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- Autor, Juan Francisco Alonso
- Título del autor, BBC News Mundo
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El bloqueo financiero impuesto por Estados Unidos al gobierno venezolano hace cerca de diez años ha comenzado a flexibilizarse.
La Oficina de Control de Activos Extranjeros del Departamento del Tesoro (OFAC, por sus siglas en inglés) ha decidido levantar parcialmente las sanciones que en 2017 aplicó al Banco Central de Venezuela (BCV) y a otras tres instituciones financieras públicas.
Estas restricciones, que en la práctica excluyeron a Venezuela del sistema financiero global, se impusieron cuando Washington acusaba al gobierno de Nicolás Maduro de vulnerar los derechos humanos y socavar la democracia en el país sudamericano.
No obstante, la eliminación parcial de estas sanciones se produce justo más de tres meses después de la inédita acción militar de EE.UU. contra Venezuela, que culminó con la captura de Maduro y su esposa, Cilia Flores, lo que parece reflejar una coincidencia positiva entre la Casa Blanca y el gobierno interino liderado por Delcy Rodríguez.
«Que esta medida continúe allanando el camino hacia una Venezuela libre de sanciones», declaró Rodríguez el miércoles.
Freno a la devaluación e inflación
La disposición favorable al BCV y a las entidades bancarias estatales está reflejada en la licencia general número 57, que autoriza «transacciones de servicios financieros que involucren a ciertos bancos y personas vinculadas al gobierno venezolano».
«La banca pública ya puede operar dentro del sistema financiero internacional», afirmó Rodríguez.
Pero, ¿qué repercusiones podría tener esta acción para los ya golpeados ingresos de los venezolanos? Los expertos consultados por BBC Mundo aseguran que son varias y de gran impacto.

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Primero es importante destacar que, por ley, el BCV debe recibir la totalidad de las divisas generadas por la venta de petróleo y otros minerales en Venezuela. Aunque Washington ha otorgado licencias para facilitar estas ventas bajo supervisión, el dinero derivado se mantenía bloqueado por otras restricciones.
«Sin duda, representa un avance significativo, fundamental para ordenar la economía, especialmente en el sistema cambiario», indicó José Guerra, economista venezolano y exdirector del BCV.
«El mercado cambiario ha tenido dificultades para asignar dólares debido a que los bancos corresponsales, que facilitan operaciones internacionales a bancos nacionales, desaparecieron y no se podían realizar transferencias desde el Banco Central debido a las sanciones», añadió.
Guerra prevé que la licencia permitirá al BCV obtener más dólares para inyectarlos en el mercado, lo cual favorecerá la «estabilización del tipo de cambio».
«El BCV podrá realizar transferencias por medio del sistema Swift y también importar dólares en efectivo, una necesidad actual para controlar el mercado cambiario», explicó.
En el primer trimestre de este año, el bolívar se ha depreciado un 36,4%, pasando su cotización frente al dólar estadounidense de 301,37 a 473,87 bolívares por cada billete verde, según datos del BCV.
Esta devaluación ha influido de manera significativa en la inflación, dado que la economía venezolana está de hecho dolarizada. Por ello, los precios han aumentado un 71,8% en los primeros tres meses, generando preocupaciones de que el país esté al borde de una nueva hiperinflación.
A pesar de ello, el Fondo Monetario Internacional (FMI) pronostica un crecimiento del 4% para Venezuela en 2026, principalmente por la esperada recuperación de su industria petrolera.

