La Unión Europea reduce en un 47% las importaciones de acero y aumenta los aranceles en un 50%

La medida responde al exceso de producción global de acero por países como China y busca proteger el mercado europeo frente a la sobreoferta y la competencia de productos de bajo coste Siderurgia - acero - Techint

La Unión Europea ha logrado un nuevo acuerdo para restringir la entrada de acero extranjero, mediante la reducción de las cuotas de importación y el aumento de los aranceles sobre los volúmenes que excedan esos límites. Esta reforma, que entrará en vigor el 1 de julio tras su aprobación formal, tiene como objetivo que el Consejo de la Unión Europea (UE) y el Parlamento Europeo mitiguen el impacto negativo en el mercado comunitario provocado por el exceso de producción mundial de la industria en países como China.

El nuevo reglamento reemplazará el actual sistema de salvaguardias, que estará vigente hasta mediados de 2026, garantizando así la continuidad de la protección sin dejar periodos sin norma. Las autoridades europeas informaron que el volumen global autorizado para importar acero disminuirá en cerca de un 47% en comparación con las cuotas de 2024, estableciendo el límite en unos 18,3 millones de toneladas. Por encima de dicho tope, las importaciones estarán sujetas a un arancel del 50%, medida destinada a disuadir la entrada masiva de acero a bajo costo.

La normativa incorpora también el llamado principio de “fundición y colada” para determinar el país donde el acero fue fundido originalmente. Este criterio se utilizará para asignar cuotas por país y pretende impedir prácticas de elusión comercial, fortaleciendo la transparencia en la cadena de suministro. De este modo, las autoridades buscan evitar que productos siderúrgicos provenientes de regiones con restricciones comerciales o aranceles elevados sean desviados mediante terceros países.

Consecuencias para la industria siderúrgica europea

Este acuerdo responde a la presión que enfrenta la industria siderúrgica europea debido al exceso de capacidad global, que podría alcanzar las 721 millones de toneladas en 2027, cifra superior a cinco veces el consumo anual de la UE. Las instituciones europeas advierten que este desequilibrio ha convertido al mercado comunitario en el principal destino del excedente mundial, lo que reduce el aprovechamiento de la capacidad productiva local y pone en riesgo inversiones fundamentales para la descarbonización del sector.

Banderas de la Unión Europea ondean frente a la sede de la Comisión Europea en Bruselas. (REUTERS/Yves Herman)

No obstante, las medidas también incluyen cierta flexibilidad para los operadores: durante el primer año, las cuotas de importación no utilizadas podrán transferirse entre los trimestres. Esta disposición busca prevenir interrupciones en las cadenas de suministro y facilitar la planificación por parte de las empresas.

Evaluación y ampliación de las medidas regulatorias

Más allá del acero, la Comisión Europea se ha comprometido a evaluar en un plazo de seis meses si es necesario extender el alcance del reglamento a otros productos siderúrgicos, tales como tubos o ciertos tipos de alambre. Además, están previstas revisiones periódicas para adaptar la normativa a las condiciones cambiantes del mercado.

En este sentido, el ministro de Energía, Comercio e Industria de Chipre, Michael Damianos, declaró que “la industria siderúrgica europea es un sector estratégico para nuestra economía, seguridad y transición ecológica”, resaltando la relevancia de las nuevas medidas para el futuro del continente.

El reglamento está acompañado por una declaración conjunta entre la Eurocámara, el Consejo y la Comisión Europea, donde se enfatiza el compromiso de reducir la dependencia económica frente a Rusia. En el documento, las autoridades europeas subrayan la necesidad de diversificar las fuentes de importación de acero y eliminar progresivamente los productos siderúrgicos de origen ruso.

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