El ministro de Cultura, Ernest Urtasun, ha rechazado la solicitud del PNV de trasladar temporalmente el ‘Guernica’ de Picasso al País Vasco como acto de memoria histórica.
Urtasun se encuentra en una posición delicada después de haber defendido previamente la descentralización de obras de museos nacionales como El Prado.
El rechazo está fundamentado en informes técnicos que alertan sobre el riesgo de daños para el ‘Guernica’ durante su traslado, priorizando su conservación a largo plazo.
La controversia ha reavivado el debate en torno a la gestión del patrimonio nacional y ha enfrentado al Gobierno central, el Ejecutivo vasco y la Comunidad de Madrid.
El ministro de Cultura, Ernest Urtasun, ha enfrentado a uno de los socios principales del Ejecutivo de coalición: el PNV.
Los nacionalistas, encabezados por su lehendakari, han solicitado el traslado temporal del Guernica de Picasso al País Vasco como «reparación simbólica hacia el pueblo vasco». Según Imanol Pradales, se trataría de un «gesto de memoria histórica».
Esta demanda para mover el cuadro más emblemático del Museo Reina Sofía ha puesto en aprietos al ministro, quien se ha visto obligado a defender que la obra permanezca en Madrid.
De hecho, fue el propio Urtasun quien planteó anteriormente la idea de descentralizar El Prado y trasladar piezas de museos nacionales a distintas zonas del país, debido al valor especial que podrían tener para sus habitantes.
En diciembre de 2023, recién nombrado ministro de Cultura, Urtasun presentó esta idea dentro del programa «Prado Extendido». La propuesta generó entonces un choque con el Gobierno madrileño de Isabel Díaz Ayuso, que le acusó de intentar «descapitalizar» la pinacoteca más importante de España.
El plan inicial del Ministerio de Cultura contemplaba reorganizar los fondos nacionales y promover el préstamo puntual de obras maestras a más de 60 museos del país, argumentando la necesidad de proteger los derechos culturales de todos los ciudadanos.
Desde la Consejería de Cultura de Madrid alertaron que esta medida podría abrir la puerta a trasladar piezas de gran renombre y atractivo turístico, motivo por el que muchas personas viajan a la capital. Por eso, la respuesta madrileña fue categórica ante lo que consideraron un intento de «fragmentar» los museos.
El consejero de Cultura, Mariano de Paco, interpretó la propuesta de Urtasun como un ataque directo a la Comunidad y advirtió que el Gobierno madrileño rechazaría firmemente «cualquier iniciativa que implique la descapitalización de los museos nacionales».
Para el Ejecutivo autonómico, la grandeza de la pinacoteca no se fomenta trasladando cuadros de forma aislada a otras regiones, defendiendo que museos como El Prado deben apreciarse «en su contexto, en Madrid».
Ahora, atrapado por su propio discurso descentralizador, Ernest Urtasun se ha visto obligado a frenar las aspiraciones del PNV y del Gobierno Vasco.
En una reciente sesión en el Senado, el titular de Cultura intentó soslayar la contradicción en su discurso utilizando precisamente el programa «Prado Extendido», que actualmente cuenta con más de 3.400 obras distribuidas en 270 instituciones, como argumento para defender su política de «cohesión territorial».
Para justificar su negativa a trasladar el célebre lienzo de Picasso, se apoya en informes de los conservadores del Reina Sofía, que desaconsejan mover la obra por el riesgo de que las vibraciones durante el transporte ocasionen «nuevas grietas, levantamientos y pérdidas de la capa pictórica, así como desgarros».
La prioridad, según explicó el ministro, es «asegurar que la obra pueda durar otros 90 años más».
Esta negativa técnica coincide con una semana en la que la disputa institucional ha convertido al patrimonio histórico en un arma política.
Isabel Díaz Ayuso fue la primera en intervenir en la controversia para criticar la petición del Gobierno vasco, calificando la maniobra de «pueblerina» y recordando que «la cultura es universal».
Por su parte, los nacionalistas vascos han minimizado las advertencias de los restauradores sobre la fragilidad del cuadro.
El senador del PNV, Igotz López, ha demandado la creación de un grupo de trabajo internacional asegurando que, para concretar la cesión temporal al Guggenheim entre octubre de 2026 y junio de 2027, «solo hace falta voluntad política».
No es la primera vez que el Ministerio de Cultura rechaza el traslado del Guernica. El País Vasco solicitó también el traslado de esta joya del Reina Sofía en 1997, coincidiendo con la apertura del Guggenheim en Bilbao.

