
Fuente de la imagen, Getty Images
Información del artículo
-
- Autor, Atahualpa Amerise
- Título del autor, BBC News Mundo
- 37 minutos
- Tiempo de lectura: 13 min
Mientras Cuba lidia con falta de suministros y cortes eléctricos, un conglomerado empresarial vinculado a sus Fuerzas Armadas gestiona en la sombra miles de millones de dólares.
Gaesa (Grupo de Administración Empresarial S.A.) carece de página web, no cuenta con correo institucional visible ni dispone de canales oficiales para contacto.
Sus estados financieros no son publicados y tampoco figuran en el presupuesto estatal.
Ni la Asamblea Nacional del Poder Popular ni la Contraloría General de la República tienen acceso para auditar sus finanzas.
Esto sucede a pesar de que prácticamente acapara todos los ingresos en dólares de los sectores más lucrativos del régimen cubano: turismo, remesas, comercio exterior y misiones médicas en el extranjero.
El holding, perteneciente a las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR) aunque a la vez fuera de su supervisión directa, contaba en 2024 con activos valorados en al menos US$17.900 millones, incluyendo más de US$14.400 millones en cuentas bancarias, según documentos filtrados al diario Miami Herald.
La BBC no pudo corroborar estos datos de manera independiente.
Esta suma, superior a las reservas internacionales de países como Ecuador, Paraguay o República Dominicana, ilustra la magnitud del imperio económico que representa Gaesa.
El contraste resulta notable frente a la precaria situación financiera de Cuba, nación casi en bancarrota con una caída acumulada del 15% del PIB en los últimos cinco años e incapaz de cumplir con sus múltiples deudas internacionales.
El Observatorio Cubano de Derechos Humanos estimó en 2025 que cerca de 9 de cada 10 cubanos viven en pobreza extrema o en condiciones de mera subsistencia. Este año, la crisis se ha visto agravada por apagones diarios prolongados y un aumento en la escasez de alimentos, combustible y medicinas.

Fuente de la imagen, Getty Images
En los meses recientes, el gobierno de Donald Trump en Estados Unidos endureció las sanciones contra la isla, imponiendo un bloqueo de facto al suministro de petróleo, lo que ha empeorado los problemas energéticos y de abastecimiento.
La disparidad entre un Estado en insolvencia y la existencia de una entidad opaca que retiene sus principales fuentes de ingresos bajo control militar genera preguntas clave que se abordan a continuación: ¿Cómo funciona? ¿Quién lo dirige? ¿Dónde se guardan e invierten los fondos? ¿Hasta qué punto esta economía paralela contribuye a la miseria en Cuba?
BBC Mundo intentó comunicarse mediante varios canales con el gobierno cubano para este reportaje, sin recibir respuesta.
Cuál es su origen y cómo opera
«Gaesa puede compararse con un extenso holding, un pulpo que ha dominado casi todos los sectores económicos rentables de Cuba durante los últimos 15 años», detalla Emilio Morales, presidente del Havana Consulting Group, experto en la economía cubana.
Sin embargo, Gaesa fue creado en la década de 1990 como un mecanismo bajo las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR) para administrar empresas que operaban con divisas en plena crisis económica —el llamado Período Especial— tras la caída de la Unión Soviética.
Su meta original era acotada: generar ingresos para las propias Fuerzas Armadas mediante negocios asociados al turismo, comercio exterior y otros sectores con captación de dólares.
Con el correr de los años, esta estructura evolucionó hasta erigirse en un verdadero imperio económico.
Cuando el deterioro en la salud del líder entonces hegemónico, Fidel Castro, facilitó el ascenso de su hermano Raúl —temporalmente en 2006 y oficialmente en 2008— el conglomerado inició una rápida expansión, absorbiendo empresas estatales estratégicas, incluyendo la principal: Cimex.
«Al adquirir Cimex, Gaesa incorporó toda su red empresarial dentro y fuera de Cuba: corporaciones en paraísos fiscales como Panamá, comercios al detalle en moneda local y dólares, estaciones de servicio, bienes raíces, exportación, importación y negocios mayoristas», explica Emilio Morales.

