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- 4 mayo 2026
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Spirit Airlines, la aerolínea estadounidense de bajo costo, concluyó sus operaciones tras más de tres décadas el pasado sábado, señalando que "el alza reciente en los precios del petróleo y otras presiones comerciales" habían tenido un "impacto considerable en las proyecciones financieras" de la empresa.
Sin embargo, los problemas económicos de Spirit venían arrastrándose desde hace varios años: más allá de la enorme presión generada por la pandemia de 2020 sobre todas las aerolíneas, la empresa tuvo que acogerse a la ley de quiebras estadounidense, conocida como Chapter 11, en noviembre de 2024 y en agosto de 2025, como respuesta a su dificultad para obtener liquidez.
En tiempos recientes, la compañía contempló la venta de sus activos y mantuvo conversaciones con la administración de Donald Trump con la intención de recibir un posible auxilio financiero cercano a los US$500 millones.
La declaración sobre el cierre de operaciones se produjo pocas horas después de que dichas negociaciones concluyeran.

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"Spirit ya enfrentaba serias dificultades mucho antes del inicio del conflicto con Irán", indicó Sean Duffy, secretario de Transporte de EE.UU. "Su modelo de negocio no estaba dando resultados".
El cierre inesperado el sábado no solo afectó a miles de viajeros en distintos destinos atendidos por Spirit, sino que también dejó sin empleo a alrededor de 17.000 trabajadores, muchos de los cuales recibieron la noticia a través de los medios de comunicación.
Además, la desaparición de Spirit impactará la conectividad entre EE.UU. y por lo menos 20 destinos en Latinoamérica y el Caribe, lo que podría desencadenar un aumento en las tarifas aéreas.

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Un modelo 'revolucionario'
Spirit nació en Michigan durante la década de los 60 como una empresa dedicada al transporte terrestre, y a principios de los 80 inició operaciones en el ramo de vuelos privados hacia destinos turísticos como Bahamas y Las Vegas bajo la denominación Charter One Airlines.
Durante los años 90, la aerolínea amplió su flota y en 1999 trasladó su sede a Miramar, Florida.
Su conversión hacia un modelo de ultra bajo costo ocurrió en 2006 tras ser adquirida por un fondo de inversiones que buscaba replicar el sistema popularizado por la europea RyanAir: ofrecer boletos económicos eliminando o cobrando por servicios normalmente incluidos en los vuelos de competidores tradicionales.
Este modelo generó polémica debido a las molestias que podía causar a los clientes, así como por los cargos adicionales por servicios tan básicos como la selección de asiento o la impresión de la tarjeta de embarque. No obstante, su popularidad creció debido a que amplió el acceso al transporte aéreo a un número mayor de personas.
La estrategia “low cost” resultó tan exitosa que en 2014 Morgan Stanley la reconoció como la aerolínea de mayor crecimiento para inversionistas, lo que motivó a múltiples aerolíneas tradicionales a incorporar versiones similares de la “tarifa básica” para competir.
Spirit también destacó por su publicidad audaz y el distintivo color amarillo de sus aviones, a la vez que se convirtió en un blanco recurrente de humoristas que satirizaban la cantidad de servicios por los cuales la empresa cobraba.
Sin embargo, el periodo de expansión concluyó con la crisis más severa que atravesó la industria aérea: la pandemia del coronavirus en 2020.
Años de crisis

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Con el caos generado en los primeros meses de la pandemia, la industria aérea fue una de las más afectadas: en el punto más crítico, aerolíneas como Spirit mantuvieron en tierra hasta el 90% de sus aeronaves, sufriendo pérdidas millonarias.
En particular, Spirit recibió un apoyo financiero de US$340 millones en 2020 para cubrir nóminas y, en agosto de ese año, pidió a parte de sus empleados que trabajaran menos horas o tomaran vacaciones para evitar despidos.
En 2022, la aerolínea exploró opciones de venta o fusión, manteniendo conversaciones con JetBlue y Frontier Airlines; sin embargo, estos intentos no prosperaron, en parte debido a la oposición del Departamento de Justicia, que argumentó que la fusión podría incrementar los precios de los boletos.
Tras una larga serie de negociaciones, Spirit se acogió por primera vez a la ley de quiebras en noviembre de 2024, iniciando un plan de reestructuración financiera previsto para concluir en 2025.
De acuerdo con AP, desde 2020 la compañía acumulaba pérdidas superiores a los US$2.500 millones.
Aunque cumplió con los términos legales en 2025, Spirit tuvo que declararse en bancarrota por segunda vez ese mismo año, argumentando que todavía quedaba “mucho por hacer y muchas herramientas disponibles para posicionar a Spirit de la mejor manera hacia el futuro”.

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Un final repentino
Savanthi Syth, analista de la industria aérea en el banco Raymond James, afirmó a BBC News que el acusado incremento en los costos del combustible para aviones derivado de la guerra en Irán representó "el golpe final para Spirit".
Syth destacó que la aerolínea evitó hacer una reestructuración profunda durante su proceso de bancarrota en 2024.
Actualmente en medio del procedimiento de quiebra, Spirit estaba implementando cambios necesarios tales como la reducción de vuelos y la disminución del número de aeronaves, especificó la experta.
No obstante, la viabilidad de la compañía ya se encontraba comprometida incluso antes de la crisis con Irán, añadió Syth.
"Sin el factor combustible, podrían haber sobrevivido el verano; pero a partir de entonces, su situación era claramente frágil".
El sindicato Asociación Internacional de Maquinistas y Trabajadores Aeroespaciales (IAM), que representa a los empleados de Spirit, calificó la noticia como "devastadora para los miles de trabajadores que diariamente daban lo mejor para mantener a Spirit Airlines operando".
"Los afiliados en la rampa no fueron los responsables de esta caída; la culpa recae en una mala gestión corporativa y en problemas financieros internos", afirmó el sindicato IAM en un comunicado. "Nuestros miembros necesitan respuestas y respaldo".
El cierre abrupto de la aerolínea dejó a miles de pasajeros con boletos sin posibilidad de vuelo.
Yash Kothari, una clienta de Spirit, narró a CBS News —socio estadounidense de la BBC— que desconocía el cese de operaciones hasta su llegada al aeropuerto de Filadelfia el sábado para abordar un vuelo.
"El correo electrónico llegó a la 1:00 a. m., por lo que no me di cuenta", explicó Kothari al medio.
Varias otras aerolíneas estadounidenses, como Delta Airlines, United Airlines, American Airlines y Frontier Airlines, han intervenido para ofrecer "tarifas de rescate" a los pasajeros afectados de Spirit.
*Con información del reportero de negocios de BBC News Archie Mitchell.

