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- Autor, Cecilia Barría
- Título del autor, BBC News Mundo
- 31 minutos
- Tiempo de lectura: 4 min
Keir Starmer, primer ministro del Reino Unido, enfrenta una lucha por mantener su puesto luego de malos resultados para su Partido Laborista en los recientes comicios locales del país.
Más de 60 legisladores han pedido públicamente que Starmer renuncie de inmediato o que establezca un plan concreto para su dimisión.
La crisis política comenzó tras las elecciones municipales y regionales de principios de mayo, donde el laborismo —que asumió el gobierno en julio de 2024 después de 14 años de administración conservadora— perdió cerca de 1.500 concejales, mientras que el partido de derecha Reform UK experimentó un crecimiento significativo.
“Entiendo que muchas personas están descontentas con la situación del Reino Unido, decepcionadas con la política y algunas también conmigo mismo”, expresó Starmer el lunes durante un discurso enfocado en renovar su liderazgo.
“Sé que hay quienes dudan de mí, y entiendo que debo demostrar que están equivocados, lo cual haré”, añadió.
Starmer aseguró que su administración trabajará en reforzar los vínculos con Europa.
La derrota electoral es considerada de manera informal como un referéndum sobre la gestión de Starmer, cuya popularidad ha caído notablemente desde su llegada al poder hace menos de dos años.
Su gobierno ha enfrentado obstáculos para lograr el crecimiento económico prometido, mejorar los servicios públicos, reformar el sistema de bienestar social y, entre otras prioridades, aliviar el costo de vida.
Además, aunque el Partido Laborista apoyó permanecer en la Unión Europea durante el referéndum de 2016, ha evitado reabrir este debate altamente divisivo para el país.
El primer ministro ha reiterado que liderará al Partido Laborista en las próximas elecciones generales, previstas para 2029, aunque las presiones para que deje su cargo continúan aumentando.
“Extrema vulnerabilidad”
El nerviosismo dominaba durante el discurso de Starmer, dada la importancia crítica de la situación, comentó el editor político de la BBC Chris Mason.
“There has been a rollercoaster of emotions” añadió.

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Los acontecimientos evolucionan vertiginosamente y Keir Starmer está en un estado de “extrema vulnerabilidad”, enfatizó Mason.
La selección de un nuevo líder solo podrá ocurrir si Starmer renuncia o si los diputados laboristas nominan un candidato.
Para presentar una candidatura que desafíe al líder actual, es necesario contar con el respaldo de al menos el 20% de los parlamentarios laboristas, quienes deben informar por escrito su postulación al secretario general del partido.
Solo los parlamentarios del partido gobernante pueden aspirar al puesto de primer ministro, dejando fuera a candidatos de otras formaciones políticas.
El golpe electoral sufrido por el laborismo benefició a Reform UK, un partido con propuestas ubicadas en la derecha británica, liderado por el político populista Nigel Farage.
Expertos indican que el auge de Reform UK podría seguir la tendencia de otros países europeos donde partidos de derecha populista, desde Francia hasta Países Bajos y Alemania, han tenido un rápido crecimiento en elecciones recientes.
Otra tendencia mostrada por los comicios locales en Reino Unido es la desintegración del bipartidismo: el voto se distribuye en cinco o más alternativas, señalando una de las mayores transformaciones políticas en el país en el último siglo.
Para el politólogo John Curtice, estos resultados evidencian que “la política en Reino Unido está fragmentada” y que la población votante está fuertemente polarizada.
La oposición promete deportaciones masivas
En medio de la crisis del laborismo, Zia Yusuf, portavoz de asuntos internos de Reform UK, declaró que, en caso de gobernar, su prioridad será crear un organismo dedicado a coordinar la expulsión de inmigrantes sin autorización.
Según Yusuf, dichos agentes se encargarían de “localizar, detener y deportar a todos los inmigrantes ilegales”, alojándolos en instalaciones modulares y operando hasta cinco vuelos diarios de ida y vuelta.
También señaló la necesidad de proteger la cultura británica, proponiendo nuevas normas para impedir que iglesias se transformen en mezquitas.
El líder de Reform UK, Nigel Farage, destacó que la derrota del laborismo superó sus previsiones y afirmó que “lo mejor está por venir”, aludiendo a que su partido avanza hacia la victoria en las elecciones generales previstas para 2029.
Sin embargo, al faltar aún más de tres años para esos comicios, no se ha definido quién liderará la política británica próximamente.

