Las claves
El PP señala al Gobierno de Pedro Sánchez como responsable de aumentar la tensión social tras la llegada de 2,3 millones de inmigrantes a España en 2023 y 2024, según indican las cifras del INE.
Los populares critican que el ritmo migratorio actual es comparable al que se registró durante toda la década del auge migratorio (2001-2010), pero concentrado en apenas dos años.
El PP acusa la política migratoria del Ejecutivo de haber llevado los servicios públicos al límite y de responder a planteamientos ideológicos, en lugar de a un programa nacional coherente.
Propone una alternativa migratoria basada en canales legales, vinculación directa con el empleo, criterios claros y retornos efectivos, en contraste con la actual regularización extraordinaria.
El Partido Popular ha interpretado los últimos datos del INE como una confirmación estadística de su crítica a «la nefasta política migratoria del Gobierno». La dirección en Génova afirma que estas cifras «respaldan a quienes llevan años alertando de una presión social sin precedentes bajo el mandato de Pedro Sánchez«.
Los populares no muestran sorpresa al comprobar mediante el informe oficial que, solo en 2023 y 2024, han llegado a España más de 2,3 millones de inmigrantes. Esto es prácticamente el mismo volumen registrado en toda la década del boom migratorio, entre 2001 y 2010.
Según el PP, esta velocidad «totalmente fuera de control» ha llevado a los servicios públicos al límite de su capacidad. Además, responsabilizan a la política migratoria del Ejecutivo por basarse en «un planteamiento ideológico y no en un proyecto de Estado».
La dirigencia de Alberto Núñez Feijóo subraya, asimismo, que Sánchez actúa como «una excepción dentro de la Unión Europea». Sostienen que ningún otro líder de los Veintisiete cuenta con una política migratoria parecida a la del presidente español.
«El PSOE no representa a la Europa progresista, sino que constituye una excepción ideológica que sus pares socialdemócratas llevan tiempo dejando atrás», afirman desde la dirección del PP. Y pronostican que, tras la salida del poder de los socialistas en España, su próximo liderazgo se asemejará «mucho más al de Starmer en Reino Unido que al actual de Sánchez».
Renuncia y tensión
Desde Génova interpretan las decisiones de Moncloa como cada vez más radicales y desvinculadas del consenso europeo sobre control fronterizo, regulación de flujos y conexión entre inmigración y empleo. En este marco sitúan la actual regularización extraordinaria y la supuesta ausencia de mecanismos eficaces de retorno.
Asimismo, los populares recuerdan que esta estrategia no es producto de la improvisación, sino que forma parte de una doctrina públicamente declarada. Señalan directamente al jefe de Gabinete del presidente, Diego Rubio.
«El propio jefe de Gabinete de Sánchez lo manifestó sin rodeos en el Global Progress Summit de Londres en 2025«, afirman desde el PP. Allí, Rubio afirmó que «no es posible frenar la inmigración» y que «cada libra invertida en tratar de pararla está malgastada«.
Para el principal partido de la oposición, estas declaraciones resumen la renuncia del Gobierno a gestionar los flujos migratorios. «Han tirado la toalla públicamente, han renunciado por escrito a regular la inmigración y, a continuación, intentan convencer a la ciudadanía de que los problemas en servicios públicos, vivienda, salud o educación no guardan relación alguna».
Un 25% en dos años
La imagen que presenta el INE refuerza el diagnóstico político del PP. En la actualidad, España cuenta con cerca de 9,5 millones de residentes nacidos en el extranjero, y casi una cuarta parte de ellos ha llegado solo en los dos últimos años con datos consolidados, según el informe oficial.
Entre 2023 y 2024, más de 2,3 millones de migrantes se han establecido en España, un número similar al de toda la década dorada de la construcción. Ese período, entre 2001 y 2010, representó la gran transformación demográfica de España, pero ahora el crecimiento ocurró en un lapso mucho más breve.
Este crecimiento demográfico reciente se debe principalmente a la llegada de ciudadanos latinoamericanos, destacando Colombia, Perú y Venezuela. Además, se suma la regularización extraordinaria promovida por el Ejecutivo, que según estimaciones podría beneficiar a más de 1,2 millones de personas en situación irregular.
Por esa razón, el PP enfoca en el impacto sobre el Estado del bienestar. «Esa presión recae sobre servicios públicos que ya están al máximo de su capacidad«, advierten.
«Más de 250.000 extranjeros reciben prestaciones sociales sin haber trabajado ni una hora en España, el 17,5% de quienes perciben el Ingreso Mínimo Vital son extranjeros, y la tasa de desempleo entre extranjeros —el 15,3%— casi duplica la de los españoles», denuncian.
«Todo esto se refleja en una cifra que caracteriza al sanchismo: nunca antes los españoles habían pagado tantos impuestos para recibir tan poco a cambio».
Génova menciona «listas de espera sanitarias en niveles récord, aulas saturadas, costes de vivienda inalcanzables para los jóvenes y ayuntamientos asfixiados» que, según su denuncia, no han recibido «ningún euro extra» para hacer frente al «desbordamiento».
Desde la dirección del PP insisten en que «todo esto no responde a la improvisación: es pura ideología«. Y vuelven a citar las declaraciones de Rubio en Londres como prueba de una estrategia planificada. «Quien pregunta por qué los servicios públicos no funcionan, desde Moncloa es acusado de adoptar el discurso de la extrema derecha«, lamentan.
Como alternativa a este modelo, Génova reclama una «política migratoria seria, ordenada y plenamente europea» y defiende su plan migratorio, presentado en octubre. La propuesta incluye «vías legales eficaces, vinculación con empleo real, criterios claros y comprobables, retornos efectivos y una integración exigente«.

