Beatriz Corredor, sancionada por la CNMC, mantiene su posición en Red Eléctrica gracias al respaldo de Zapatero

La presidenta de Redeia, Beatriz Corredor, el pasado 3 de diciembre durante un desayuno informativo en Madrid. Las claves

Beatriz Corredor, presidenta de Red Eléctrica, ha sido sancionada por la CNMC por una falta considerada «muy grave» en la gestión del reciente apagón eléctrico.

Corredor conserva su cargo al frente de la empresa apoyada por José Luis Rodríguez Zapatero, pese a las críticas y presiones políticas recibidas.

La comisión de investigación del Senado atribuye el apagón a una sucesión de decisiones erróneas en Red Eléctrica, el Ministerio de Transición Ecológica y el Gobierno.

La reputación de Red Eléctrica ha sufrido un deterioro debido a la controversia, los expedientes abiertos y el conflicto con las eléctricas tras el apagón.

Cuenta Beatriz Corredor (Madrid, 1968), presidenta de Red Eléctrica señalada por la mala gestión del operador del sistema durante el apagón, que con 14 años se escapaba junto a una amiga para ver mítines de Felipe González y soñaba con afiliarse a las juventudes socialistas.

Sin embargo, sus padres, oriundos de la localidad toledana de Quintanar de la Orden, consideraban que era demasiado joven para sumergirse en «ese arte de buscar problemas para aplicar remedios equivocados», como señalaba el escritor británico Ernest Benn al referirse a la política.

Esa percepción le quedó marcada. En su adolescencia vaciló entre la medicina y el derecho. Finalmente, optó por estudiar Derecho en la Universidad Autónoma de Madrid, donde conoció a su primer esposo, y se licenciò como registradora de la propiedad con tan solo 25 años.

Beatriz Corredor junto a Ábalos, Carmen Calvo, Adriana Lastra, Margarita Robles, José Félix Tezanos y otros miembros de la directiva del PSOE cercanos a Pedro Sánchez.

Meses después de ser designada, en 2002, directora del Servicio de Estudios Registrales de Castilla-La Mancha, experimentó una oleada de frustración por el Tamayazo madrileño y revivió aquel fervor socialdemócrata que no pudo desarrollar durante su adolescencia.

Identificó en la falta de lealtad de Eduardo Tamayo y María Teresa Sáez Laguna contra Rafael Simancas una oportunidad para demostrar que ella podía actuar de manera diferente, mostrando fidelidad. Se inscribió en el PSOE y se integró en la agrupación local. En 2003, fue nombrada secretaria de Mujer e Igualdad del distrito madrileño de San Blas-Canillejas.

Así comenzó la ahora destacada y combativa presidenta de Redeia (antes Red Eléctrica) a establecer su vínculo con el socialismo, que la percibió como un valioso instrumento para ‘ver’, ‘oír’ y ‘callar’.

«Porque quienes conocen a Beatriz Corredor saben que es muy disciplinada. Cuando tiene una autoridad, cumple las órdenes; sabe obedecer», comentan fuentes del PSOE en diálogo con EL ESPAÑOL.

La presidenta de Redeia, Beatriz Corredor, interviene durante un foro económico.

Otras de sus habilidades, destacan, era «su destreza para desenvolverse en los despachos», una aptitud que compartía con el también integrante del Grupo Municipal Socialista, Pedro Sánchez, quien inició su trayectoria política en el distrito de Tetuán.

Aunque Corredor era “una figura relativamente desconocida en San Blas-Canillejas”, y ni Sánchez ni ella «eran especialmente populares ni contaban con mucho apoyo» dentro de sus respectivos grupos, ambos evolucionaron de forma paralela hasta coincidir, por primera vez, en 2007.

Aquellos dos formaron parte de la lista del PSOE de Madrid liderada por Miguel Sebastián. Sánchez ocupaba el puesto 15; Corredor, el 20. Él entró como concejal; ella tuvo que esperar a que Mercedes del Palacio renunciase a su escaño para ocuparlo meses después: «Fue ahí cuando se conocieron».

Esa fue la primera experiencia política seria de Beatriz Corredor. Duró poco, apenas de septiembre de 2007 a abril de 2008, porque Zapatero, «quien influyó para que accediera como concejal en el Grupo Municipal Socialista», la incorporó a su equipo de Gobierno como ministra de Vivienda, puesto que ejerció hasta octubre de 2010.

Durante su ministerio le tocó encarar el estallido de la burbuja inmobiliaria en 2008. Su gestión no estuvo exenta de controversia, ya que después de la caída de Lehman Brothers volvió a plantear en el Plan de Vivienda 2009-2012 la inclusión de ‘minipisos‘ de 30 metros cuadrados por pareja (una propuesta impulsada inicialmente por su predecesora, María Antonia Trujillo) para viviendas protegidas, tanto en venta como en alquiler.

Esos espacios pequeños, que según declaró el Ministerio, «son demandados por muchos jóvenes en España» para facilitar su «independencia«, contrastan claramente, aquí radica la paradoja, con la vivienda de más de 280 metros cuadrados que Corredor posee cerca del parque de Quinta de los Molinos y Conde de Orgaz, en Madrid.