Fuente de la imagen, Getty Images
El holding también incorporó empresas rentables como Gaviota y Habaguanex en el sector turístico, parte del proveedor de internet Etecsa y la administración del puerto comercial más grande, el Mariel.
Asimismo, se hizo con el control del Banco Financiero Internacional (BFI), encargado de las operaciones internacionales de Cuba.
En la práctica, conquistó casi todos los negocios que generan dólares: turismo, comercio, telecomunicaciones, banca, remesas, logística y construcción.
Aunque formalmente Cuba funciona bajo un sistema socialista con monopolio estatal de la economía, Gaesa no rinde cuentas ante la Asamblea Nacional y sus estados financieros permanecen secretos.
«Sus balances son confidenciales, los medios cubanos no lo mencionan y opera en total oscuridad. De hecho, no paga impuestos ni figura en los presupuestos estatales porque dispone de un presupuesto autónomo», afirma a BBC Mundo el economista Pavel Vidal, experto destacado en finanzas cubanas.
En sus palabras, «es una economía dentro de otra».
El secreto que rodea a este imperio oculto es tan profundo que, en julio de 2024, la entonces contralora general de Cuba, Gladys Bejerano, fue destituida tras 14 años en el cargo luego de admitir —presuntamente por error en una entrevista con la agencia EFE— que el Estado no tenía potestad para auditar a Gaesa.
Tres años antes, en 2021, el entonces ministro de las Fuerzas Armadas, Leopoldo Cintra Frías, fue relevado poco después de que, según fuentes, intentase promover una investigación interna sobre el multimillonario holding adscrito a su ministerio.
No está claro si estas destituciones estuvieron vinculadas con sus investigaciones sobre Gaesa o si fueron coincidencias, pues ambos tenían más de 70 años cuando fueron cesados.

Fuente de la imagen, GRANMA
El entramado empresarial estuvo dirigidos durante años por el general Luis Alberto Rodríguez López-Calleja, exyerno de Raúl Castro y considerado entre los hombres más influyentes del país.
Bajo su liderazgo, Gaesa fue apropiándose de las principales compañías estatales hasta consolidarse en el gigante que representa hoy día.
Tras su fallecimiento en 2022, la presidencia del grupo pasó a la general de brigada Ania Guillermina Lastres, quien era su segunda al mando.
Solo estos dos nombres son públicos dentro del vasto imperio empresarial multimillonario.
Entonces, ¿quién compone la élite que controla Gaesa y sus activos?
Quiénes son sus dueños
Descubrir a los propietarios y directivos de Gaesa es complejo: su estructura es sumamente opaca, se desconoce quién ocupa los órganos de decisión, carece de organigrama oficial y muchas de sus empresas funcionan a través de redes societarias difíciles de rastrear.
No obstante, investigaciones periodísticas, filtraciones de documentos e informes de académicos que estudiaron el grupo ofrecen pistas relevantes sobre la élite detrás de este poderoso entramado.
El investigador Emilio Morales señala que el poder se concentra en un reducido círculo selecto.
«No superan las 15 personas. No son figuras públicas, mantienen un alto hermetismo. A cada empresa se le asigna un informático, un contador y un oficial de contrainteligencia para supervisar las finanzas», revela, basándose en testimonios anónimos de ex empleados de Gaesa.
Según Morales, el holding se apoya en la estructura militar para asegurar el control absoluto de sus empresas y operaciones, pero los generales de las Fuerzas Armadas no son quienes realmente dirigen.
«En Venezuela existían varios núcleos de poder: Diosdado, Padrino, Maduro, Delcy, cada uno con el suyo. Pero en Cuba es distinto. Raúl Castro nunca permitió que los generales tuvieran poder económico. Los generales están para el control político», comenta Morales.
En línea con esto, Juan Antonio Blanco, presidente de la plataforma académica Cuba Siglo 21, señala a BBC Mundo que Raúl Castro siempre buscó «evitar la corrupción de generales al impedirles acceso a grandes sumas de dinero».
«Gaesa quedó reservado para un pequeño círculo elite de la familia Castro y sus allegados. Hay algún general, pero no por rango sino por lealtad y afinidad histórica con Raúl Castro», afirma.
Por tanto, la élite detrás de este coloso empresarial sería el círculo familiar y militar del general retirado de 94 años que, según expertos, continúa siendo el hombre más poderoso de Cuba.

