Juanma Moreno: el político con fama de ‘yerno ideal’ que transformó su calma en una victoria electoral decisiva

El presidente de la Junta y candidato del PP andaluz, Juanma Moreno, en la feria de Jerez. Las claves

Juanma Moreno se ha consolidado con una imagen de ‘yerno ideal’ y tranquilidad, cualidades que le permitieron alcanzar la mayoría absoluta en Andalucía.

Durante su última legislatura, Moreno enfrentó diversas crisis como los cribados de cáncer, el accidente ferroviario en Adamuz y las inundaciones en Grazalema, responsabilizándose y conectando con la ciudadanía.

Moreno ha optado por proteger a Andalucía del ruido político y fortalecer el sistema de salud, aunque admite que la Sanidad sigue siendo su mayor desafío.

Su estilo político se fundamenta en la calma, la lógica y la cercanía personal, aspectos que han aumentado su popularidad y la confianza de los andaluces.

«Casado, padre de tres hijos y amante de Andalucía«. Así se describe el presidente de la Junta, Juanma Moreno, en su perfil en redes sociales.

Desde su llegada a Andalucía como presidente del PP en 2014, prefirió que le llamaran solo Juanma. El apellido Moreno Bonilla lo usan otros líderes políticos, ya que sabe que no le gusta.

Durante estos doce años, como una especie de David enfrentándose a Goliat, y según las encuestas, está próximo a ser elegido presidente de la Junta por tercera vez. En ese recorrido ha forjado esa imagen de ‘yerno ideal’.

Moreno se acerca al cierre de la campaña electoral andaluza en la que ha insistido en la necesidad de un Gobierno «fuerte y estable» para Andalucía. En dos semanas recorrió todas las romerías y festividades populares de múltiples localidades andaluzas, y se tomó más de doscientos selfies.

Este jueves, en la Feria de Jerez, el popular aprovechó su estancia en Cádiz para visitar el recinto en el Día de la Mujer, destacando especialmente porque sabe que puede captar el voto femenino y, al mismo tiempo, conservar parte del electorado conservador que en otras regiones podría ir directamente a Vox.

En su última legislatura logró aislar a Andalucía del ruido político, una estrategia que fue exitosa en los anteriores comicios autonómicos y que valoraron los andaluces, otorgándole la mayoría absoluta.

¿Cuál fue la clave?

En un cuestionario enviado a EL ESPAÑOL, reconoce que la persona fundamental en su forma de pensar fue su padre. «Con él hablaba de todo y me abrió el camino hacia la política; fue él quien me inspiró el deseo de cambiar las cosas».

Además, señala que los rasgos que más le han favorecido y perjudicado en su carrera son totalmente opuestos. La cualidad que más le ha beneficiado es «la serenidad», esa misma que considera responsable de llevarlo a la mayoría absoluta tras casi 40 años de gobiernos socialistas.

«Pero, paradójicamente, aunque parezcan incompatibles, la impaciencia ha sido lo que más me ha perjudicado; me veo sereno ante los retos, pero impaciente en cuanto a los resultados», asegura Moreno.

Esa virtud, «junto con la racionalidad», es precisamente la que le ayuda a afrontar tanto el fracaso como los resultados adversos. Parte del entendimiento de que «el fracaso forma parte del éxito y de la vida. Para ganar, también hay que perder».

También admite que «he cometido numerosos errores comunicativos debido a la alta presión mediática, y especialmente me duele no lograr expresar bien mis sentimientos o emociones».

Durante esta última etapa, los andaluces pudieron ver al otro Juanma Moreno en tres episodios clave de esta legislatura, concretamente, ocurridos en octubre, enero y febrero pasados.

El primero supuso su mayor crisis de gobierno, pero también evidenció su capacidad de gestión ante la tragedia, al pedir disculpas y asumir responsabilidades mediante ceses.

En apenas cuatro meses, según las encuestas, Juanma Moreno logró pasar de perder la mayoría absoluta tras la crisis de los cribados, a conservarla.

Esto se dio tras la gestión del accidente ferroviario de Adamuz y de las tormentas que forzaron el desalojo completo de la localidad de Grazalema, causando varios daños.

La gestión de los cribados

Sobre lo primero, según su equipo, supieron intervenir a tiempo con el cese de la consejera de Salud, Rocío Hernández, otros altos cargos y el nombramiento de su mano derecha, Antonio Sanz, al frente de Sanidad.

