Venecia enfrenta riesgos por el aumento del nivel del mar: estudio detalla cuatro estrategias para proteger la ciudad

El sistema de protección vigente alcanzará su límite antes de finalizar este siglo

Imagen de archivo de la Plaza de San Marcos de Venecia en una inundación. (EFE/Andrea Merola)

Venecia está en proceso de hundimiento desde hace 150 años. Sin embargo, la aceleración del aumento del nivel del mar reduce el tiempo disponible para tomar decisiones urgentes. Así lo confirma un estudio publicado en Scientific Reports y dirigido por el investigador Piero Lionello, que mapea, por primera vez de manera sistemática, las cuatro principales estrategias con las que la ciudad enfrenta el cambio climático, sumado a su coste y la duración estimada de su efectividad.

El diagnóstico es crucial: sin una caída significativa en las emisiones globales, el sistema de protección alcanzará su límite antes del fin de este siglo. Además, planificar las soluciones futuras requerirá entre 30 y 50 años.

En las últimas dos décadas y un poco más, se han registrado 18 de los 28 eventos extremos de acqua alta documentados en la historia. La superficie de la ciudad se encuentra, en más del 50% de su extensión, entre 0,80 y 1,20 metros sobre el nivel medio del mar, mientras que su población ha descendido hasta menos de 50.000 habitantes en 2024, a pesar de recibir anualmente más de 22 millones de turistas.

Desde 2022, el sistema de barreras móviles MoSE, una obra construida durante décadas con un coste aproximado de 6.000 millones de euros, cierra las entradas a la laguna al pronosticar mareas altas. Actualmente, este sistema opera correctamente.

Según las proyecciones del IPCC consideradas en el estudio, el nivel del mar en Venecia podría crecer entre 42 centímetros en un escenario de bajas emisiones y hasta 81 centímetros, siendo posible alcanzar incluso 1,80 metros antes del 2100.

En ausencia total de defensas, entre el 15% y el 98% del centro histórico se encontraría inundado diariamente durante las mareas máximas.

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Las cuatro estrategias

Los expertos identifican cuatro caminos principales que no se excluyen mutuamente y pueden combinarse en diferentes momentos.

Primero, mantener la laguna abierta. Esta es la estrategia actual, que conserva por ahora el patrimonio, el ecosistema lagunar y el nivel de vida de sus habitantes. Sin embargo, como advierte Lionello en el estudio, “su eficacia decrece rápidamente con el aumento relativo del nivel del mar, imponiendo un límite funcional al MoSE debido a la mayor frecuencia y duración de los cierres”.

El gasto para operar el MoSE y afrontar estas consecuencias se calcula entre 1.500 y 3.500 millones de euros hasta el 2100, sumando entre 250 y 1.100 millones para el sistema de bombeo y otros 300 millones para el tratamiento de aguas.

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La segunda estrategia propone aislar el centro histórico y otros núcleos habitados mediante diques que los separen del resto de la laguna, la cual seguiría comunicada con el mar. Según los investigadores, eso protegería “monumentos, áreas residenciales y la mayoría de las actividades económicas, aunque a cambio se perdería la conexión física y cultural entre la ciudad y la laguna”.

Esta opción es técnicamente escalable para un aumento del mar hasta seis metros, y su construcción tendría un coste estimado entre 500 millones y 4.500 millones de euros. No obstante, el estudio alerta sobre un riesgo: si uno de los tramos de los diques fallara durante una marea alta, la inundación del centro histórico sería inmediata, dejando poco tiempo para evacuar.

(foto: Manuel Silvestri/REUTERS)

La tercera alternativa propone convertir la laguna en un lago costero utilizando presas permanentes, al estilo del IJsselmeer en los Países Bajos o Marina Bay en Singapur. “Esto brindaría la máxima protección al patrimonio y la vida urbana, aunque a costa de transformar de forma irreversible el ecosistema lagunar tradicional”, señalan los investigadores.

Esta opción sería capaz de soportar subidas de hasta diez metros, pero su coste se eleva a la altura de su magnitud: podría alcanzar 20.000 millones de euros en escenarios extremos, además de requerir la reubicación del puerto, con un gasto adicional estimado entre 4.100 y 4.500 millones.

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Finalmente, si ninguna de las estrategias previas resulta viable, quedaría la alternativa de desmontar los monumentos más valiosos, trasladarlos a zonas más elevadas y abandonar la ciudad.

No obstante, la reubicación de entre 3 y 30 edificios se estima costaría entre 1.000 y 10.000 millones de euros, y compensar a los residentes añadiría otro gasto entre 5.000 y 6.500 millones. Bajo un escenario de emisiones extremadamente elevadas y colapso de la capa de hielo antártica, los autores no descartan que esta opción pueda volverse inevitable en el siglo XXII.

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