Fuente de la imagen, Getty Images
Raúl Castro cuenta con cuatro hijos —Déborah, Mariela, Nilsa y Alejandro Castro Espín—, además de varios yernos, nietos y familiares cercanos vinculados con negocios y estructuras clave del poder. Entre ellos destacan su influyente exyerno, Luis Alberto Rodríguez López-Calleja, fallecido en 2022, y su nieto y guardaespaldas Raúl Guillermo Rodríguez Castro, apodado «El Cangrejo».
Rodríguez López-Calleja, mencionado previamente, fue quien lideró la gran transformación de Gaesa, pasando de una red restringida de empresas militares a un inmenso imperio que controla casi todas las actividades lucrativas en la isla.
En cuanto a «El Cangrejo», sus frecuentes viajes a Panamá en la última década —más de 20 entre 2024 y 2025, a menudo en avión privado— han vinculado su nombre directamente a los millonarios negocios del holding.
Respecto a la actual presidenta ejecutiva, Ania Guillermina Lastres, los analistas creen que su función es mayoritariamente operativa: actúa como representante y supervisora, pero no forma parte del núcleo propietario ni tiene acceso a los fondos multimillonarios.
Lastres es el único nombre público conocido dentro de esta red sin un organigrama oficial.

Fuente de la imagen, Partido Comunista de Cuba (PCC)
Indagar a fondo en Gaesa representa enfrentar un muro, porque muchas de sus empresas están configuradas como cadenas de compañías y filiales que ocultan a los verdaderos propietarios.
«Es posible que los accionistas de una empresa sean otras empresas, y esas a su vez otras más: una cadena de entidades para no llegar al dueño real. Al final, suele aparecer un nombre puesto como testaferro», explica Emilio Morales.
Este tipo de estructuras, comunes en paraísos fiscales o jurisdicciones con baja transparencia corporativa, complica el rastreo del flujo financiero.
Surge entonces otra duda fundamental: ¿dónde se encuentra y en qué se invierte el dinero de Gaesa?
Dónde está el dinero
Durante más de 20 años, el conglomerado amplió su influencia en sectores claves sin que se pudiera dimensionar la extensión de su gigante imperio económico.
Al mantener sus finanzas ocultas y operar al margen del escrutinio público, la filtración del año pasado de documentos internos publicada por el Miami Herald representó una revelación, al aportar cifras precisas por primera vez.

Fuente de la imagen, Miami Herald

Fuente de la imagen, Miami Herald
Los documentos —22 estados financieros internos de distintas empresas del grupo— muestran que en marzo de 2024, el conglomerado poseía activos valorados en al menos US$17.894 millones, incluyendo US$14.467 millones líquidos en cuentas bancarias.
Estos datos excluyen a Cimex, la mayor compañía del grupo, por lo que se cree que la riqueza de Gaesa sería aún más alta en ese momento.
Además, revelaron una rentabilidad sorprendente: más de US$2.100 millones de beneficios en agosto de 2024 por ingresos de US$5.563 millones, un margen cercano al 38%.
Para ofrecer perspectiva, las grandes corporaciones internacionales suelen registrar márgenes entre 5% y 15%, y rara vez superan el 20%, incluso en sectores muy lucrativos.
Expertos atribuyen esto a varios factores: primero, Gaesa explota todos los sectores que generan ganancias y divisas —como turismo y comercio— mientras excluye los deficitarios, como agricultura, educación o salud pública, salvo las misiones médicas.
Además, dado que Cuba restringe la entrada de otras compañías en esos rubros, Gaesa opera sin competencia.
También, y esto es crucial, se beneficia de la dualidad en tasas de cambio y moneda: «sus ingresos provienen principalmente de dólares y divisas, mientras paga salarios en pesos cubanos», apunta Pavel Vidal.

