China presiona a las capitales de la UE para eliminar la ley ‘Hecho en Europa’ bajo amenaza de represalias

The EU’s Industrial Accelerator Act is designed to boost Europe’s car industry.

Mientras los países de la UE debaten la propuesta de la Comisión Europea, Pekín insta a los gobiernos nacionales a desistir de la ley prevista. De lo contrario, China advierte que tomará medidas de represalia.

China ha solicitado a los Estados miembros de la UE que revisen la legislación propuesta por el bloque bajo el nombre «Made in Europe», según indicó Suo Peng, ministro de Comercio y Economía en la misión de China en Bruselas.

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Actualmente, la Unión Europea discute el borrador divulgado por la Comisión Europea en marzo, que busca establecer condiciones más estrictas para las empresas extranjeras que deseen acceder a la contratación pública y a las oportunidades de inversión en la UE.

Esta propuesta, vista mayoritariamente como dirigida a las empresas chinas, ya ha recibido un aviso de Pekín. A principios de esta semana, el ministerio de Comercio chino declaró que evaluaría medidas de represalia si la UE continúa sin cambios significativos.

“Las embajadas chinas en los Estados miembros de la UE han transmitido las opiniones y sugerencias de China a los gobiernos de los países anfitriones”, explicó Peng ante periodistas en Bruselas.

Agregó que si la UE “insiste en esta sanción y trata a las empresas chinas de manera discriminatoria”, Pekín se verá obligado a responder con medidas equivalentes.

Normativas sobre contratación pública y límites a la inversión

La denominada Ley de Aceleración Industrial, en caso de ser aprobada por los Estados miembros y el Parlamento Europeo, favorecería en la contratación pública los productos fabricados en Europa dentro de sectores considerados estratégicos, como el automotriz, tecnologías verdes, y sectores con alto consumo energético como el aluminio y el acero.

Además, impondría condiciones para inversiones extranjeras directas superiores a 100 millones de euros en áreas como baterías, vehículos eléctricos, paneles solares y materias primas críticas.

Las empresas de países con más del 40% de cuota de mercado global en un sector determinado podrían tener que establecer joint ventures con socios europeos y transferir tecnología. Asimismo, al menos la mitad de los empleos en estos proyectos deben ser para trabajadores de la UE.

China ha calificado estas medidas como discriminatorias, acusando a la UE de aplicar doble rasero respecto a las normas de transferencia tecnológica. Peng recordó una declaración conjunta de 2018 con Estados Unidos y Japón que se oponía a las transferencias forzadas de tecnología.

Discrepancias dentro de la UE

Los Estados miembros de la UE mantienen posiciones divididas ante la propuesta. Francia aboga por requisitos más rigurosos sobre el contenido local, mientras que Alemania y otros apoyan un enfoque más amplio que incluya cooperación con socios afines.

Algunos países han advertido que estas reglas podrían elevar los costos y restringir el acceso a la innovación.

La propuesta incorpora un principio de reciprocidad en la contratación pública, lo que significa que la UE permitiría acceso a su mercado solo a aquellos países que ofrezcan condiciones similares a las empresas europeas.

China, que actualmente no posee un acuerdo de este tipo con la UE, manifestó estar abierta a negociar un pacto bilateral sobre contratación gubernamental. Peng pidió a Bruselas que responda “a la mayor brevedad posible”.

En caso contrario, advirtió, el plan “perjudicará gravemente los intereses reales tanto de las empresas chinas como de las europeas.”

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