Documentos esenciales que debes preparar antes de adquirir una vivienda

Revisar la documentación antes de firmar puede evitar desde heredar deudas ajenas hasta no poder registrar la vivienda a tu nombre

Una mujer observa el escaparate de una inmobiliaria. (Marta Fernández / Europa Press)

Que el vendedor figure como propietario legítimo en el Registro de la Propiedad y que la vivienda no tenga hipotecas, embargos o deudas de comunidad pendientes son dos condiciones esenciales que cualquier comprador debe comprobar antes de firmar cualquier documento. Sin embargo, miles de transacciones inmobiliarias en España se complican cada año por no revisar la documentación a tiempo.

Adquirir una vivienda suele ser para la mayoría de las familias la inversión más importante de su vida. El coste de equivocarse —o de confiar solo en la palabra del vendedor sin soporte documental— puede traducirse en obligaciones económicas heredadas, litigios o incluso en la imposibilidad de inscribir el inmueble.

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La nota simple, el primer paso antes de cualquier visita

La nota simple registral, emitida por el Registro de la Propiedad, es el documento básico que identifica al titular legal del inmueble. En este documento también se reflejan las cargas vigentes, tales como hipotecas activas, embargos judiciales o servidumbres que puedan limitar el uso de la propiedad.

Los especialistas de DiG Abogados aconsejan pedir siempre una nota simple con menos de 30 días de antigüedad, ya que un documento caducado podría no mostrar cargas recientes ni modificaciones en la titularidad. Si la nota simple indica cargas, el comprador dispone de dos alternativas: requerir al vendedor que las elimine antes de la firma o negociar un descuento que compense dichas obligaciones. Aceptarlas sin más implica heredarlas.

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Escritura, catastro y certificado energético

La escritura pública de compraventa previa acredita que el vendedor adquirió legalmente la vivienda. Es recomendable contrastarla con los datos de la nota simple: diferencias en superficies o lindes deben considerarse señales de alarma.

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El certificado de eficiencia energética es obligatorio desde 2013 para cualquier venta o alquiler. Este documento clasifica la vivienda en una escala de la A a la G y permite prever el coste futuro en calefacción, refrigeración y suministro eléctrico. No debe tomarse a la ligera: una vivienda con calificación G puede implicar un gasto energético muy superior al de una equivalente con calificación B o C.

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Asimismo, la cédula de habitabilidad certifica que la vivienda cumple con las condiciones mínimas de salubridad y solidez para ser habitada. Aunque su exigencia depende de la comunidad autónoma, su ausencia puede impedir la activación de los suministros de agua, luz y gas.

Deudas ocultas: IBI, comunidad y suministros

Uno de los errores más comunes entre compradores inexpertos es no comprobar si el vendedor está al día en sus obligaciones económicas relacionadas con el inmueble. Las deudas del Impuesto sobre Bienes Inmuebles (IBI) pueden recaer sobre el nuevo propietario si no se verifican antes de la firma.

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Lo mismo aplica a los gastos de comunidad. El comprador debe solicitar un certificado de deuda cero emitido por el administrador de fincas que confirme que no hay cuotas ni derramas pendientes. El secretario de la comunidad tiene un plazo máximo de siete días naturales para expedir este documento.

También es recomendable pedir los recibos actuales de luz, agua y gas para confirmar que no existen facturas impagadas que puedan dificultar el cambio de titularidad.

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El contrato de arras y la tasación, antes de comprometerse

El contrato de arras es el documento que formaliza la reserva de la vivienda y define las consecuencias económicas en caso de que alguna de las partes decida desistir. Debe estipular el plazo máximo para la firma de la escritura, la cantidad entregada como señal y las penalizaciones correspondientes.

Cuando la compra se financia mediante hipoteca, el banco requerirá una tasación oficial del inmueble. Este informe, elaborado por una sociedad tasadora homologada, establece el valor de mercado de la vivienda y condiciona el porcentaje de financiación que la entidad otorgará. Incluso en compras al contado, la tasación es una herramienta útil para comprobar que el precio solicitado es adecuado.

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El estado del edificio y la documentación urbanística

En edificaciones con cierta antigüedad, el comprador debe solicitar el informe de la Inspección Técnica del Edificio (ITE). Este documento certifica el estado de conservación de la estructura, las instalaciones y las áreas comunes. Un informe negativo puede anticipar derramas costosas que deberán ser asumidas por el nuevo propietario.

Para conocer la dinámica interna de la comunidad de vecinos, es fundamental revisar los estatutos y las actas de las juntas de los últimos dos años. En ellos se reflejan las obras aprobadas, los conflictos pendientes y cualquier derrama ya votada, aunque aún no ejecutada.

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Finalmente, en el caso de viviendas de obra nueva, la documentación urbanística adquiere una importancia crucial. La licencia de primera ocupación, el certificado final de obra y el cumplimiento normativo son requisitos imprescindibles sin los cuales podría ser imposible escriturar o registrar el inmueble a nombre del comprador.

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