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Asegurando el mercado
Además de facilitar la reincorporación de Venezuela al sistema financiero internacional, la OFAC, a través de otra licencia —la número 56—, ha autorizado a empresas estadounidenses a firmar contratos con las autoridades venezolanas, lo que podría impulsar la llegada de nuevas inversiones extranjeras.
«Estas acciones resultan cruciales para la actividad comercial, al permitir transacciones, apertura de cuentas internacionales, transferencias y envío de utilidades», explicó Guerra.
Sin embargo, el especialista aclaró que esta medida no garantiza por sí sola la entrada de inversionistas.
«La inversión dependerá también de factores como la rentabilidad del proyecto y la seguridad jurídica», agregó.
No obstante, esta licencia no elimina ciertas prohibiciones, entre ellas las relacionadas con operaciones con bonos de la estatal Petróleos de Venezuela (PDVSA) y la participación en proyectos con capital o personal de países como Rusia, Irán, Corea del Norte, Cuba o China.
Esta última restricción fue destacada por José Manuel Puente, economista y profesor en el Instituto de Estudios Superiores de Administración (IESA) y en la Universidad IE de Madrid.
«EE.UU. llevó a cabo una limpieza estratégica de sus adversarios», explicó.
«Fue una jugada clave para eliminar a sus competidores geopolíticos y asegurar el control de la mayor reserva petrolera mundial», añadió.

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Más recursos
Estas medidas también podrían abrir el acceso de Venezuela a recursos más allá de sus exportaciones petroleras, incluyendo créditos de organismos internacionales.
Desde 2021, Venezuela ha buscado obtener US$ 4.800 millones en Derechos Especiales de Giro (DEG) depositados en el Fondo Monetario Internacional (FMI), pero no ha podido disponer de estos fondos debido a las sanciones y la falta de reconocimiento del gobierno.
Aunque, el miércoles, el secretario del Tesoro de EE.UU., Scott Bessent, ofreció señales que indican que Caracas podría estar más cerca de acceder a esos recursos.
«El FMI trabaja para reincorporar a Venezuela, para que su economía se asemeje a una más convencional», afirmó.
Al día siguiente, la directora general del FMI, Kristalina Georgieva, anunció que las relaciones con Venezuela se han reactivado, y que actualmente están en contacto con el gobierno de la presidenta encargada, Delcy Rodríguez.
A esto se deben agregar las 31 toneladas de oro que el BCV mantiene depositadas en el Banco de Inglaterra.
«No hay un impacto directo (en relación al oro)», indicó el abogado venezolano José Ignacio Hernández, quien lideró esfuerzos opositores para evitar que la administración Maduro dispusiera de ese metal.
Sin embargo, reconoció que estas licencias podrían incidir indirectamente en el destino del oro en el futuro.
«A medida que las operaciones del BCV en mercados financieros internacionales se normalicen, el Banco de Inglaterra, en coordinación con EE.UU., podría permitir al BCV retirar y usar los depósitos en oro, posiblemente depositando el producto de la venta en cuentas bajo control del gobierno estadounidense», explicó.

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El primer paso
Los especialistas reconocen que estas licencias abren la puerta para la reconstrucción económica de Venezuela, aunque advierten que harán falta otras acciones complementarias.
«Es imprescindible reinstitucionalizar al BCV y devolverle su autonomía», señaló Guerra.
Aunque la Constitución establece la independencia del organismo y que su directiva debe ser nombrada por el Parlamento, una ley de 2009 impulsada por el fallecido Hugo Chávez otorgó al Ejecutivo la facultad para designar a sus directivos.
Actualmente, el BCV está encabezado por Laura Carolina Guerra Angulo, hermana de la primera esposa de Nicolás Maduro, aunque circulan rumores sobre una posible sustitución.
De manera semejante, el abogado Fernando Fernández, experto en sanciones internacionales, afirmó:
«A la transición financiera y económica iniciada en Venezuela desde comienzos de 2026 basada en cambios geopolíticos, debe seguirle un cambio político mediante elecciones generales libres y competitivas, además de una reforma institucional del Estado».
«Las licencias no representan una eliminación total de las sanciones: constituyen un punto de partida para establecer el mecanismo básico que permita agilizar inversiones, negocios, contratos, remesas, comercio y pagos», enfatizó el jurista.
Por su parte, Mercedes de Freitas, directora de Transparencia Venezuela, organización que lucha contra la corrupción, afirmó que la flexibilización debe ir acompañada de mecanismos que garanticen el uso adecuado de los recursos públicos.
«El levantamiento de las sanciones debe incluir sistemas de control público y rendición de cuentas», afirmó.