Además, tras la contratación de más profesionales —muchos radiólogos—, pudieron realizar todas las pruebas a 2.317 mujeres afectadas y entregar los resultados mediante un único acto.

También influyó a su favor el archivo de la mayoría de las causas judiciales abiertas por la asociación Amama.

Sin embargo, esta situación reafirmó que su principal punto débil es la sanidad. Por eso ha anunciado en repetidas ocasiones la reforma del sistema.

Cuando su imagen estaba más deteriorada, la mayoría de los andaluces, según los últimos sondeos, otorgó una buena valoración a su gestión.

Sus lágrimas en la rueda de prensa tras el accidente de Adamuz, al ser preguntado sobre cómo se sentía personalmente, o su llanto incontrolado durante la entrega de las Medallas, impactaron en la opinión pública.

Igualmente, sus imágenes con el pelo mojado y metido en charcos hasta las rodillas, conversando directamente con los afectados, fueron muy comentadas.

Destacada en redes sociales fue su visita a los vecinos de Grazalema alojados en un polideportivo de Ronda. Juanma Moreno compartió allí una comida con ellos, gesto valorado especialmente al resaltar el papel de los dos alcaldes de distinto signo político. La alcaldesa de Ronda, Mari Paz Fernández, es del PP, y Carlos García, del PSOE.

El anuncio más reciente de gran impacto fue que Andalucía será la primera comunidad en financiar el tratamiento del pequeño Leo para aliviar el dolor causado por la enfermedad ‘piel de mariposa’. El coste asciende a 100.000 euros mensuales.

Esto ocurrió en la misma semana en que fue entrevistado por primera vez en ‘El Hormiguero’, provocando otro impacto mediático. En resumen, demostró que los políticos también lloran y que no es un robot.

Pregunta.- ¿Qué influye más en sus decisiones: datos, intuición o presión política?

Respuesta.- Para tomar decisiones se requiere información y tiempo. Me dejo guiar por la intuición y los datos, con la calma necesaria para analizarlos.

El paso del tiempo y la experiencia lo han llevado a modificar su visión sobre la complejidad de la gestión. «Antes creía que todo era más rápido, pero los procedimientos son complejos. Ahora, cuando hago una promesa, la cuantifico; no se pueden hacer promesas que luego no se cumplen. Los tiempos en política son mucho más largos de lo que imaginaba».

El enfoque centralista de Moreno hace inevitable preguntarle qué ideas del bloque contrario considera razonables. «Todo lo relacionado con redistribuir la riqueza y proteger a los más vulnerables. Es un principio que compartimos, aunque el otro bloque lo haya puesto como eje central de su campaña electoral».

Pregunta.- ¿Cuál ha sido el momento de su vida que más ha influido en su visión de la política?

Respuesta.- Fueron los atentados del 11M, una experiencia tan traumática que, además, cambió la política de la noche a la mañana. Ahí comprendí realmente cómo todo puede transformarse en un instante.

Al destacar la decisión personal o profesional de la que se siente más orgulloso en su trayecto subraya que fue «venir a Andalucía [venía de Madrid] para ser presidente de todos los andaluces».

Pero esto le implicó sacrificar ciertas cosas y perderse muchas otras. «He perdido libertad; ahora dependo de agendas y de lo que represento. Y me he perdido innumerables puestas de sol, muchos momentos con mis hijos y ratos con mis amigos y familia que son únicos e irrepetibles». Eso sí, reconoce que encontró tiempo para ir con sus tres hijos a ver ‘Torrente Presidente’.

Le molesta especialmente el cliché de que «los andaluces somos perezosos. Somos una sociedad trabajadora, la segunda comunidad con menos absentismo laboral en España; me genera mucho enfado ese tópico».

P.- Con sinceridad, mencione una virtud de los candidatos rivales.

R.- De María Jesús Montero destacaría su pertinacia, persiste pese a todo. De Gavira, que es disciplinado. De Maíllo, que es pedagogo. Y a García, lo definiría como revolucionario.

P.- ¿Cómo quisiera que la gente lo recordara dentro de 20 años?

R.- Honestamente, como una buena persona. Si me recuerdan como un servidor público que hizo todo lo posible para que Andalucía prosperara, con eso me sentiría feliz.

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