El piloto de Aprilia rememoró en una entrevista sus comienzos y los sacrificios realizados para llegar a competir en MotoGP.
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Marco Bezzecchi se ha consolidado como uno de los protagonistas destacados en esta temporada inicial de MotoGP. El piloto italiano lidera la clasificación general después de disputarse los tres primeros Grandes Premios, con una ventaja de cuatro puntos sobre Jorge Martín, su compañero en el equipo Aprilia.
Un comienzo notable, aunque con ciertos altibajos: consiguió victorias en todas las carreras dominicales, pero no tuvo el mismo acierto en las Sprints, donde quedó fuera del podio en Brasil y experimentó caídas en Tailandia y Estados Unidos.
En una entrevista con La Gazzetta dello Sport, ‘Bezz’ valora tanto el desempeño de su moto como su evolución personal: «Según el reglamento, la moto tenía un margen limitado para progresar, pero el equipo ha logrado un gran trabajo dentro de esas condiciones».
«Por mi parte, he dado lo máximo, tanto en el aspecto físico como técnico, probando diferentes motos, aunque ninguna se compara con la MotoGP. Por eso, cada viernes por la mañana al llegar al circuito, siempre existe esa incógnita. Se percibe cierta tensión, pero precisamente ahí reside la esencia», añadió.
El italiano también habló de Jorge Martín, uno de sus rivales más fuertes en la lucha por el título, con un tono relajado: «Ahora voy a poner un muro en el box. No, es una broma. Me alegra que diga que me copiará; eso demuestra que he hecho un buen trabajo. Aunque él también está muy competitivo, quizá sea yo quien termine copiándole».
Jorge Martín y Marco Bezzecchi, pilotos de Aprilia, en el podio del Gran Premio de Brasil.
En un sentido similar, restó importancia a las declaraciones de Davide Tardozzi, figura fundamental de Ducati, quien ha admitido el avance competitivo de Aprilia: «No presto mucha atención a los demás. Nosotros hemos mejorado, eso es indudable».
Antes de ingresar en la élite del motociclismo, Bezzecchi vivió una etapa muy diferente. Su padre, Vito, es responsable de un taller de camiones donde el piloto trabajó durante su juventud.
«Fueron un par de años. Había finalizado la escuela y competía en Moto3. Mi padre no quería que me quedase durmiendo hasta el mediodía. Comencé en Centrauto en el almacén para evitar problemas; después ayudé con los camiones… aunque los problemas acabaron llegando igual», admitió el piloto de Aprilia.
«En una ocasión, durante una reparación, terminé cubierto con unos veinte kilos de aceite usado; parecía uno de esos pájaros de los documentales sobre contaminación. Aun así, me gustaba, lo encontraba divertido. Aprendí un oficio y, sobre todo, comprendí qué significa trabajar de verdad. Porque sí, somos profesionales y entrenamos duro, pero la moto es demasiado divertida para considerarla solo un trabajo», concluyó el italiano.

