Fernando Alonso, piloto de F1, afirma que la paternidad transforma su vida y espera que su hijo pueda acompañarlo en pista antes de su retirada.

Fernando Alonso, en el paddock de la F1 El piloto de Aston Martin recibió a su primer hijo, Leonard, hace unas semanas y debuta en su nueva etapa durante el Gran Premio de Miami.

Más información: Fernando Alonso: «Mi padre me enseñó valores y educación. Siempre valoré lo que tenía»

Fernando Alonso encara el Gran Premio de Miami sin estar en la lucha por los puestos delanteros, pero con una motivación renovada fuera del asfalto: la llegada de su primer hijo, Leonard.

Mientras el Aston Martin AMR26 continúa sin alcanzar el rendimiento esperado, las reflexiones del piloto asturiano acerca de la paternidad han reavivado el debate sobre cuánto tiempo aún permanecerá en la Fórmula 1.

Curiosamente, la presencia de su hijo podría ser una razón que le impulse a prolongar su desempeño en el Gran Circo.

El monoplaza de Aston Martin se ha convertido en uno de los principales focos de inquietud al inicio de la temporada 2026.

Problemas de fiabilidad, vibraciones generadas por la unidad de potencia Honda y un desempeño muy distante de referencias como Mercedes o Red Bull han relegado a Alonso a una lucha más orientada a gestionar los daños que a aspirar a podios.

En este escenario, la continuidad del bicampeón es una cuestión que se aborda recurrentemente en cada paddock visitado. Existen alternativas fuera de la F1: disputar una tercera participación en Le Mans, regresar al Dakar o asumir nuevos proyectos en resistencia conforman un abanico plausiblemente realista sobre la mesa.

Sin embargo, en Miami la conversación cambió hacia una probable extensión de su trayectoria. El nacimiento de Leonard ha alterado sus prioridades, aunque no en la dirección que se esperaba.

Fernando Alonso, en el GP de Miami

Fernando Alonso, en el GP de Miami Reuters

«Estoy considerando la opción, no puedo negarlo. La paternidad transforma la percepción de la existencia», reconoció el asturiano, antes de aclarar que ese nuevo enfoque no implica que se retire inmediatamente.

Por el contrario, manifestó con claridad que «no deseo parar hasta sentirme compitiendo», aunque sabe que para que su hijo comprenda lo que ve «deben pasar dos o tres años más». Ese plazo contrasta con otra de sus declaraciones recientes: «Y no quiero correr cinco años adicionales».

Este equilibrio entre emoción y pragmatismo define ahora su plan. Alonso comprende que su hijo requerirá algunas temporadas para asimilar quién es su padre en la Fórmula 1 y qué significa verlo en un paddock.

De ahí surge una idea que repite con frecuencia: «He estado pensando que si compito un par de años más, él recordará o percibirá lo que ocurre en el paddock. No querría retirarme sin que estuviera presente o incluso subido en el coche».

Tras esta frase se evoca una imagen concreta: Leonard acreditado, creciendo junto a los garajes, y subiendo algún día al monoplaza de su padre.

Por ahora, esta decisión no está tomada. Alonso aclaró que «hasta el parón del verano no me reuniré con el equipo para decidir», consciente de que su futuro dependerá tanto de su condición física y mental como de la solidez del proyecto del Aston Martin.

Él continúa viéndose competitivo, rápido y con capacidad para medirse con la nueva generación de pilotos, pero también exige garantías de que el equipo dará un paso adelante para acercarse a la lucha por un tercer título mundial, veinte años después de sus campeonatos con Renault.

Entre un auto que actualmente no responde y la reciente llegada de su hijo, Alonso camina por una línea delgada entre la cautela y la esperanza. El campeón, que parecía más próximo que nunca a la retirada, ha encontrado, en medio de la crisis deportiva, una nueva razón para prolongar su historia.

Y en Miami ha dejado claro que, si de él depende, Leonard contará con tiempo para verlo competir… y para subirse algún día a su coche.

Scroll al inicio