Descubre la mina submarina histórica en el ‘Mar Rojo’ de Asturias y su fascinante misterio

Este fenómeno natural, que tiñe el agua con un llamativo matiz rojizo, se debe a una antigua actividad minera que dejó una marca permanente en esta sección de la costa asturiana Foto: El tono rojizo del agua en esta cala del norte refleja los restos de una antigua explotación de hierro activa durante más de un siglo. (infoplayas.es)

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Un segmento del litoral asturiano destaca por el intenso rojo de sus aguas, un fenómeno que evoca a un pequeño «Mar Rojo» y que tiene su origen en una antigua mina de hierro situada junto al mar. La particularidad de esta playa transforma el escenario en una vista única en el norte de España.

La imagen, visible principalmente en la orilla, combina tonos rojizos y ocres que contrastan con el azul del Cantábrico. No se trata de una ilusión visual ni de un fenómeno aislado, sino de la huella sostenida de más de cien años de actividad minera. Esta es la playa de Llumeres, localizada en el concejo de Gozón, muy próxima al Cabo Peñas, donde el legado industrial continúa influyendo en el entorno.

Una mina de hierro operativa durante más de un siglo

La explotación comenzó en 1859 bajo la Compañía Minera de Gozón y, poco tiempo después, fue adquirida por Duro Felguera, que mantuvo la actividad hasta su clausura en 1967. Durante su mayor apogeo, la mina llegó a producciones cercanas a las 100.000 toneladas al año, consolidándose como un punto clave en el suministro de hierro para la industria del norte peninsular.

El funcionamiento del complejo fue especialmente particular, ya que integraba transporte por tierra, mar y aire. El mineral se trasladaba mediante trenes de tracción animal desde áreas próximas, se embarcaba hacia Europa desde la costa y, desde 1922, también se transportaba a través de un cable aéreo de varios kilómetros hasta su enlace con la red ferroviaria. Esta estructura logística permitió abastecer de manera constante los altos hornos de Duro Felguera y sostener su producción industrial.

Un entorno marcado por la arqueología industrial

Aunque la explotación finalizó hace más de cincuenta años, los vestigios de la mina continúan visibles en el área. La playa, de aproximadamente 300 metros y compuesta por cantos rodados y arena, mantiene el característico tono rojizo causado por el contacto del hierro con el agua marina. Este fenómeno es el motivo detrás de su comparación con un «Mar Rojo» en pequeño formato.

Además, aún es posible identificar estructuras relacionadas con la antigua mina, como el cargadero, edificios auxiliares y la bocamina. Este conjunto fue integrado en 2008 dentro del Inventario de Patrimonio Cultural de Asturias, valorando su importancia como uno de los principales ejemplos de arqueología industrial en la región, aunque varias de estas instalaciones presentan signos de deterioro.

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