Preocupación médica por el uso excesivo de pantallas: bebés en sus carritos observando móviles

Todos los partidos políticos mantienen reuniones con las sociedades científicas para establecer regulaciones sobre el uso de pantallas en menores

Una niña con el móvil en Salamanca.

«Observamos bebés que están en su cochecito sosteniendo el móvil». Esta frase, expresada ayer por la pediatra María Angustias Salmerón, hace unos años habría pasado desapercibida. Actualmente, genera una «preocupación notable», ya que los médicos alertan sobre el uso excesivo de la tecnología en las familias y señalan que esos bebés con el móvil son luego «niños de dos años capaces de deslizar el dedo por la pantalla, pero incapaces de encajar piezas unas dentro de otras». Todas las sociedades médicas españolas enfocadas en menores han presentado en el Congreso de los Diputados un documento que contiene una selección de 70 evidencias científicas que prueban que «existe un problema de desarrollo cerebral» en niños y adolescentes.

No están en contra del uso de pantallas ni propagan un «alarmismo generalizado que atribuye cualquier disfunción adolescente exclusivamente al uso digital», pero tampoco coinciden con la «minimización que usa la falta de causalidad absoluta como excusa para no actuar». Por ello, aconsejan aplicar «el principio de precaución», especialmente en las etapas de mayor plasticidad cerebral, recomendando un uso nulo de pantallas hasta los seis años, máximo una hora diaria hasta los 12 años y no superar las dos horas diarias a partir de esa edad.

«Ya existe suficiente evidencia para abordar este problema. Se encuentran asociaciones constantes entre la exposición temprana no estructurada y dificultades en el lenguaje, la atención y la regulación emocional. El impacto es mayor cuando las pantallas sustituyen la interacción con adultos, la cual no es un complemento en esta fase, sino un requisito biológico para el desarrollo cerebral», advierte Abigail Huertas, vocal de la Asociación Española de Psiquiatría de la Infancia y la Adolescencia.

«Hackeo cerebral»

Los políticos han comenzado a prestar atención a la Plataforma Control Z, un colectivo que reúne a cerca de quince sociedades médicas y un número semejante de organizaciones de la sociedad civil que exigen soluciones para lo que consideran «un problema de salud pública». El martes fueron recibidos por representantes del PSOE, PP, Sumar, Vox, Junts, ERC y Bildu de la Comisión de Justicia del Congreso, encargada de las enmiendas transaccionales al proyecto de ley de Protección a los Menores en los Entornos Digitales. Esta ley presenta «aspectos mejorables», según estas sociedades médicas, pero también «logros». La regulación del uso tecnológico por menores puede ser el único tema en el que todos los partidos lleguen a un consenso.

«Si a los adultos nos resulta difícil controlarlo, es imposible que los niños puedan autorregularse. Estamos frente al mayor hackeo cerebral en la historia de la humanidad: está transformando el comportamiento de nuestros hijos, su manera de jugar y relacionarse», señaló ayer en rueda de prensa Mar España, presidenta de la Plataforma Control Z.

En una postura similar se expresó ayer el secretario de Estado de Juventud e Infancia, Rubén Pérez, quien durante la presentación de otro estudio sobre pantallas señaló que «no basta con pedir responsabilidad individual» y que «hacer un uso intensivo de la tecnología no implica comprenderla mejor».

«Peores resultados»

El informe con 70 evidencias entregado por pediatras, neurólogos, psiquiatras y psicólogos en el Congreso incluye grandes cohortes internacionales, como el Adolescent Brain Cognitive Development (ABCD) de EEUU, que identifica relaciones entre la actividad digital y variaciones en áreas corticales relacionadas con la atención, el control cognitivo y el procesamiento de recompensas. También el Japan Environment and Children’s Study (JECS), que señala que a mayor tiempo frente a pantallas en los primeros años, se registran peores resultados en comunicación y habilidades sociales en la etapa preescolar. O el Growing Up in Singapore Towards Healthy Outcomes (GUSTO), que observa que una mayor exposición en el primer año de vida se vincula a diferencias en marcadores electrofisiológicos y funciones atencionales en edad escolar.

Cristina Cordero, de la Sociedad Española de Neuropediatría: «La evidencia científica actual confirma que la exposición temprana a pantallas, particularmente cuando es pasiva, prolongada o reemplaza la interacción adulto-niño, se asocia con peores resultados en el lenguaje, la cognición, la autorregulación y las funciones ejecutivas».

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