Las claves
Dos miembros de la Policía Foral han sido sentenciados por violentar a un detenido con trastornos mentales en una comisaría de Tudela.
Las sanciones establecidas incluyen penas de seis y nueve meses de prisión, junto con la prohibición para ejercer cargos públicos y multas económicas.
El arrestado presentó heridas en el rostro y el cuerpo, además de daños estéticos, tras la agresión sufrida en la celda por parte de los agentes.
El Ejecutivo de Navarra deberá asumir subsidiariamente las compensaciones en caso de que los agentes no las abonen.
La Audiencia Provincial de Navarra ha impuesto penas de cárcel a dos policías forales por un delito contra la integridad moral perpetrado contra un detenido en una comisaría de Tudela.
Concretamente, el tribunal ha acordado sentencias de seis y nueve meses de prisión para los acusados, según consta en la resolución a la que tuvo acceso EL ESPAÑOL.
Los hechos se produjeron el 12 de febrero de 2025, cuando uno de los agentes, ante la presencia del otro, agredió al detenido, quien pasó la noche anterior en una celda y padece problemas mentales.
La sentencia detalla que ambos policías propinaron puñetazos en el rostro, golpes en el cuerpo y zarandearon al arrestado.
EL ESPAÑOL también tuvo acceso al vídeo captado por las cámaras de seguridad de la comisaría, que evidencian el comportamiento de estos dos policías forales. Estas pruebas audiovisuales se presentaron durante el juicio celebrado en marzo.
Según el apartado de hechos probados de la sentencia, tras la detención el 11 de febrero de 2025, la víctima mostró un comportamiento «alterado, agresivo y provocativo» dentro de la comisaría. Como consecuencia, fue trasladado al Hospital Reina Sofía de Tudela para ser atendido por el Servicio de Psiquiatría de Urgencias Hospitalarias.
Los médicos suministraron la medicación indicada para sus trastornos psicológicos, y posteriormente el detenido regresó a la comisaría.
A la mañana siguiente, en el calabozo, «comenzó a llamar a los agentes dando golpes con la palma en el cristal de la celda»; unos llamados «que aumentaron progresivamente».
En respuesta, tres agentes ingresaron en la celda. Uno de ellos, identificado con el número 979, lo empujó «con brusquedad» para hacerlo sentar.
«Acto seguido, y ante un nuevo intento de levantarse, le asestó un puñetazo con el puño izquierdo en el rostro y, a continuación, otro con el puño derecho también en el rostro», especifica la sentencia.
«Todo esto ocurrió delante de sus compañeros, los agentes 1442 y 570, quienes permanecieron impasibles», describe el tribunal.
El fallo también indica que cuando la víctima «intentó ponerse de pie», fue «zarandeado» por el agente 979, quien le propinó tres golpes con la mano derecha en el cuerpo.
Posteriormente, este agente «lo tomó de las piernas y lo arrastró con fuerza, derribándolo al suelo desde el banco» dentro de la celda, «mientras el agente 1442 se mantenía junto a su compañero dudando sobre qué acción tomar«.
«Ya en el suelo, el agente 979 colocó repetidamente su rodilla sobre el cuello [de la víctima] y continuó golpeándolo con la mano derecha en el rostro»,
Como consecuencia de estas agresiones, el detenido sufrió hematomas nasales, erosiones en la zona escapular y hematomas en las rodillas. Requirió siete días de tratamiento y, según denunció su abogado José María García Elorz, presenta «secuelas estéticas»: cuenta con tres cicatrices en el rostro.
Además de nueve meses de prisión, la Audiencia navarra impuso al agente 979 una inhabilitación para empleo o cargo público durante tres años, junto con una multa de 600 euros por un delito leve de lesiones.
Deberá abonar, asimismo, 3.850 euros en concepto de indemnización a la víctima.
Por su parte, el policía con número 1442 enfrenta la misma inhabilitación, pero por dos años. Fue absuelto del delito leve de lesiones. No obstante, junto con el anterior y de manera solidaria, deberá compensar con 4.000 euros al detenido «por el daño moral ocasionado».
El Gobierno de Navarra fue declarado responsable civil subsidiario, lo que implica que responderá por las indemnizaciones si los agentes no las cubren.
Finalmente, el agente 1442 fue exonerado por completo. Según la sentencia, ingresó en la Policía Foral el 30 de diciembre de 2024, y para la fecha de los hechos sólo llevaba 25 días en servicio.