Fuente de la imagen, Getty Images

Fuente de la imagen, Getty Images
Por su parte, el académico José Antonio Blanco enfatiza la ventaja que representa para Gaesa el amparo de las Fuerzas Armadas Revolucionarias.
«Por ejemplo, si Gaesa construye un hotel, como empresa de las FAR obtiene mano de obra y materiales del Ministerio de la Construcción en pesos cubanos, pero los ingresos producidos por ese hotel se registran en dólares», detalla.
La brecha entre ambas monedas es enorme: el peso cubano, que seis años atrás se cambiaba a 24 unidades por dólar, se ha depreciado drásticamente y en el mercado informal supera ampliamente las 500, según elTOQUE.
Otra gran incógnita es el destino final del patrimonio de Gaesa.
Los documentos filtrados sugieren que parte de los beneficios multimillonarios se mantiene dentro del sistema financiero propio, dificultando rastrear a dónde va el dinero.
Pavel Vidal señala que el grupo maneja recursos que funcionan como reservas internacionales paralelas del país, aunque no estén bajo control del Banco Central de Cuba.
«Trabajé en el Banco Central y sé que las reservas internacionales en Cuba no las maneja directamente esa institución, sino el Banco Financiero Internacional (BFI), que pertenece a Gaesa. Por ello, dentro de esos US$14.500 millones están esas reservas», explica.
Aclara: «Les llamo reservas internacionales para facilitar la comprensión, pero en rigor no deberían denominarse así puesto que no están bajo la autoridad monetaria responsable de respaldar la moneda, sistema bancario y deuda».
Respecto a la localización de esas reservas, Vidal estima que «probablemente están diversificadas: en parte en el BFI, en bancos internacionales —rusos, chinos…— y posiblemente en paraísos fiscales».
«No hay información concreta, pero dado que parte de la lógica de Gaesa es evadir sanciones, es razonable pensar que esas reservas están distribuidas y estructuradas para no quedar expuestas», concluye.
Cabe destacar que los únicos informes financieros del holding publicados corresponden a 2024, por lo que se desconoce hoy la magnitud real de sus activos.
Finalmente, se plantea la pregunta: ¿qué papel desempeña Gaesa en la crisis económica cubana?
La influencia en la crisis cubana
El peso económico del conglomerado sobre la economía cubana es considerable: según cálculos de Pavel Vidal y otros analistas, sus operaciones podrían representar hasta un 40% del PIB total del país.
Este poder financiero le ha permitido mantener una estrategia de inversiones que, según críticos, está totalmente desconectada de las necesidades más urgentes de la población.
Mientras la economía cubana enfrenta décadas de crisis, con sectores productivos disfuncionales e infraestructura deteriorada, Gaesa concentra sus recursos en actividades orientadas a obtener divisas, en lugar de revitalizar la producción agrícola o industrial.
En los últimos años, el conglomerado ha fomentado una ambiciosa expansión turística, especialmente en La Habana, con nuevos y ostentosos hoteles que contrastan con el progresivo deterioro de las calles y edificios circundantes.
Esto ocurre a pesar de que las llegadas de turistas a Cuba han descendido drásticamente, desde el pico de 4,7 millones en 2018 a 1,8 millones el año pasado, cuando ya la escasez y los apagones alcanzaban niveles críticos.

Fuente de la imagen, Getty Images
Según Pavel Vidal, priorizar la inversión en turismo implica que otras áreas estratégicas reciben menos recursos, limitando la capacidad del país para reactivar sectores productivos que mitiguen la escasez crónica de alimentos o modernicen la deteriorada industria eléctrica.
«La inversión en turismo fue desproporcionada y se descuidaron recursos en agricultura, red eléctrica y mantenimiento de centrales. Eso explica en parte la crisis actual», señala el economista.
Otro ejemplo del dominio de Gaesa sobre las principales fuentes de ingreso nacionales son las misiones médicas internacionales, el sector más rentable de Cuba en años recientes, incluso por encima del turismo.
Parte de estos ingresos, según los expertos consultados por BBC Mundo, se canalizan hacia compañías del entramado militar que absorben una gran porción de las divisas que ingresan al país bajo este sistema singular.
Además, Gaesa tenía (al menos en 2024) activos por valor suficiente para modernizar el sector agrícola —que actualmente solo produce alrededor del 20% del consumo nacional de alimentos— y restaurar la industria eléctrica nacional.
Las recientes presiones del gobierno estadounidense sobre una Cuba en estado crítico han llevado a muchos a considerar que el régimen comunista vigente desde 1959 podría colapsar o experimentar un cambio radical y forzado.
En ese caso, es incierto qué sucedería con este emporio económico opaco de las Fuerzas Armadas, desarrollado en paralelo al Estado durante las tres últimas décadas.
«Si hay una transición, imagino que una de las primeras tareas será localizar el dinero de Gaesa, porque será indispensable para la etapa de estabilización y reconstrucción», pronostica Emilio Morales, presidente del Havana Consulting Group.

