Doble trato del Gobierno hacia las víctimas: protege el Congreso ante las de Adamuz y acoge a las afectadas por la DANA

Doble rasero del Gobierno con las víctimas: protege el Congreso para las de Adamuz y acoge dentro a las de la dana Las claves

El Gobierno permitió que las víctimas de la dana accedieran y recibieran apoyo dentro del Congreso, mientras que a las víctimas del accidente ferroviario de Adamuz se les mantuvo fuera, tras vallas y con limitaciones.

Ningún representante del Gobierno se acercó a las víctimas de Adamuz, a diferencia del trato dispensado a las víctimas de la dana, quienes dialogaron con ministros y obtuvieron muestras de apoyo.

Las víctimas de Adamuz manifestaron su descontento por el trato recibido y mostraron pancartas y camisetas de protesta fuera del Congreso, mientras en el interior se debatía sobre la tragedia.

El ministro Óscar Puente evitó asumir responsabilidades sobre el accidente de Adamuz y responsabilizó al presidente andaluz Moreno Bonilla por la falta de coordinación en los servicios sanitarios.

María Teresa Fuentes vistió un traje negro de rayas, se arregló y se plantó este miércoles frente al Congreso. Buscaba reivindicar la memoria de su hijo, Francisco Javier, fallecido en el accidente ferroviario de Adamuz, y la de su nuera, en silla de ruedas desde la tragedia. Sin embargo, al subir por la carrera de San Jerónimo, varios policías le impidieron avanzar.

Le indicaron que debía permanecer detrás de las vallas, ubicadas al inicio de la calle, y que solo diez personas podrían sostener durante unos minutos la pancarta frente a la plaza situada enfrente de las Cortes. Tiempo suficiente para algunas fotos. Después, tendrían que regresar al corralito.

Ningún representante del Gobierno se acercó a recibirlos.

Casi al mismo tiempo, Empar Puchades, de la Asociación de Víctimas de la Dana y residente en Castellar-Oliveral (Valencia), conversaba en el patio del Congreso con dos ministros: Diana Morant, titular de Ciencia y secretaria general del PSPV, y Arcadi España, recién nombrado ministro de Hacienda.

Unas veinte víctimas de las inundaciones, representando a las asociaciones mayoritarias, estaban presentes. Algunas han perdido familiares; otros, como Empar, sufren daños materiales por la riada. No están solos.

Algunos se emocionan al recordar a sus seres queridos fallecidos. Diana Morant les sostiene la mano, asegura que no los abandonarán y trata de confortarlos. Algunos diputados de izquierda, como Gabriel Rufián, posan con ellos para fotografías.

Todos lucen camisetas negras con el lema en valenciano: “No al aforamiento de Mazón”. En referencia al expresidente de la Generalitat, Carlos Mazón.

Subrayan que ningún partido los invitó y que solicitaron asistir a la tribuna de invitados del Congreso, donde siguieron la sesión de control con la única condición de no mostrar sus camisetas.

Al terminar la sesión, las volvieron a poner junto con diputados socialistas valencianos y de Compromís que los respaldan.

A pocos metros, Pilar Fernández, víctima de Adamuz, observa encarada las vallas con indignación. «Como si fuéramos un peligro; el peligro está dentro», se lamenta.

Su hija perdió el 50 % de la visión tras el accidente y presenta secuelas psicológicas.

Se declara votante del PSOE y protesta por el trato recibido. «Aquí no ha venido nadie», afirma. Levanta una pancarta: «Sánchez, confié en ti y casi matas a mi hija. No hay perdón».

Otros exhiben camisetas con el lema: «Óscar Puente dimisión».

Cerca colocaron 47 sillas vacías, una por cada víctima de Adamuz, acompañadas de un crespón negro. Uno de los fallecidos era el hijo de María Teresa, quien permanece ante las vallas sin poder acceder.

Dentro, en el hemiciclo, el ministro Óscar Puente había evitado responder a las preguntas del PP sobre la tragedia de Adamuz, eludiendo el tema y afirmando que «Moreno Bonilla debe dar explicaciones a las víctimas por su grave negligencia”.

El debate descendió a la arena de la precampaña andaluza y el responsable de Transportes culpó al presidente de la Junta por «la falta de coordinación en los servicios sanitarios», lo que, según él, pudo «provocar más heridos y de mayor gravedad».

El diputado del PP, Eduardo Carazo, optó por expresar el clamor del centenar de manifestantes que, entre tres furgones policiales, estaban encerrados dentro de un corralito de vallas metálicas.

«Dimita, si le queda algo de decencia y ética», le reprochaba a Puente, siguiendo el griterío que se escuchaba afuera.

«En lugar de asumir su responsabilidad, trata de ocultarla con mentiras», replicaba el popular, recordándole al ministro de Transportes que llegó a felicitar al presidente de la Junta tras su gestión en la tragedia y ahora lo critica: «Si usted hubiera hecho su trabajo, tal vez los servicios de emergencia no habrían fallado en Adamuz».

Mientras tanto, la bancada del PP estallaba con gritos de «dimisión, dimisión».

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