El contundente alegato del fiscal Luzón y las perturbadoras revelaciones sobre la conducta del que fuera mano derecha del presidente han impactado directamente en la campaña de la candidata socialista para las elecciones andaluzas.

«Quizás a María Jesús le habría sido más favorable centrar una campaña exclusivamente en la clave andaluza, distanciándose del perfil de Pedro Sánchez. Además, renunciando a la vicepresidencia del partido y al escaño como diputada, habría resultado más creíble frente a los andaluces. Sin esos gestos, y siendo una figura tan conocida, por mucho que intente justificarlo, será imposible que logre levantar la campaña». Estas palabras no provienen de un anti-sanchista del PSOE ni de un adversario de la candidata del 17-M, sino de alguien que valora sinceramente a la ex vicepresidenta enviada al sacrificio por el líder socialista.
A escasos siete días de la apertura de urnas en unas andaluzas cruciales para afrontar el último año legislativo, las noticias nacionales de alto impacto han afectado de lleno a la campaña del 17-M, y no de manera favorable para la candidata del PSOE.
El juicio que ha sentado en el banquillo a José Luis Ábalos, un dirigente que trabajó mano a mano con Montero en el partido y en el Gobierno, ya está pendiente de sentencia. El alegato del fiscal Luzón, ferviente contra la corrupción política como erosión de la confianza ciudadana en la democracia, fue una estocada para Ferraz. El fiscal anticorrupción se cuidó de aclarar que el presidente Sánchez no estaba implicado en el caso y que no es el número uno de la red criminal de Koldo y sus asociados, como alegó el procesado, comisionista y colaborador Víctor de Aldama. El PSOE respondió al cierre de la vista oral denunciando un pacto del PP con el oscuro empresario para inculpar al presidente del Gobierno. Fuentes del Ejecutivo mantienen esta teoría, sospechando que el PP solicitó al tribunal una reducción de pena para Aldama, a cambio de una promesa de indulto cuando Feijóo asuma Moncloa.
Desde la dirección del PSOE, se reconoce que la fase oral del caso Koldo y su repercusión en medios y sociedad han afectado negativamente al partido. «El juicio de Ábalos ha sido un recordatorio doloroso, por lo que no es una noticia favorable para nosotros. Creemos que ya nos causó todo el daño posible, y que quienes se alejaron por este asunto ya lo hicieron. Pero ha sido perjudicial; fue un proceso con muchos elementos que atrajeron la atención pública. No se probó la existencia de supuestas mordidas, pero las testimoniales y los detalles lo hicieron muy cinematográfico, logrando captar más interés que la Kitchen, siendo más grave que aquello: un Ministerio de Estado al servicio de un partido, cometiendo delitos para encubrir otros. Esto tuvo mayor impacto mediático, afectando la campaña. Queremos centrarnos en la sanidad y el deterioro de los servicios públicos con Moreno, pero lo otro acapara más atención».
Otras voces del PSOE son incluso más categóricas. «El juicio a Ábalos ha sido muy duro para nosotros; nos avergüenza que un hombre con ese comportamiento haya sido designado por el secretario general para liderar un partido que se define feminista y luego para ser ministro en el Gobierno. Parece que ya estamos insensibilizados ante tales actos indecentes. Para el presidente, el asunto está cerrado y le resulta irrelevante».
Efectivamente, el presidente concentra ahora su actividad política en el ámbito internacional y humanitario. Coincidiendo con los últimos días del juicio contra Ábalos y su homónimo, Koldo, Moncloa recibió una oportunidad para reforzar la imagen internacional de Sánchez como un líder de Derechos Humanos. La Organización Mundial de la Salud solicitó autorización para que un crucero varado en Cabo Verde con personas potencialmente infectadas por hantavirus fuera recibido en el puerto de Tenerife.
Pedro Sánchez aceptó la petición de la OMS apelando a la solidaridad y a un deber moral y legal. La compleja gestión de la alarma social por un virus mortal, alentada por la todavía presente memoria de la pandemia de coronavirus, generó polémica con el presidente canario, que se oponía a la llegada del barco a Tenerife. Además, trascendió una división interna: la ministra de Sanidad anunció la intervención de las Fuerzas Armadas para el desembarco y traslado de pasajeros – nacionales al hospital Gómez Ulla y el resto a sus países de origen – sin coordinarlo con la ministra de Defensa. Margarita Robles advirtió que era indispensable contar con la autorización firmada por los pasajeros para someterlos a cuarentena en el hospital militar.
La dificultad para manejar un asunto de alta sensibilidad social ha contribuido a proyectar una imagen de cierto desorden, que también ha irrumpido en la campaña andaluza. Fuentes oficiales subrayan que, una vez más, Pedro Sánchez ha ubicado a España como uno de los países más solidarios. No obstante, otras fuentes aseguran que Fernando Clavijo «tenía motivos para cuestionar por qué el barco tenía que llegar necesariamente a España».
La difícil decisión de Armengol
El nombramiento de los líderes de las federaciones socialistas como responsables de altas instituciones del Estado es una resolución de Pedro Sánchez que, en el caso de la presidenta del Congreso, le plantea un escenario complicado. Francina Armengol, secretaria general de los socialistas en Baleares, es la candidata natural a la Presidencia de la Comunidad balear. Las elecciones tendrán lugar en mayo del próximo año. A no ser que el presidente Sánchez disuelva antes, la presidenta del Congreso debería abandonar su cargo para presentarse como candidata en las Islas Baleares. Esta situación no sería sencilla, ya que implicaría elegir a un nuevo presidente o presidenta, y la ausencia de mayoría parlamentaria incrementa la incertidumbre en un caso sin precedentes. Por estos motivos, Francina Armengol está valorando la posibilidad de renunciar a su candidatura autonómica para proteger la institución que dirige.

