Un enclave histórico donde la arquitectura y la literatura se entrelazan en cada rincón. Un destino que sorprende por su legado monumental y por las huellas de este célebre autor del Romanticismo
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En Burgos, una villa medieval mantiene el aire señorial característico de los grandes conjuntos históricos castellanos. Su palacio ducal, la colegiata y el legado de José Zorrilla convierten este lugar en una escapada cultural ideal para quienes valoran patrimonio, literatura y encanto monumental sin alejarse del valle del Arlanza.
Se trata de Lerma, una localidad situada en una colina que domina el río Arlanza y que alcanzó su máximo esplendor en el siglo XVII gracias al duque de Lerma, valido de Felipe III. Esta villa, considerada una de las piezas más destacadas del conocido Triángulo del Arlanza, sobresale por su trazado histórico y su conjunto monumental, donde destaca el Palacio Ducal, edificado entre 1601 y 1617 por Francisco de Mora sobre las ruinas de la antigua fortaleza. Actualmente utilizado como Parador de Turismo, este edificio de líneas sobrias y elegantes domina la espaciosa plaza Ducal.
Un conjunto monumental marcado por el siglo XVII
La visita por Lerma permite asimismo descubrir la Colegiata de San Pedro, el templo más destacado de la villa, que conecta con el Palacio Ducal a través de un pasadizo aéreo. En su interior conserva piezas de gran valor, como la estatua orante del arzobispo Cristóbal de Rojas y Sandoval, obra de Juan de Arfe; y un órgano de 1616 considerado de los más antiguos de España. A este patrimonio se suman la ermita de la Piedad, los monasterios de San Blas, la Madre de Dios y la Ascensión de Nuestra Señora, además del arco de la Cárcel, antigua puerta de la muralla medieval reformada durante la época del duque.
Sin embargo, el interés de esta villa burgalesa no se limita a su arquitectura. José Zorrilla, autor de Don Juan Tenorio, residió en Lerma durante su juventud, cuando su familia fue acogida por su tío materno, el canónigo Zoilo Moral. La casa en la que vivió, ubicada cerca de la Colegiata de San Pedro, se encuentra en una calle que lleva su nombre desde 1887 y conserva una placa instalada en 2017, coincidiendo con el bicentenario de su nacimiento. Además, en sus muros pueden leerse fragmentos vinculados a su obra y a su vínculo con la villa, incluyendo su inspiración romántica por Catalina Benito Reoya.
El paseo literario que recuerda a José Zorrilla
La memoria del escritor sigue presente a través de ‘Un paseo con Zorrilla’, un recorrido urbano de aproximadamente 700 metros que atraviesa parte del conjunto histórico y permite seguir los pasos del dramaturgo por las calles de su juventud. El paseo está señalizado y cuenta con soporte informativo en la Oficina de Turismo, donde se explica la conexión entre el autor, el río Arlanza y la villa ducal. Frente a la Colegiata, una escultura también recuerda su amistad con Francisco Luis de Vallejo, lermeño a quien dedicó Don Juan Tenorio, reforzando de este modo el vínculo literario de Lerma con una de las obras más reconocidas de la literatura española.
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