Hijo de Francisca Cadenas relata ruidos extraños de martillo y cincel la noche de su desaparición

«No contamos con una hora exacta de la muerte, ni se descarta la participación de ninguno de los dos», afirma la abogada de la acusación

Francisca Cadenas

La familia de Francisca Cadenas, la mujer de Hornachos (Badajoz) cuyos restos fueron localizados por la UCO nueve años después, enterrados en la vivienda de sus dos vecinos, solicitará en el juicio la imposición de la prisión permanente revisable. Así lo ha confirmado hoy la abogada de la familia, Verónica Guerrero, quien ha comparecido junto al esposo y los tres hijos de la víctima tras declarar estos como testigos en el proceso instruido en el juzgado de Villafranca de los Barros.

En este sentido, la abogada ha reiterado la hipótesis de que la mujer fue víctima de una agresión sexual antes del asesinato, un aspecto fundamental para que la condena sea la máxima contemplada en el Código Penal. Guerrero ha señalado que el informe de la Guardia Civil indicaba que la víctima fue encontrada desnuda de cintura para abajo, detalle que, según ella, constituye una prueba relevante. Además, esta abogada fue la que representó a la familia de Manuela Chavero, la mujer desaparecida en Monesterio (Badajoz) en 2016, cuyo cadáver apareció cuatro años después enterrado en la finca de un vecino, y cuyo juicio con jurado popular concluyó con la condena a prisión permanente revisable, la primera de este tipo en Extremadura.

«Iremos hasta el final», ha enfatizado la letrada, quien ha cuestionado la difusión de lo que considera «datos incorrectos» sobre la autopsia, aunque ha aclarado que la investigación está en fase inicial y aún quedan por analizar numerosos informes, como el antropológico definitivo o el análisis del material incautado. Asimismo, ha confirmado que solicitará la reconstrucción de los hechos con la presencia de los dos hermanos acusados, Julián y Manuel González. Cabe recordar que Julián, de 50 años y el menor de los dos, admitió su culpabilidad al descubrir la UCO el cadáver en su casa, exculpó a su hermano (59) y afirmó que mató a la mujer con un golpe seco tras haber consumido una raya de cocaína. Según su versión, la agresión comenzó tras una fuerte discusión con su vecina, quien había entrado a la casa para preguntar por la salud de un familiar de los hermanos y le sorprendió consumiendo esta droga, lo que provocó un reproche por parte de Julián.

A partir de ese momento, según confesó el asesino, se desató una fuerte discusión que terminó con el golpe fatal. La abogada también ha refutado categóricamente algunas informaciones publicadas sobre la autopsia que exculparían a uno de los detenidos, el hermano mayor, Lolo, que se encontraba en Mérida a la hora en que Francisca desapareció, alrededor de las 23:00 horas, concretamente en el hospital de la ciudad extremeña visitando a su padre ingresado. Por ello, habría regresado a Hornachos tras el asesinato cometido por su hermano Julián. Si la muerte ocurrió solo minutos después de la desaparición, Manuel quedaría eximido de la muerte aunque se demostrara luego que participó en ocultar el cuerpo durante nueve años. Para la acusación, todavía falta precisar la hora exacta de la muerte. «Es falso de principio a fin», ha insistido la abogada, quien ha aclarado que el informe forense preliminar no especifica ni la hora ni el momento exacto del fallecimiento. «Un informe forense no determina quién intervino, ni excluye la participación de ninguno de los dos».

LOS HIJOS

El hijo menor de la víctima, José Antonio Meneses, recordó ante el juez que la noche de la desaparición tuvo una «corazonada». Al tocar la puerta de sus vecinos, tras haberlo hecho de forma similar en todas las casas de la calle para hallar pistas sobre su madre, escuchó a alguien con «la respiración muy acelerada» que caminaba nervioso de un lado a otro. En el momento en que llamó a la puerta, esa respiración cayó abruptamente. Al abrir, Juli, sudoroso, intentó impedir que pudiera ver el interior de la vivienda. Además, destacó que en los días posteriores a la desaparición se oían «ruidos intensos de martillo y cincel» en la casa de los dos hermanos, sonidos que ahora cobran sentido, explicó.

Posteriormente, recordó que durante los nueve años siguientes a la desaparición, la relación con ambos hermanos fue «normal». Incluso, uno de ellos se le acercó en la calle para desear que el caso se resolviera pronto, y el joven acudió a expresar condolencias por la muerte de otro familiar.

Actualmente, ambos hermanos están en prisión provisional mientras se espera el segundo informe forense, además de los resultados antropológicos y forenses que se elaboran en Madrid, en tanto que la investigación sigue abierta con nuevas declaraciones pendientes y el análisis de todo el material avanzado por la UCO.

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