca ilustrada.

En la actualidad, el Real Cortijo de San Isidro preserva gran parte de la estructura originaria creada en el siglo XVIII. Su plaza porticada, la ermita y las antiguas viviendas mantienen el diseño neoclásico que las caracterizó desde su origen, pero uno de sus tesoros más valiosos es la Real Bodega de Carlos III, inaugurada en 1782. Bajo el pueblo se extienden cerca de 250 metros de galerías subterráneas con ladrillo visto donde se guardaban grandes tinajas de barro destinadas al vino de la Casa Real.

El ritual del agua de San Isidro

Las fiestas patronales del Real Cortijo de San Isidro convierten cada 15 de mayo esta antigua pedanía de Aranjuez en el escenario de una de las romerías más particulares de la Comunidad de Madrid. Residentes y visitantes se dirigen hasta la ermita consagrada al santo para beber el popular «agua del santo», tradición vinculada al manantial ubicado junto al templo. La capilla, inaugurada en 1788 y diseñada por Manuel Serrano, destaca por su fachada de ladrillo visto, sus torres gemelas y la gran cúpula que domina el casco histórico. La celebración continúa con una procesión que bendice los campos y con la tradicional subasta de productos de la huerta ribereña.

Además del ambiente festivo, el Real Cortijo de San Isidro ofrece la posibilidad de conocer algunos de los sitios agrícolas e históricos más peculiares de Aranjuez. Los visitantes pueden recorrer la Plaza Mayor porticada, visitar la monumental Real Bodega de Carlos III o caminar junto a los antiguos canales y compuertas hidráulicas que han distribuido el agua del Tajo desde el siglo XVIII, elementos incluidos en el Paisaje Cultural de Aranjuez declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. La experiencia suele completarse en alguno de sus mesones y restaurantes, donde sobresalen los productos de la huerta ribereña, las fresas y espárragos de temporada, junto a platos tradicionales y carnes de caza fuertemente vinculadas a la gastronomía local.

El viaje hasta el Real Cortijo de San Isidro desde Madrid capital no tarda más de una hora. El recorrido más rápido se realiza por la autovía A-4, permitiendo llegar en unos 52 minutos en coche a esta histórica pedanía de Aranjuez. Desde el centro ribereño, el acceso requiere solamente unos minutos adicionales por la carretera M-305, cruzando el Puente de la Reina y tomando el desvío hacia la calle San Isidro. También existe la opción de ir en bicicleta mediante una ruta plana entre huertas y sotos a la rivera del Tajo, o usando la línea 4 de autobús urbano, que conecta Aranjuez con el Cortijo de forma regular.

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Mientras Madrid capital se llena de chulapos, verbenas y romerías por San Isidro, este histórico rincón de Aranjuez mantiene viva una de las costumbres más curiosas de la festividad. Cada 15 de mayo, vecinos y visitantes se reúnen junto a su ermita para beber la popular «agua del santo», un manantial ligado a una de las romerías más singulares de la Comunidad de Madrid.

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