La investidura de Sánchez como líder global contra Trump le ha otorgado un respiro para llegar a julio de 2027. El PSOE considera que la «prioridad nacional» del acuerdo PP-Vox y los enfrentamientos entre ambos partidos le benefician.

Dos años después de su crisis familiar en los cinco días de abril, sin Presupuestos a la vista y con la mayoría parlamentaria diluida, el presidente del Gobierno ha encontrado un motivo para no disolver anticipadamente las Cortes. De manera inesperada, la izquierda global -aunque bastante debilitada- lo ha investido en Barcelona como el líder mundial frente a Trump. Por su postura de No a la guerra y por el enfrentamiento que mantiene con la Casa Blanca, tanto en público como en directo. El presidente, Pedro Sánchez, dispone de un camino despejado para afrontar el poco más de un año que queda hasta las elecciones generales.
De repente, lo que diga o no diga Junts -que antes suponía un impacto cada vez que Puigdemont se pronunciaba- ha dejado de tener relevancia. Los escandalosos detalles del juicio oral contra José Luis Ábalos, ex número dos de Sánchez, no afectan su intención de voto. Incluso el probable tropiezo de su candidata en las elecciones será atenuado porque el reciente liderazgo antitrumpista ha insuflado en el PSOE un ánimo cercano al Nirvana.
Así lo describen sus colaboradores. «Íbamos perdiendo 7-0, se impuso la narrativa de un Gobierno acabado, de una legislatura fallida, nos daban por muertos nuevamente. La guerra de Irán ha generado un contexto muy favorable, las cuestiones trascendentales que ahora determinan el panorama global permiten elevarnos por encima de los debates triviales que difunde la oposición. Pedro Sánchez muestra una posición clara, contundente y con repercusión mundial, y nadie sabe qué posición ocupa Feijóo, que aspira a ser presidente. Carece de una política propia. Para colmo, sus pactos con Vox le han diluido. PP y Vox se están enfrentando públicamente mientras pactan en las comunidades. Ha quedado patente ante los ciudadanos que a ambos partidos les falta cultura de pacto y no logran arreglar sus diferencias. Cuando nosotros alcanzamos acuerdos con ERC, Sumar o Junts, a pesar de las discrepancias, consensuamos una estrategia para superar contradicciones».
Vox ha logrado colocar su idea de «prioridad nacional» frente a la inmigración -que figura en los acuerdos de Gobierno con el PP en Extremadura y Aragón- en el centro del debate público, justo antes de la campaña andaluza. Esto ha colocado al PP en una situación complicada. La dirección socialista interpreta esto como otra gran oportunidad para Sánchez.
«Está claro que si la población quiere frenar el avance de la ultraderecha, solo puede confiar en el PSOE. PP y Vox pactan pero a la vez se encuentran en una pelea abierta, mostrando que, incluso si obtienen mayoría tras las generales, podrían no entenderse. Sus gobiernos podrían durar apenas cuatro días y solo garantizar inestabilidad», afirman fuentes del PSOE.
Con este renovado espíritu y sin prestar mucha atención a los malos sondeos de intención de voto, Sánchez y sus ministros se preparan para unas elecciones que parecen confirmar la hegemonía total de Juanma Moreno en el Parlamento andaluz. «Sufrimos en Extremadura, recuperamos terreno en Aragón y no alcanzamos la meta de ser el partido más votado en Castilla y León. Andalucía es solo otro capítulo de nuestra verdadera batalla, la del 27. Buscamos hacer la mejor campaña posible; lo fundamental es no rendirse, independientemente del resultado. María Jesús Montero muestra alegría y valentía en sus actos de precampaña. En la personalidad de ella y del presidente está la no aceptación de la derrota», explican los colaboradores del presidente.
«Las elecciones generales están abiertas, existen opciones para ganar y gobernar. Feijóo se muestra muy débil y eso es una gran oportunidad para nosotros. Percibo a Feijóo más incómodo que a Pedro, pese a las dificultades. La cumbre progresista de Barcelona le ha beneficiado notablemente. La sociedad requiere referentes en un momento de alta complejidad e incertidumbre. Los ciudadanos precisan apoyos en tiempos de guerra e inestabilidad», señala un dirigente socialista de peso.
Una muestra de la calma con que Moncloa afronta el último año de legislatura es que la portavoz parlamentaria de Junts, Míriam Nogueras, exigió al presidente del Gobierno en la sesión de control que convoque ya las elecciones generales y criticó duramente las últimas decisiones del Ejecutivo. «¿Qué argumento democrático le queda para no convocar elecciones?», preguntó. Hace unos meses, un discurso así habría provocado una fuerte reacción en Moncloa y Ferraz. Hoy, casi nadie prestó atención a la postura de Junts, que reprocha a Sánchez incumplir los términos de su acuerdo de investidura. Puigdemont permanece en Waterloo, y en el Parlamento Europeo no se habla catalán.
PIDEN ‘SENY’ AL JUEZ QUE CITA A PUJOL
La orden del juez para que el ex presidente de la Generalitat, Jordi Pujol, viaje a Madrid para ser evaluado por un forense con el fin de determinar si está apto para ser juzgado, a pesar de sus 95 años y del deterioro cognitivo certificado por médicos, ha generado polémica en Cataluña. Salvador Illa defendió a su antecesor apelando al «seny» de la Audiencia Nacional. Aunque Pujol enfrenta acusaciones de corrupción, el actual presidente catalán lo recibió en el Palau como muestra de respeto a su trayectoria política. Pujol llamó a Illa la semana pasada para comunicar que no podría asistir al acto que conmemora los 150 años del nacimiento del compositor Pau Casals. «Me dijo que estaba débil». Quienes han hablado con el ex president afirman que Pujol, efectivamente, no se encuentra en condiciones de declarar en un juicio. El juez mantiene firme su decisión, argumentando que no quiere incurrir en edadismo.