«Es una persona a la que le atrae el dinero», añaden las fuentes consultadas. En ese entorno de lujo, la Corredor más privada busca orden frente al desorden político, ya sea practicando pilates, leyendo a Almudena Grandes o García Márquez, o tocando el piano con piezas de Bach y Schumann, actividad que retomó después de los 45 años.

Además, cuenta con un apartamento en Sant Josep de Sa Talaia, Ibiza, un refugio balear con vistas al Mediterráneo que funciona como su santuario veraniego.

Beatriz Corredor, presidenta no ejecutiva de Redeia

Tras su etapa en el Gobierno socialista, Corredor fue designada Secretaria de Estado de Vivienda y Actuaciones Urbanas en el Ministerio de Fomento (2010-2011), desempeñó el puesto de Directora de Relaciones Institucionales del Colegio de Registradores de la Propiedad y Mercantiles de España (2013-2017), y entre 2018 y 2020 ejerció como presidenta de la Fundación Pablo Iglesias, el centro de pensamiento socialista, mientras simultaneaba su labor como diputada por Madrid.

Su salto a Red Eléctrica

En 2020, tras demostrar su fidelidad al partido, haber promovido el liderazgo femenino y, principalmente, por sus conexiones, el Gobierno de su antiguo colega Pedro Sánchez la nombró presidenta de Red Eléctrica, reemplazando al rebelde Jordi Sevilla, quien renunció tras enfrentar conflictos con Teresa Ribera y la CNMC por el control de inversiones y la planificación energética.

Como detalló en su momento EL ESPAÑOL, Sevilla no se retiró en silencio. En su carta de dimisión criticó que Red Eléctrica había perdido autonomía, que el Gobierno interfería en las decisiones técnicas y que se le impedía fortalecer el sistema como consideraba necesario. Su salida, en enero de 2020, marcó un antes y un después.

En su reemplazo, el Ejecutivo seleccionó a Beatriz Corredor, también del entorno socialista, pero con un perfil más institucional y menos confrontativo. «Buscaban a alguien más afín a Pedro Sánchez«, alguien dócil.

Ese mismo año empezó a percibir un salario de 464.000 euros, cantidad que actualmente ha aumentado hasta 546.000 euros.

«Beatriz Corredor tiene la trayectoria de haber ocupado cargos relevantes en un corto periodo», indican fuentes socialistas en diálogo con este medio. «Permanece porque Zapatero presiona a Sánchez para que la mantenga. Forma parte de su círculo de confianza, como Bibiana Aído, Trinidad Jiménez y Leire Pajín«.

«Ella no expresa muchas opiniones. Es una cortesana de la política, en el sentido de que habita en la corte del poder. Siempre recibe alguna función. No goza de influencia porque no genera opinión ni participa en debates».

Su liderazgo al frente del operador ha sido discreto. A pesar de que bajo su dirección Redeia ha incrementado su inversión y consolidado su papel en foros internacionales, el día del apagón empañó su historial.

El 28 de abril, España sufrió un apagón total. Red Eléctrica llevaba meses funcionando en los límites de seguridad recomendados.

Beatriz Corredor y Pedro Sánchez, en una foto de archivo.

El colapso se originó a causa de un desequilibrio crítico en frecuencia y tensión en el suroeste peninsular, región con alta presencia renovable y poca inercia eléctrica, lo que facilitó una propagación en cadena por toda la red.

Como reacción de protección, el sistema ibérico se aisló automáticamente de la red síncrona europea. Sin embargo, esta desconexión agravó la inestabilidad, desencadenando una suspensión inmediata del suministro que abarcó España, Portugal, Andorra y el sur de Francia.

Aunque los informes técnicos se concentraron en analizar las causas estructurales del incidente y evitaron señalar responsabilidades políticas, la comisión de investigación del Senado determinó que el apagón fue consecuencia de una serie de decisiones erróneas a tres niveles: gestión operativa, supervisión regulatoria y dirección política.

Es decir, recae en Red Eléctrica de España, el Ministerio de Transición Ecológica y, en última instancia, el Gobierno.

El exdirectivo de Redeia, Francisco Ruiz Jiménez explicó a EL ESPAÑOL: «Todo sucedió porque existía una presión enorme sobre Red Eléctrica por parte del Gobierno. Exigían sus récords por compromisos con los inversores».

Aunque las críticas principales apuntan a una gestión deficiente del operador, y a que incluso la CNMC ha sancionado a Red Eléctrica por una falta «muy grave» debido a operar con márgenes extremadamente ajustados el día del apagón, Corredor ha descartado abandonar su puesto.

«Se mantiene porque Zapatero presiona a Sánchez», insisten fuentes socialistas consultadas por EL ESPAÑOL, «además, el que cede, sufre. No pueden ni quieren destituirla porque implicaría admitir que el apagón fue responsabilidad de Red Eléctrica. Eso es lo que Zapatero le argumenta a Pedro Sánchez. Él protege firmemente a su círculo cercano».

«Nunca antes Red Eléctrica había estado tan cuestionada ni había visto su imagen tan dañada. Además, mantiene un conflicto con las eléctricas. Es una situación similar a la de otras instituciones, como el CIS de Tezanos». Según sus opiniones, esta realidad ha causado una «evidente erosión institucional«.

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