El golfista de Barrika regresa un año más al major más emblemático con la intención de repetir la victoria lograda en 2023 y continuar con su magnífico inicio de 2026.
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Existen lugares en el mundo donde el tiempo parece moverse a otro ritmo. Augusta es uno de esos sitios. Entre sus azaleas siempre florecidas y sus fairways impecables, el ruido externo se atenúa hasta casi desaparecer. Jon Rahm conoce esto mejor que nadie.
El golfista de Barrika llega esta semana a Georgia para disputar su décima participación en el Masters, y lo hace acompañado de una frase que resume todo: «Volver a Augusta es casi como regresar a casa». En un año marcado por el conflicto con el circuito europeo, ese refugio adquiere ahora más significado que nunca.
El Masters de Augusta 2026 comenzará este jueves en el Augusta National Golf Club, bajo el sol primaveral de Georgia, con un campo que reúne a lo mejor del golf mundial. Rahm se presenta entre los principales favoritos del torneo.
Jon Rahm says his irons are DIALED 👀#TheMasters pic.twitter.com/NSVFQaLBt4
— SleeperGolf (@SleeperGolf) April 7, 2026
Su temporada en el LIV Golf ha sido destacada, con un triunfo en Hong Kong —su primer título en 539 días— y un segundo puesto en Sudáfrica, recuperando así su mejor nivel frente al mundo.
10 participaciones, una trayectoria
Fue en 2017 cuando Jon Rahm pisó por primera vez Augusta National como profesional. Contaba con 22 años, ya era reconocido como una estrella y las cámaras no perdían detalle de sus acciones.
Su debut no fue sencillo: en el primer hoyo, su salida se perdió en los árboles y tuvo que ejecutar un golpe excepcional para salvar el par. «Fue un comienzo un poco al estilo Seve», admitió él mismo entonces. Aquella semana terminó entre los 27 mejores, demostrando que Augusta y Rahm iniciarían una larga historia juntos.
Y vaya si la construyeron. A lo largo de nueve participaciones, el vasco fue fortaleciendo un vínculo cada vez más profundo con este campo. Dominar sus complicados greenes, interpretar el viento entre los pinos y decidir cuándo atacar o retroceder fue parte de su aprendizaje.
Jon Rahm junto a su padre Edorta recogiendo el trofeo del Masters de Augusta
El desenlace final llegó en 2023: en su séptima aparición, Rahm firmó una última ronda de 69 golpes que lo llevó a la victoria con doce bajo par, aventajando por cuatro golpes a Brooks Koepka y Phil Mickelson.
De esta manera se convirtió en el cuarto español en vestirse con la Chaqueta Verde, siguiendo los pasos de Seve Ballesteros, José María Olazábal y Sergio García. El León de Barrika rugía en el torneo más legendario del planeta.
Conflicto latente
Pero más allá de Augusta, el escenario para Rahm en 2026 es considerablemente más convulso. Desde que el golfista vasco decidió integrarse en LIV Golf en diciembre de 2023, su relación con el DP World Tour —el circuito europeo— se ha ido deteriorando hasta derivar en una confrontación abierta.
Las sanciones acumuladas por participar en torneos saudíes sin la autorización del circuito europeo superan los tres millones de dólares, y el conflicto no se limita solo a lo económico.
El punto crítico se alcanzó en marzo, cuando el DP World Tour ofreció a varios jugadores de LIV resolver sus multas a cambio de comprometerse a disputar al menos seis torneos europeos por año, dos de ellos a elección del circuito.
Rahm rechazó esta condición de plano. «Nos están chantajeando, es extorsión pura y dura», afirmó sin medias tintas en la previa del torneo de Hong Kong. El español sostiene que el mínimo siempre fue de cuatro eventos, cifra que ha cumplido, y que imponer qué torneos jugar cruza una línea que no está dispuesto a aceptar.
No obstante, la tensión parece haberse relajado en las horas previas al Masters. Rahm retiró la demanda contra el circuito y en la rueda de prensa de Augusta mostró una actitud más conciliadora.
«Confío en que se solucionará. Estoy seguro de que participaré en la próxima Ryder Cup«, declaró. Tras semanas de conflicto verbal, el español llega a Georgia dispuesto a dejar los problemas a un lado.
Éxito en el presente
Además, lo hace en un momento deportivo sobresaliente. Su comienzo en el LIV Golf 2026 refleja a un jugador que ha recuperado el hambre por la victoria.
Ganador en Hong Kong con la tarjeta más baja alcanzada en el circuito (-23), segundo en Sudáfrica tras caer en un desempate épico ante Bryson DeChambeau, y con un juego que los analistas califican como el más sólido desde sus mejores momentos en el PGA Tour.
Jon Rahm gana el LIV de Hong Kong. REUTERS
Él mismo lo reconoce con esa mezcla de humildad y ambición que lo caracteriza: «Siento una tranquilidad que antes no tenía al llegar a este torneo, tras ganar en 2023. La clave será saber cuándo atacar y cuándo no».
Después de diez participaciones, Rahm ya no llega a Augusta como un aspirante. Viene como un campeón que conoce cada rincón de este campo, que ha aprendido a sufrir y a ganar en estas colinas. Y esta semana, más allá de cualquier conflicto con el circuito europeo, solo tiene una meta clara: volver a enfundarse la Chaqueta Verde.

