España reporta en 2025 un déficit del 2,4%, mínimo en 18 años, y una deuda del 100,7%, nivel más bajo en seis años según Bruselas

El déficit español se situó por debajo del promedio del 3,1% del conjunto de la UE, y también fue inferior al contabilizado por la zona euro, que se situó en el 2,9% del PIB

El ministro de Economía español, Carlos Cuerpo. REUTERS/Yves Herman/Foto de archivo

España cerró el año 2025 con un avance en sus cuentas públicas, situando el déficit en el 2,4% del Producto Interior Bruto (PIB). Esto representa una disminución de ocho décimas respecto al año previo y el nivel más bajo registrado desde 2007. Las cifras, actualizadas por Eurostat, corroboran que el país cumplió con la meta establecida por la Comisión Europea, cuyo límite era del 2,5%.

Este ajuste permite que España concluya por primera vez desde 2018 con un déficit inferior al 3%, un umbral fundamental dentro de las normas fiscales de la Unión Europea. La mejora refleja el esfuerzo realizado en la consolidación fiscal, a pesar del contexto económico marcado aún por la incertidumbre global y las presiones inflacionarias en años recientes.

Además, el dato español se ubica por debajo del promedio de la Unión Europea, que mantuvo su déficit en el 3,1% del PIB al cierre de 2025, así como también queda por debajo del registrado en la zona euro, donde el déficit alcanzó el 2,9%.

España mejora frente a otros países de la UE

El comportamiento de España contrasta con la mayoría de los países del bloque comunitario, donde prácticamente todos presentaron déficit. Solo un pequeño grupo de Estados consiguió finalizar el ejercicio con superávit, entre ellos Chipre, Dinamarca, Irlanda, Grecia y Portugal.

En sentido contrario, los desequilibrios más acusados se concentraron en naciones como Rumanía, Polonia, Bélgica y Francia, con déficits que en algunos casos superan ampliamente el 5%. Este escenario refleja la diversidad fiscal que existe dentro de la Unión Europea.

En este marco, el resultado español fortalece su posición relativa, aunque no elimina los retos estructurales que la economía enfrenta en materia de sostenibilidad fiscal.

El ministro de Economía destaca que España parte de una situación «estructuralmente más sólida» para responder a este tipo de ‘shocks’.

La deuda baja en porcentaje, pero crece en volumen

Paralelamente a la reducción del déficit, la deuda pública española también mostró una leve mejora en términos relativos. En 2025 se situó en el 100,7% del PIB, en comparación con el 101,6% del año anterior, registrando así la tasa más baja desde 2019.

No obstante, esta mejora en porcentaje convive con un aumento en términos absolutos. El volumen total de deuda alcanzó los 1,69 billones de euros, superando los 1,62 billones de 2024 y marcando el valor más alto registrado históricamente.

Este fenómeno se debe en parte al crecimiento económico, que disminuye el peso relativo de la deuda, pero también evidencia que el endeudamiento sigue siendo uno de los principales desafíos para la economía española.

España, entre los países más endeudados

A nivel europeo, la ratio de deuda pública también mostró un aumento ligero. En el conjunto de la Unión Europea alcanzó el 81,7% del PIB durante 2025, mientras que en la zona euro se elevó a 87,8%. En términos absolutos, la deuda comunitaria supera los 15 billones de euros.

Dentro de este panorama, España se mantiene entre los países con mayores niveles de endeudamiento. Junto a Grecia, Italia, Francia y Bélgica, supera ampliamente el umbral del 60% del PIB impuesto por las normas fiscales europeas.

En el extremo contrario se encuentran países como Estonia, Luxemburgo y Dinamarca, que exhiben ratios significativamente menores, reflejando una mayor capacidad de gestión fiscal.

Retos a medio plazo

La evolución de los datos confirma que España progresa en la reducción del déficit, aunque continúa enfrentando retos importantes en materia de deuda. La combinación de crecimiento económico, control del gasto y estabilidad financiera será decisiva para consolidar esta tendencia en los próximos años.

Asimismo, el contexto europeo y global, caracterizado por posibles cambios en la política monetaria y nuevas tensiones económicas, podría incidir en la capacidad del país para continuar disminuyendo su endeudamiento.

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