Atlético de Madrid enfrenta en la Champions la posibilidad de un vacío tras las pérdidas sufridas en el ámbito nacional español

Simeone agradece el apoyo a la afición tras la derrota en la final de la Copa del Rey. La derrota sufrida en la final de la Copa del Rey contra la Real Sociedad deja a Simeone afectado y con el proyecto en una situación de incertidumbre tras un nuevo revés.

Más información: Unai Marrero se convierte en héroe durante la tanda de penales y la Real Sociedad se corona campeona de Copa tras vencer al Atlético

No estaba en los planes del Atlético de Madrid perder la final de la Copa del Rey. Trece años habían pasado desde aquella noche del 17 de mayo cuando derrotaron al Real Madrid en el Santiago Bernabéu. Más de una década sin alzar el segundo título nacional más destacado. En La Cartuja se presentaba una oportunidad valiosa que los rojiblancos desperdiciaron.

El planteamiento que Simeone comenzó a desarrollar a inicios de abril ha revelado ciertas debilidades. El argentino decidió abandonar la lucha en La Liga sin considerar la forma en que terminaría tras quedar fuera de la pugna por el campeonato. Esto explica que, a siete jornadas para la conclusión, el Barça le saque 22 puntos.

Eso habría sido irrelevante si al final se lograba el objetivo de conquistar la Copa del Rey… y la Champions. Aun así, a mediados de abril el Atlético de Madrid anhelaba firmar una temporada histórica ganando ambas competiciones en las que estaba inmerso.

Los jugadores de la Real Sociedad celebran la victoria en la final de la Copa del Rey.

Los jugadores de la Real Sociedad celebran la victoria en la final de la Copa del Rey. Reuters

Simeone ha realizado rotaciones al extremo. Un equipo con más titulares suplentes que fijos frente al Barça y Sevilla en Liga. Esta estrategia buscaba que los jugadores llegaran descansados a la fase clave de la temporada. Por ahora, los resultados no han sido los esperados.

Una decepción considerable

Impactado por el gol recibido a los 14 segundos de juego, el equipo colchonero no mostró un buen desempeño a pesar del tiempo disponible para remontar la final. La contienda en La Cartuja se extendió 120 minutos, pero el Atlético de Madrid no entró en el partido hasta después de la hora de juego.

Sin crear oportunidades claras frente a un Unai Marrero que destacó como el mejor jugador del encuentro, los rojiblancos estuvieron desorganizados, sin reacción, vulnerables ante cada ataque de la Real Sociedad y, lo más alarmante, sin ideas al llegar a tres cuartos de campo.

No preocupó a Matarazzo que su adversario jugara constantemente en su lado del campo, principalmente porque los ataques estáticos no lograban poner en aprietos la defensiva realizada por sus jugadores.

Solo la calidad individual del Atlético de Madrid pudo igualar el partido y así ocurrió. El Triángulo de las Bermudas formado por Griezmann, Julián Álvarez y Lookman facilitó el empate, conseguido por el nigeriano.

Sin embargo, con el penalti anotado por Oyarzabal, de nuevo tocó remar contra corriente. Los rojiblancos incrementaron la presión en su juego y demostraron superioridad física frente a la Real Sociedad, aunque los minutos transcurrían y seguían sin generar peligro efectivo.

Julián Álvarez logró despertar a la afición rojiblanca de la pesadilla en Sevilla. Aunque el rendimiento no fue óptimo, al minuto 83 el marcador reflejaba un 2-2 y la superioridad con balón en el campo era clara… pero sin crear situaciones claras de gol.

La tanda de penales sentenció el partido y la suerte favoreció a la Real Sociedad. Los fantasmas del pasado regresaron para el Atlético de Madrid. Otra final perdida más. Un año cuya esperanza se desvanece de la forma más cruel. Todo bajo duda.

Simeone bajo cuestionamiento

Simeone vuelve a estar en el centro de las críticas. Mientras la directiva invierte de manera significativa mercado tras mercado, el argentino continúa sin ofrecer a su club lo esencial: títulos.

Tras este duro golpe, el Atlético de Madrid está en una situación crítica. La cuenta regresiva ha comenzado y antes del 29 de abril deberán recuperarse. Esa es la fecha en la que disputarán el partido de ida de semifinales de la Champions contra el Arsenal.

Esa es la última esperanza del club rojiblanco. Eliminados en semifinales de la Supercopa de España ante el Real Madrid, a 22 puntos del Barça en Liga con siete jornadas restantes y tras perder la final de la Copa del Rey, solo queda una opción, la más trascendental.

La lamentable temporada del equipo puede olvidarse si el 30 de mayo en el Puskás Arena de Budapest se alzan con la primera Champions de su historia. Esa será la línea divisoria entre el éxito y la derrota.

Porque un club como el Atlético de Madrid no puede permitirse tal desastre. La derrota contra la Real Sociedad representa el enésimo fracaso de Simeone en el banquillo rojiblanco, y su continuidad cada vez genera más dudas entre los aficionados.

La posible entrada del fondo de inversión estadounidense Apollo podría llevar a que el cambio, que parecía nunca llegar, finalmente se materialice.

El Atlético de Madrid juega en Europa todo lo que ha perdido definitivamente en España. Lo hace con un plantel afectado anímicamente, enfrentando al Arsenal, uno de los mejores equipos del continente. La final está programada para el 30 de mayo en Budapest. El camino es extenso y complicado. Sin embargo, para los rojiblancos, no existe alternativa.

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