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- Autor, Behrang Tajdin
- Título del autor, Corresponsal de economía del servicio persa de la BBC
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Irán ha sufrido una ola masiva de despidos, tanto directos como indirectos, como resultado del conflicto con Estados Unidos e Israel.
Gholamhossein Mohammadi, viceministro de Trabajo y Seguridad Social de Irán, informó hace dos días que dos millones de personas han perdido sus empleos debido a la guerra.
Los despidos masivos son uno de los temas más comentados entre los iraníes en las redes sociales.
Empleadores y funcionarios estatales suelen referirse a este fenómeno con el eufemismo de «reajuste de la fuerza laboral».
El efecto va mucho más allá del cierre de fábricas golpeadas por ataques aéreos; incluye a otros fabricantes, minoristas, empresas de importación y exportación, y al sector tecnológico.
«Se siente en el vacío del metro», escribió un usuario en X. «Se nota en la gran cantidad de plazas de aparcamiento disponibles cerca de la oficina», agregó otro. «Se observa en la falta de tráfico en la autopista Hemmat [en Teherán]; mi trayecto habitual de una hora y media duró solo media hora», mencionó un tercer comentario.
La guerra también impacta negativamente el gasto de los consumidores, lo que obliga a muchos a limitar sus compras a lo indispensable.
Este escenario ha reducido la demanda en sectores como turismo, restauración y comercio minorista, exceptuando productos alimenticios.

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Impactos económicos del apagón tecnológico
La medida tomada por las autoridades iraníes de bloquear el acceso a internet desde el inicio de la guerra causó un duro impacto en los sectores tecnológico y digital del país, que hasta entonces mantenían un crecimiento relativo.
Las autoridades justifican la suspensión del servicio de internet por razones de seguridad, alegando que busca evitar actividades de vigilancia, espionaje y ciberataques.
Esta misma acción fue empleada durante la represión severa de las protestas a inicios de este año, con el fin principal de limitar la capacidad de los manifestantes para coordinarse y acceder a información.
En enero, el ministro de Tecnologías de la Información y la Comunicación de Irán, Sattar Hashemi, informó que cada día sin internet le costaba al país al menos US$35 millones.
Con base en esta cifra, los 52 días de apagón desde que arrancó la guerra han generado pérdidas superiores a US$1.800 millones para la economía iraní.
El apagón tiene un impacto especialmente fuerte en las mujeres trabajadoras. Datos oficiales indican que solo una de cada nueve mujeres en edad laboral en Irán tenía empleo antes del conflicto.
Además, cientos de miles de mujeres dependían de plataformas como Instagram para contactar con clientes y vender sus productos.
Incluso con la creciente demanda de información a raíz del conflicto, numerosos medios de comunicación han despedido a su personal.
Tal fue el caso de la Agencia de Noticias Laborales de Irán, que la semana pasada cesó a todos sus periodistas, pidiéndoles que continuaran como colaboradores independientes.
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Sectores afectados
Entre finales de marzo y principios de abril, Estados Unidos e Israel atacaron dos importantes plantas petroquímicas iraníes situadas en Asaluyeh y Mahshahr, además de dos grandes fabricantes de acero: Mobarakeh Steel y Khuzestan Steel.
Aunque decenas de miles perdieron sus empleos directamente, cientos de miles más trabajan en compañías que suministran a estas industrias clave o dependen de ellas para materias primas.
Un caso ilustrativo es la extensa industria automotriz iraní, que, según estimaciones, emplea directa o indirectamente a un millón de personas, y donde se han reportado numerosos despidos en la cadena de suministro.
Además de la disminución de materiales nacionales, las interrupciones en el estrecho de Ormuz forzaron el cierre de varias fábricas y el despido de sus trabajadores.
Un directivo de una empresa manufacturera en la provincia central de Qom dijo a la BBC que tuvieron que parar la producción por falta de insumos.
«Esperábamos que la normalidad regresara tras el fin del conflicto», comentó. «Pero ni siquiera conseguimos cargar el material en el barco porque nuestros proveedores extranjeros temen que no se permita el ingreso del buque a aguas iraníes».
Un usuario en redes sociales señaló que la empresa textil donde trabaja su cuñada despidió a 600 de sus 650 empleados, debido a la imposibilidad de importar materia prima desde Australia.
Existen reportes de que algunas empresas anuncian despidos prometiendo reincorporar al personal cuando mejoren las condiciones, mientras otras fuerzan a sus empleados a tomar licencias sin sueldo.
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El gobierno anunció un plan de préstamos para pequeñas empresas que provee menos de US$300 por empleado, con un plazo de reembolso de seis meses y una tasa de interés entre 18% y 35%, según la cantidad de despidos efectuados por la empresa.
Este aumento en el desempleo ocurre en un contexto donde la inflación oficial superó el 50% en marzo de 2026, y expertos prevén una posible subida en los meses siguientes.
Si el conflicto se intensifica o si Irán continúa bajo estrictas sanciones internacionales, la calidad de vida de decenas de millones de iraníes podría deteriorarse aún más.
Los ataques aéreos por sí mismos tendrían efectos devastadores, pero la contracción económica, la creciente tasa de desempleo y el aumento descontrolado de los precios podrían profundizar la crisis significativamente.

