La Comisión Europea ha dirigido su atención al vidrio de fibra producido por empresas chinas que utilizan la iniciativa Belt and Road para evadir las protecciones comerciales de la UE. Sin embargo, la industria y los sindicatos advierten que las medidas son insuficientes y que las importaciones podrían seguir aumentando.
El miércoles, la Comisión Europea impuso aranceles antidumping sobre la fibra de vidrio —un insumo esencial para la industria renovable de la UE— fabricada por compañías chinas que operan en Egipto, Bahréin y Tailandia.
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Esta decisión refuerza el esfuerzo de la UE por limitar las importaciones chinas que entran al bloque a través de rutas de la iniciativa Belt and Road, mediante las cuales se evaden los aranceles aplicables a productos oficialmente etiquetados como «hechos en China».
Bruselas intenta proteger su mercado frente a un aumento de importaciones de bajo costo provenientes de la potencia asiática, enfocándose en mercancías que considera fuertemente subvencionadas o vendidas en la UE por debajo del coste de producción en China.
Los aranceles aplicados a la fibra de vidrio proveniente de estos tres países oscilarán entre el 11% y el 25,4% del valor del producto.
“La investigación confirma la existencia de prácticas desleales, lo cual representa una señal importante,” afirmó Ludovic Piraux, presidente de Glass Fibre Europe.
No obstante, añadió que las medidas adoptadas «siguen siendo insuficientes para abordar de manera completa las estrategias depredadoras llevadas a cabo mediante estas inversiones en terceros países.”
Se vislumbran pérdidas laborales
China ha invertido un billón de dólares a través de la iniciativa Belt and Road —un programa de infraestructura a gran escala que sustituyó la antigua ruta de la seda y busca fortalecer la conectividad, el comercio y la comunicación a lo largo de Eurasia, América Latina y África. Este programa involucra a más de 150 países y respalda proyectos relacionados con infraestructura, transporte, extracción de materias primas, así como la reubicación de industrias y empresas estatales en el extranjero.
Desde 2010, tras una denuncia de la industria, la Comisión Europea aplicó aranceles antidumping a las importaciones de fibra de vidrio chinas. En los años posteriores, los fabricantes chinos establecieron plantas en Bahréin y Egipto, desde donde reanudaron las exportaciones hacia la UE.
Para 2024, las importaciones de fibra de vidrio provenientes de esos países, junto a Tailandia, representaban el 24% del mercado europeo. Solo las importaciones egipcias alcazaron un 18%, con Glass Fibre Europe alertando sobre un posible agravamiento de la situación.
Esta no es la primera vez que la Comisión se dirige a productos chinos fabricados en terceros países bajo acuerdos de la iniciativa Belt and Road. Anteriormente, se aplicaron medidas sobre el papel de aluminio procedente de Tailandia y la fibra de vidrio fabricada en Türkiye.
Los productores europeos de fibra de vidrio han estado solicitando acciones durante más de una década, en conjunto con los sindicatos que defienden empleos en este sector.
La denuncia que condujo a la imposición de los aranceles antidumping del miércoles fue inicialmente reportada por Euronews en enero de 2025.
El sector emplea directamente a más de 4.500 personas en la UE y sostiene, además, cientos de miles de empleos indirectos a lo largo de la cadena de valor.
Judith Kirton-Darling, secretaria general de industriAll Europe, advirtió que “a largo plazo”, la situación podría deteriorarse aún más si la UE no adopta “una postura más firme” frente al dumping chino.
“Es muy probable que enfrentemos cierres de plantas en Europa, lo que afectará gravemente a nuestra industria,” señaló.

